La crisis de biodiversidad vuelve a encender las alarmas a escala global. Una de cada cinco especies de aves migratorias incluidas en la Convención sobre Especies Migratorias (CMS) se encuentra actualmente amenazada de extinción, según ha advertido SEO/BirdLife en el marco de la COP15 que se celebra en Campo Grande (Brasil). Además, casi la mitad de estas especies muestra tendencias poblacionales negativas, lo que evidencia el deterioro acelerado de estos ecosistemas y la necesidad urgente de actuar.
Una crisis global que exige cooperación internacional
La organización conservacionista ha subrayado que estos datos reflejan la dimensión global del problema. Las aves migratorias dependen de múltiples territorios a lo largo de sus rutas, lo que las convierte en indicadores clave del estado de salud del planeta, pero también en especies especialmente vulnerables.
En este sentido, el responsable de la Unidad de Incidencia para una Transición Verde de SEO/BirdLife, Juan Carlos Atienza, ha recordado que “la naturaleza no entiende de fronteras”, por lo que la conservación de estas especies requiere una respuesta coordinada entre países. “La cooperación internacional no es una opción, sino una necesidad”, ha insistido.
La COP15 de la CMS llega en un momento crítico, a tan solo cuatro años del horizonte 2030 marcado por el Marco Global de Biodiversidad. Sin embargo, la pérdida de especies avanza a un ritmo superior al de las medidas de conservación, lo que pone en duda el cumplimiento de los objetivos internacionales si no se acelera la acción política.
España, punto clave en las rutas migratorias
Dentro de este contexto global, España desempeña un papel estratégico. Su ubicación entre Europa y África la convierte en un territorio esencial para el paso, descanso y reproducción de numerosas aves migratorias.
Atienza ha destacado que esta posición implica una “responsabilidad especial” en la conservación, ya que muchas de las amenazas que afectan a estas especies se producen a lo largo de todo su ciclo vital, incluyendo su paso por la península ibérica.
Por ello, SEO/BirdLife considera que la COP15 representa una oportunidad decisiva para transformar el conocimiento científico en políticas públicas más ambiciosas y eficaces. El objetivo, subrayan, no es solo generar datos, sino garantizar su aplicación real en la toma de decisiones.
Durante la conferencia se debatirán dos resoluciones clave para la protección de las aves migratorias. La primera se centra en las aves marinas y sus rutas migratorias, consideradas el grupo más amenazado, y busca reforzar la coordinación internacional para reducir impactos como la pesca accidental, la contaminación marina o la degradación de los ecosistemas oceánicos. La segunda aborda la creación y protección de Áreas Importantes para Rapaces a nivel internacional, con el objetivo de identificar territorios críticos para estas especies, muchas de las cuales son altamente sensibles a amenazas como el envenenamiento, la electrocución o la pérdida de hábitat.
SEO/BirdLife también ha puesto el foco en las principales amenazas que continúan afectando a millones de aves cada año. Entre ellas destaca la caza ilegal y no sostenible, un problema persistente a escala global que sigue impactando gravemente en las poblaciones. A ello se suma el bycatch o captura accidental en la pesca, considerada una de las principales causas de mortalidad de aves marinas, con cifras que superan el millón de individuos al año.
Asimismo, la organización insiste en la necesidad de reforzar las medidas contra el envenenamiento de fauna, promoviendo la eliminación del plomo en munición, la regulación de medicamentos veterinarios nocivos y la reducción del uso de rodenticidas anticoagulantes de segunda generación.
Más allá del diagnóstico, SEO/BirdLife ha reiterado su compromiso de trabajar junto a la red internacional BirdLife para que los acuerdos alcanzados en la COP15 se traduzcan en avances reales sobre el terreno. El desafío es acelerar la implementación de políticas eficaces que permitan revertir el declive de la biodiversidad antes de 2030, en un contexto en el que la degradación de los ecosistemas sigue avanzando a un ritmo preocupante.
La situación de las aves migratorias refleja no solo una crisis ecológica, sino también la fragilidad de los sistemas naturales que sostienen la vida en el planeta. Su conservación se perfila como un indicador clave de la capacidad global para afrontar uno de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo.