La epidemia de ébola declarada el pasado 15 de mayo en la República Democrática del Congo (RDC) ha superado los 8.000 casos confirmados, mientras se acerca cada vez más a la barrera de los 4.000 muertos, informaron el lunes las autoridades congoleñas.
El último informe del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), con datos recabados hasta el 26 de septiembre, recoge un total de 8.067 infecciones confirmadas, incluyendo 3.901 fallecimientos. La tasa de letalidad es de casi el 50 %, en concreto del 48,4 %, mientras la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió de que en los campamentos de desplazados internos alcanza el 81 %.
Balance de casos y fallecidos
Según el último informe publicado por el INSP de la RDC, se han registrado hasta el 26 de septiembre un total de 8.067 infecciones confirmadas y 3.901 fallecimientos, lo que sitúa la tasa de letalidad en el 48,4 %, cerca de la mitad de los casos confirmados.
Asimismo, 2.070 pacientes se han recuperado hasta el momento y otros 773 se encuentran hospitalizados o en aislamiento. El informe señala también que la tasa de seguimiento de contactos se sitúa en un 74,7 %.
En cuanto a la situación epidemiológica, el INSP señaló que “se observa una transmisión comunitaria activa y persistente” en las provincias de Ituri, Kivu del Norte, Haut-Uélé y Bas-Uélé.
El organismo subrayó, no obstante, que “se sigue avanzando en el ámbito de las investigaciones epidemiológicas”. En concreto, se ha investigado al 95,2 % de los casos sospechosos en las 24 horas posteriores a su notificación.
Pese a ello, el INSP añadió que el refuerzo de las intervenciones prioritarias –vigilancia, atención, control de la epidemia, logística y participación comunitaria– sigue siendo esencial para interrumpir rápidamente las cadenas de transmisión.
Alerta de la OIM en campamentos
La OIM advirtió el pasado viernes de que el brote continúa expandiéndose y subrayó que la respuesta debe tener en cuenta los movimientos de población para evitar una mayor transmisión. Según la agencia, hasta el 21 de septiembre la RDC había notificado más de 7.700 casos confirmados y 3.700 muertes.
El brote afecta a más de 60 zonas sanitarias en siete provincias, en un contexto marcado por el conflicto, los desplazamientos, la falta de servicios y el constante movimiento de personas. “El ébola no se detiene en las fronteras”, señaló la directora regional adjunta de Operaciones de la OIM para África Oriental, Nihan Erdogan, durante una rueda de prensa desde Nairobi.
El coordinador regional de la OIM para el ébola, Andrew Obat Mbala, señaló que la tasa de letalidad en los campamentos de desplazados internos alcanza el 81 %. Según explicó, la organización está ampliando la vigilancia a campamentos más pequeños situados en rutas migratorias informales, donde se han localizado numerosos cadáveres.
La OIM presta apoyo en más de 65 emplazamientos, alrededor de 50 de ellos en zonas afectadas. La agencia alertó de que el hacinamiento, los servicios limitados y la elevada movilidad aumentan los riesgos, y de que más de 280 sitios de desplazamiento permanecen fuera del sistema actual de vigilancia.
La agencia está apoyando la preparación y respuesta frente al brote en la RDC, Uganda y otros nueve países vecinos en riesgo. Su trabajo incluye reforzar la vigilancia en puntos de entrada y control, corredores de transporte, mercados, rutas fluviales y lugares de desplazamiento, además de identificar las principales rutas de movilidad y las informales donde es necesario intensificar las intervenciones sanitarias.
En colaboración con el Gobierno congoleño y su Programa Nacional de Salud Fronteriza, la OIM ha detectado más de 700 alertas mediante sus sistemas de vigilancia, incluidas más de 200 personas fallecidas. Más de 60 casos de ébola fueron identificados gracias a estos esfuerzos, una cifra que, según la agencia, demuestra la importancia de ampliar la vigilancia más allá de los hospitales y las fronteras oficiales.
Uno de los principales focos de atención es el río Congo, una importante vía de transporte y comercio que conecta comunidades de distintas partes del país, incluida Kinshasa, donde viven más de 10 millones de personas. La OIM trabaja allí con las autoridades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades para reforzar la detección, la vigilancia, la derivación de pacientes y la comunicación con las comunidades.
La magnitud de la emergencia también ha obligado a revisar las necesidades financieras. La OIM elevó su requerimiento para seis meses en la RDC de 14,7 a 69 millones de dólares y aumentó su llamamiento regional de 55,8 a 110 millones. Hasta ahora ha movilizado 29,6 millones, por lo que enfrenta un déficit de unos 80,4 millones de dólares.
La agencia subrayó que detectar las alertas rápidamente, vigilar los desplazamientos y llegar a las comunidades más móviles será fundamental para contener la transmisión y salvar vidas.
Provincias, vacunas y contexto
La epidemia afecta a 63 zonas de salud de siete provincias de las 26 que tiene la RDC: Ituri (este), Tshopo (centronorte), Bas-Uélé (norte), Haut-Uélé (noreste), Kivu del Norte (este), Kivu del Sur (este) y Ubangi del Sur (noroeste).
Este brote –el segundo más mortífero y contagioso de la historia a nivel global– superó al ocurrido en la misma región congoleña entre 2018 y 2020, aunque todavía está lejos del más grave registrado hasta la fecha, que provocó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios en África occidental entre 2014 y 2016.
La cepa de Bundibugyo, causante de la actual epidemia, carece de tratamientos específicos, aunque la OMS trabaja en dos vacunas que han iniciado ensayos de fase 1 en humanos y que, hasta ahora, se han mostrado seguras, pero su desarrollo podría llevar varios meses.
Paralelamente, la RDC inició a finales de agosto una campaña de inmunización contra el ébola con la vacuna Ervebo, la única disponible a gran escala. Fue diseñada en principio para la variante Zaire del virus –más común–, pero ha dado indicios positivos contra la cepa Bundibugyo en animales.
La actual epidemia también se propagó a la vecina Uganda, donde la OMS declaró el pasado 26 de agosto el fin del brote, después de contabilizarse 20 contagios confirmados, incluidos 15 importados de la RDC, entre los que hubo dos muertos.
El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
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