Las temperaturas globales récord observadas en 2024 coincidieron con las expectativas del cambio climático causado por la humanidad, según un trabajo de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, publicado en Actas de la Academia Nacional de Ciencias, tras un año impulsado por el fenómeno de El Niño de 2023/2024.
Un récord esperado
El estudio analizó si las temperaturas registradas en 2024 podían explicarse mediante simulaciones de modelos climáticos estándar. La investigación partió del nuevo máximo térmico global alcanzado ese año, que superó el récord anterior, registrado en 2016, en aproximadamente 0,25 °C.
Los autores combinaron observaciones de temperatura superficial y simulaciones climáticas multimodelos para estudiar la probabilidad de récords anuales de temperatura superficial media global durante las últimas tres décadas. El objetivo fue comprobar si los máximos recientes encajaban con lo previsto por los modelos climáticos.
Las simulaciones incorporaron estimaciones de cambios de temperatura antropogénicos y naturales a largo plazo, además de la variabilidad climática habitual. Con este enfoque, los investigadores evaluaron el peso del calentamiento causado por la actividad humana y de los factores naturales en los registros observados.
El resultado principal fue que el récord de temperatura superficial media global de 2024 tenía una probabilidad de ocurrencia de alrededor del 12 %. Según el estudio, esa cifra equivale a un evento que ocurre aproximadamente una vez cada ocho años.
Comparación con otros años
El récord anterior de 2016 presentó una probabilidad similar, de alrededor del 14 %. Esta comparación permitió a los autores situar el máximo de 2024 dentro de un contexto climático más amplio y concluir que no se trató de un episodio inesperado cuando se consideran las condiciones actuales del sistema climático.
En las últimas tres décadas, solo el récord establecido en 1998 pareció anómalo. Ese año estuvo asociado al fenómeno conocido como ‘El Niño del siglo’ y tuvo una probabilidad de ocurrencia de alrededor del 2,5 %, claramente inferior a la estimada para los registros de 2016 y 2024.
La investigación señaló así diferencias entre los distintos récords térmicos recientes. Mientras el máximo de 1998 destacó como un episodio menos probable, los de 2016 y 2024 se situaron dentro de lo que cabría esperar al incluir en las simulaciones el calentamiento antropogénico, los cambios naturales y la variabilidad climática.
Los autores indicaron que las temperaturas récord recientes no pueden entenderse sin la influencia humana. En concreto, señalaron que todos los récords recientes de temperatura media global de la superficie terrestre serían prácticamente imposibles sin el calentamiento antropogénico.
Influencia humana
El trabajo también examinó la temperatura media global de la superficie terrestre, identificada como TMGT. En este caso, los autores señalaron que el récord de 2024 representaría un evento de aproximadamente una vez cada milenio si no se tuviera en cuenta el calentamiento provocado por la actividad humana.
Sin embargo, al considerar el calentamiento antropogénico, el récord de TMGT de 2024 deja de ser relevante, según los autores. Esta conclusión muestra que la influencia humana modifica el marco en el que deben interpretarse los extremos térmicos actuales.
El fenómeno de El Niño de 2023/2024 aparece como un factor clave en el impulso de las temperaturas récord de 2024. No obstante, el estudio sitúa ese episodio dentro de una tendencia más amplia marcada por el calentamiento causado por la humanidad.
La investigación de la Universidad de Pensilvania concluye que el récord de 2024 coincide con las expectativas del cambio climático antropogénico. En el caso de la temperatura superficial media global, su probabilidad se situó en torno al 12 %, equivalente a un evento de una vez cada ocho años.
En cambio, sin tener en cuenta el calentamiento causado por la humanidad, el récord de temperatura media global de la superficie terrestre de 2024 sería mucho más excepcional. Según los autores, se trataría de un evento de aproximadamente una vez cada milenio.
El estudio sostiene, por tanto, que los récords recientes de temperatura global se explican de forma distinta cuando se incorpora la influencia humana. En el caso de 2024, las temperaturas observadas no quedaron fuera de lo previsto por los modelos climáticos, sino que coincidieron con lo esperado en un clima alterado por el calentamiento antropogénico.
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