La primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, celebrada en Santa Marta (Colombia), ha abierto este martes su segmento de alto nivel con el foco puesto en la descarbonización de las balanzas comerciales y el refuerzo de la cooperación internacional como ejes para avanzar en la transición energética global.

 

Debate sobre comercio descarbonizado

 

La ministra colombiana de Ambiente, Irene Vélez, anfitriona del encuentro, ha defendido la necesidad de transformar de forma estructural el sistema económico actual y ha afirmado que los países están decididos a “descarbonizar nuestras balanzas comerciales” y reformar sus sistemas fiscales. Según ha señalado, durante más de tres décadas se ha intentado abordar la dependencia de los combustibles fósiles en foros multilaterales sin resultados suficientes.

Vélez ha advertido de que el mundo ya vivía “grandes tensiones” antes del reciente conflicto en Irán, que ha vuelto a situar la transición energética en el centro del debate global. En este contexto, ha subrayado que los combustibles fósiles no solo impulsan la crisis climática, sino que también están vinculados a desigualdades económicas y conflictos internacionales.

La ministra ha criticado el modelo basado en hidrocarburos, al considerar que ha generado economías “neocoloniales”, caracterizadas por su fragilidad fiscal y su dependencia de la exportación de materias primas intensivas en carbono. A su juicio, esta situación responde a un orden económico que reproduce la subordinación y la vulnerabilidad de numerosos países.

 

Cooperación y multilateralismo

 

Ante este escenario, Vélez ha apostado por una cooperación internacional más profunda, democrática y eficaz, capaz de traducir los acuerdos en acciones concretas. En su intervención, ha reclamado un multilateralismo “sin vetos de facto” que permita una participación más activa de los pueblos y facilite la implementación real de las políticas acordadas.

La conferencia, organizada conjuntamente por Colombia y Países Bajos, reúne a representantes gubernamentales de al menos 56 países, así como a actores de la sociedad civil, entre ellos académicos, sindicatos, comunidades indígenas, ONG, sector privado y banca multilateral. Durante la semana, los participantes debaten mecanismos financieros, fiscales y regulatorios para hacer efectiva la transición energética.

En este marco, la ministra de Clima y Crecimiento Verde de Países Bajos, Stientje van Veldhoven, ha alertado de que la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles está afectando de forma “inaceptable” a las economías dependientes de estos recursos. Según ha indicado, la conclusión es clara: es necesario alejarse de los combustibles fósiles no solo por razones climáticas, sino también para reforzar la independencia y seguridad energética.

Van Veldhoven ha subrayado además que la transición debe ser justa, teniendo en cuenta que muchos países del sur global cuentan con poco margen fiscal y altos niveles de deuda, lo que limita su capacidad de transformación.

Por su parte, el secretario general adjunto para la Acción Climática de Naciones Unidas, Selwin Hart, ha advertido de que “todos los indicadores climáticos están en rojo” y comparten un factor común: los combustibles fósiles. Su intervención ha reforzado la urgencia de adoptar medidas estructurales para revertir la situación.

 

Reclamos indígenas globales

 

En paralelo a los debates institucionales, representantes indígenas de más de cien comunidades de África, América, Asia y Oceanía han reclamado en Santa Marta la protección de sus territorios frente a cualquier tipo de extracción de recursos naturales.

Durante la pre-asamblea de pueblos, organizada en el marco de la conferencia, el secretario general de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (Opiac), Óscar Daza, ha reiterado una demanda histórica: que los recursos naturales permanezcan “intactos” en sus territorios.

Daza ha señalado que la explotación de petróleo, gas y carbón ha generado “muchas consecuencias y problemas” en las regiones indígenas, y ha insistido en la necesidad de proteger estos espacios no solo de los combustibles fósiles, sino también de la extracción de minerales.

Los representantes indígenas han trabajado para unificar posiciones y trasladar una voz común al segmento de alto nivel de la conferencia, con la expectativa de que sus propuestas sean incorporadas en las decisiones finales.

En esta línea, el vicepresidente de la Nacionalidad Achuar del Ecuador (NAE), Edison Canelos, ha denunciado que el Gobierno ecuatoriano pretende ampliar la extracción petrolera en la provincia amazónica de Pastaza sin el consentimiento de las comunidades. Según ha afirmado, esta situación ha llevado a los pueblos indígenas a organizarse para “hacer resistencia”.

Canelos ha criticado que se tomen decisiones sobre exploración petrolera sin consulta previa a las comunidades, a las que ha definido como los “dueños del territorio”. Frente a ello, ha defendido la necesidad de mantener el petróleo bajo tierra durante años y apostar por modelos de desarrollo alternativos.

La conferencia, que comenzó el pasado viernes, continúa reuniendo a líderes políticos y sociales, entre ellos el presidente colombiano, Gustavo Petro, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España, Sara Aagesen, con el objetivo de avanzar hacia un consenso global para abandonar los combustibles fósiles y acelerar la transición energética.