El 27 de diciembre celebramos el Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias para promover la concienciación, prevención y control de éstas a nivel mundial. La reciente pandemia de la VOVID 19 ha puesto sobre la mesa la importancia de disponer de sistemas de salud más y sólidos que permitan llegar a todas las personas, incluidas las más vulnerables.

Sumario

 

El Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 7 de diciembre de 2020 a iniciativa de la Embajada de Vietnam, y desde entonces se celebra todos los 27 de diciembre. Esta efeméride pretende poner de manifiesto las graves repercusiones que pueden tener las enfermedades infecciosas, epidemias y pandemias en la vida humana y al desarrollo económico y social de los países, en especial de los más pobres. Igualmente se rinde homenaje a Louis Pasteur, como precursor de la microbiología moderna, ya que fue uno de los científicos que estableció los fundamentos de la medicina preventiva.

 

Qué es una epidemia y cuándo se considera pandemia

 

El término epidemia proviene del griego epi (por sobre) y demos (pueblo). Una epidemia se refiere a la ocurrencia de casos de una enfermedad en una población específica y en una ubicación geográfica determinada que excede lo que normalmente se espera. Es decir, implica un aumento inusual en la incidencia de una enfermedad en un lugar y tiempo específicos.

Sin embargo, el alcance y la gravedad de una epidemia pueden variar. En algunos casos, una epidemia puede limitarse a un área geográfica pequeña, mientras que en otros puede afectar a una población más extensa. Es importante destacar que el término "epidemia" no implica automáticamente que la enfermedad sea muy peligrosa o mortal, ya que simplemente se refiere a la propagación inusual de la enfermedad.

Puede decirse que lo que diferencia una epidemia de una pandemia es el alcance y la propagación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la epidemia como "la ocurrencia en una comunidad o región de casos de una enfermedad", mientras que el término pandemia establece un alcance general o universal, aunque en algunos casos se ha utilizado el término cuando una enfermedad se propaga en todo un país.

Por ejemplo, en el caso de la COVID-19 la OMS decidió declarar el virus como una pandemia el 11 de marzo, cuando la enfermedad ya había afectado a más de 124.000 personas en 114 países y había provocado la muerte de más de 4.500 personas.

 

Es vital el fortalecimiento de los sistemas de salud

 

La importancia de prevenir y prepararse ante posibles efectos de las epidemias radica en la capacidad de preservar la salud y el bienestar de las comunidades a nivel global. Las crisis sanitarias mundiales amenazan con saturar los sistemas de salud ya sobrecargados, interrumpir las cadenas mundiales de suministro y destruir los medios de subsistencia de las personas, en particular de las mujeres y los niños, así como la economía de los países más pobres y vulnerables de una forma desproporcionada. Por eso es urgente disponer de sistemas de salud sólidos y resilientes, que lleguen a las personas que son vulnerables o se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.

Al invertir recursos en la prevención, se establece una barrera efectiva contra el impacto devastador que las epidemias pueden tener en la salud pública, la estabilidad social y económica, así como en la sostenibilidad del medio ambiente.

 

La prevención es fundamental para la sostenibilidad del planeta

 

En un mundo cada vez más interconectado, donde las fronteras son permeables a las amenazas de salud, la preparación ante epidemias se revela como un pilar fundamental para la sostenibilidad del planeta. En el cruce entre ecología, medio ambiente y salud, emerge la necesidad imperante de construir una defensa robusta contra la propagación de enfermedades que pueden afectar a comunidades enteras y, en última instancia, a nuestro ecosistema compartido.

La preparación ante posibles epidemias no solo resguarda la salud individual, sino que actúa como un escudo para la salud pública en su totalidad. Anticiparse a las epidemias permite una respuesta ágil y eficaz, que no solo salva vidas humanas, sino que también contribuye a la preservación de la vida silvestre y la salud de nuestros ecosistemas. La contención oportuna de enfermedades evita impactos devastadores en la fauna y flora, que están intrínsecamente ligadas a nuestro bienestar.

 

La importancia de la cooperación internacional y el multilateralismo

 

La colaboración internacional en la respuesta a las epidemias es crucial.  Es esencial la cooperación y la solidaridad entre cada persona, la comunidad, los estados, y las organizaciones regionales e internacionales, en todas las etapas de la gestión de las epidemias.

La Organización Mundial de la Salud, como buque insignia del sistema de las Naciones Unidas, no solo lidera la respuesta global ante enfermedades infecciosas, sino que también brinda apoyo sustancial a los esfuerzos emprendidos a nivel nacional, regional e internacional. Su contribución se extiende a la prevención y mitigación de las repercusiones asociadas con epidemias, un compromiso fundamental para hacer frente a estos desafíos si aspiramos a seguir avanzando hacia la realización de los objetivos establecidos en la Agenda 2030.

En este contexto, la financiación y la asignación de recursos por parte de la comunidad internacional se vuelven cruciales. La inversión en investigación, desarrollo de infraestructuras de salud y capacitación del personal médico se convierte en un acto de solidaridad para fortalecer la capacidad de los países menos desarrollados y vulnerables ante los embates de enfermedades emergentes.

La distribución equitativa de vacunas y tratamientos también es fundamental para garantizar que todos los países, independientemente de su capacidad económica, tengan acceso a las herramientas necesarias para hacer frente a las epidemias. La comunidad internacional, a través de alianzas estratégicas y acuerdos colaborativos, tiene la responsabilidad de eliminar barreras que obstaculicen la equidad en la atención médica.

La cooperación global en la investigación científica y el intercambio de conocimientos se torna esencial. La comunidad internacional debe fomentar la colaboración entre científicos, instituciones y gobiernos para comprender mejor las enfermedades emergentes, desarrollar estrategias de prevención efectivas y garantizar una respuesta coordinada y eficiente.

La preparación ante epidemias se convierte en un acto de responsabilidad compartida. La comunidad internacional, al unirse en un frente común, demuestra que la solidaridad trasciende fronteras y que la preservación de la salud global es un objetivo que nos concierne a todos. En este compromiso colectivo, encontramos la fortaleza necesaria para enfrentar las amenazas de epidemias y construir un futuro más saludable y resiliente para las generaciones venideras.