La inteligencia artificial y la digitalización se han convertido en aliadas inesperadas en la carrera por evitar la extinción de plantas y hongos. Así lo defiende el sexto informe State of the World’s Plants and Fungi, publicado el 16 de junio de 2026 por el Royal Botanic Gardens, Kew, en el Reino Unido, y respaldado por una colección especial de la revista New Phytologist (1).

Sumario

 

El documento reúne el trabajo de más de 400 científicos de 40 países y lanza una advertencia incómoda: la magnitud real de la extinción se ha subestimado. Al mismo tiempo, millones de especímenes digitalizados empiezan a revelar la biodiversidad que permanecía oculta en los armarios y cajones de los herbarios.

 

La tecnología, aliada de la naturaleza

 

La revolución digital está derribando las barreras de la distancia física y del acceso

ALEXANDRE ANTONELLI, director ejecutivo de Ciencia en RBG Kew

“La revolución digital está derribando las barreras de la distancia física y del acceso”, afirma Alexandre Antonelli, director ejecutivo de Ciencia en Kew. A pesar de la magnitud de la crisis, el informe identifica un punto de inflexión impulsado por los rápidos avances en IA, digitalización e intercambio global de datos.

El estudio se publica justo cuando Kew ha completado un proyecto pionero para digitalizar los 7,4 millones de especímenes de su herbario y su fungario. Si todas las imágenes se colocaran una detrás de otra, se extenderían a lo largo de casi 3.000 km –una distancia suficiente para llegar desde Kew hasta el este de Canadá–.

Gracias a estos avances, los investigadores pueden comparar material a distancia, corregir especies mal identificadas y descubrir biodiversidad oculta. En Costa Rica, combinar registros publicados con colecciones digitalizadas ha aumentado casi un 20 % la diversidad de hongos conocida del país.

La colaboración en tiempo real multiplica esas posibilidades. En las turberas de la República del Congo, unas simples fotografías tomadas con un teléfono móvil bastaron para alertar a los científicos de Kew de una posible especie nueva del género Sabicea.

Millones de especímenes preservados se están digitalizando y analizando a una escala sin precedentes

INFORME, Royal Botanic Gardens Kew

“Millones de especímenes preservados se están digitalizando y analizando a una escala sin precedentes”, señala el informe. Los científicos del Millennium Seed Bank de Kew y del Morton Arboretum, en Estados Unidos, han demostrado que los datos sobre cómo y dónde se recogieron las semillas permiten estimar la diversidad genética guardada en los bancos, una ayuda clave para restaurar hábitats y reintroducir especies amenazadas.

 

Una extinción aún subestimada

 

La magnitud real de las extinciones probablemente se ha subestimado

INFORME, Royal Botanic Gardens Kew

“La magnitud real de las extinciones probablemente se ha subestimado”, advierte el informe. Hoy hay 29.748 especies de plantas y 411 de hongos en peligro de extinción, pero solo se ha evaluado una fracción de las conocidas: el 18 % de las plantas y apenas el 0,6 % de los hongos.

Menos de 1.000 especies de plantas han sido declaradas oficialmente extintas, aunque es probable que muchas más hayan desaparecido sin dejar rastro. A ello se suma que más de 100.000 plantas y más de 2 millones de hongos siguen siendo desconocidas para la ciencia.

El ritmo de los hallazgos es notable: solo en 2024 y 2025 se han descrito más de 4.600 nuevas especies de plantas y 7.800 de hongos. Entre ellas figura Purpureocillium atlanticum, un hongo hallado en la Mata Atlántica de Brasil mientras emergía de una araña a la que había infectado y consumido.

Pero el proceso puede ser desesperadamente lento. La palmera fantasma de Borneo (Plectocomiopsis hantu) tardó 92 años en describirse desde que se recolectó por primera vez. Por eso los científicos advierten de que la taxonomía libra hoy una carrera contra la extinción.

El informe propone además replantear cómo se mide la extinción. Los enfoques tradicionales, que clasifican a las especies como vivas o extintas, no reflejan la realidad, ya que muchas son raras o están mal registradas. Esa pérdida no documentada se conoce como déficit de Katuš y constituye un peligroso punto ciego. Para corregirlo, se plantean modelos probabilísticos que ya se emplean en la conservación animal.

La taxonomía de los hongos sigue siendo una de las fronteras más apasionantes del descubrimiento científico

IRINA DRUZHININA, investigadora principal sénior en RBG Kew

“La taxonomía de los hongos sigue siendo una de las fronteras más apasionantes del descubrimiento científico”, afirma Irina Druzhinina, investigadora principal sénior en Kew. Por primera vez, los científicos generan genomas de alta calidad a partir de especímenes de hasta 180 años, una mina de oro genética cuando más del 90 % de los hongos sigue sin descubrir.

 

Revertir siglos de desigualdad

 

Las grandes lagunas en los datos mundiales sobre biodiversidad siguen limitando la acción global

INFORME, Royal Botanic Gardens Kew

“Las grandes lagunas en los datos mundiales sobre biodiversidad siguen limitando la acción global”, advierte el documento. Hoy, menos del 16 % de los especímenes de herbario del mundo se ha fotografiado y puesto en formato digital. En Honduras, los registros revelaron que cerca del 33 % de las especies de áreas protegidas no figuraban en sus planes de conservación.

Estos vacíos golpean con fuerza al Sur Global, donde los llamados herbarios silenciosos, poco digitalizados, sesgan los modelos mundiales de biodiversidad. Colecciones de países como Nigeria siguen siendo casi invisibles para la ciencia pese a contener información vital.

La tecnología también empieza a reparar viejas injusticias. La distancia media entre el lugar donde se recolectó un holotipo y el herbario que lo conserva se ha reducido un 70 %: de casi 9.000 km a comienzos del siglo XIX a 2.654 km a comienzos del XXI. Las colecciones digitalizadas sacan además a la luz a recolectores olvidados, como mujeres micólogas o soldados de la Primera Guerra Mundial.

Las inversiones bien dirigidas marcan la diferencia. El proyecto Today’s Flora for Tomorrow ha digitalizado 37.000 especímenes de Madagascar, uno de los territorios con mayor biodiversidad del planeta, para que sus propios científicos puedan estudiarlos y conservarlos.

Al digitalizar nuestras colecciones físicas, estamos tomando medidas concretas para evaluar los riesgos de extinción

LANDY RAJAOVELONA, botánico sénior de Kew Madagascar

“Al digitalizar nuestras colecciones físicas, estamos tomando medidas concretas para evaluar los riesgos de extinción”, explica Landy Rajaovelona, botánico sénior de Kew Madagascar. El informe reclama nuevas alianzas entre el sector tecnológico y las organizaciones ambientales, aunque pide cautela: “El potencial de la IA es enorme, pero por ahora sigue siendo eso, potencial”, advierte el investigador Martin Cheek, de Kew.

Referencias

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora