Julio fue el segundo mes de julio más cálido jamás registrado en el mundo, según ha informado este lunes 10 de agosto el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), gestionado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM). La temperatura media global alcanzó los 16,90 ºC, en un mes marcado también por la persistencia de la sequía y los incendios en Europa occidental.
Segundo julio más cálido
La temperatura global se situó 0,67 ºC por encima del promedio habitual para julio y 1,47 ºC por encima de la media estimada del periodo preindustrial 1850-1900.
El registro igualó el de julio de 2024 y solo quedó por debajo del máximo alcanzado en julio de 2023, según los datos difundidos por Copernicus.
El comportamiento térmico fue especialmente acusado en Europa occidental, donde la temperatura media conjunta de junio y julio alcanzó los 21,62 ºC, un valor sin precedentes para ambos meses.
La cifra quedó 2,79 ºC por encima de la media y superó el anterior máximo regional, registrado en 2022
La cifra quedó 2,79 ºC por encima de la media y superó el anterior máximo regional, registrado en 2022.
Durante julio, Europa occidental atravesó además su tercera y cuarta ola de calor desde mayo. Aunque estos episodios fueron menos intensos que los de junio, Copernicus considera excepcional la sucesión de olas de calor registrada desde finales de la primavera.
La responsable estratégica de clima del CEPMPM, Samantha Burgess, ha indicado que julio fue el tercer mes consecutivo de calor excepcional en Europa occidental, una circunstancia que explica el nuevo máximo registrado para el conjunto de junio y julio.
La sequía favorece los incendios
Las altas temperaturas coincidieron con una sequía persistente que ya se había observado en mayo y junio y que durante julio continuó agravándose en distintas zonas de Europa.
Copernicus detectó precipitaciones y humedad del suelo excepcionalmente bajas en Francia, España, áreas de Alemania y Reino Unido.
Estas condiciones facilitaron la propagación y la intensificación de incendios forestales extremos en Europa occidental, según el Servicio de Cambio Climático.
Burgess ha explicado que, cuando los suelos pierden humedad, disminuye su capacidad de proporcionar enfriamiento natural y el calor puede acumularse con mayor facilidad.
El cambio climático intensifica los fenómenos de calor extremo, al favorecer que la sequía y las altas temperaturas se retroalimenten
La experta considera este proceso un ejemplo de cómo el cambio climático intensifica los fenómenos de calor extremo, al favorecer que la sequía y las altas temperaturas se retroalimenten.
La directora del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus (CAMS), Laurence Rouil, ha advertido además de que el cambio climático está haciendo más frecuentes las condiciones que favorecen incendios forestales de gran magnitud y elevada intensidad en el sur de Europa.
Esta evolución también está contribuyendo a ampliar la temporada de incendios hacia regiones más septentrionales, según la responsable de CAMS.
Rouil ha señalado que los grandes incendios generan mayores cantidades de humo y pueden expulsarlo a capas más altas de la atmósfera, lo que facilita su desplazamiento a largas distancias.
Como consecuencia, los efectos sobre la calidad del aire pueden extenderse mucho más allá de las áreas afectadas directamente por las llamas.
Incluso los países que registran pocos incendios forestales pueden verse expuestos al humo transportado desde focos situados a miles de kilómetros, ha advertido la directora de CAMS.
El mar alcanza nuevos máximos
El episodio de calor también afectó a los océanos. La temperatura media de la superficie del mar en el océano extrapolar alcanzó en julio los 20,96 ºC, el valor más alto registrado para ese mes.
La cifra superó el anterior máximo de 20,89 ºC, correspondiente a julio de 2023.
Por regiones, Copernicus observó valores excepcionalmente elevados en una amplia zona del Pacífico tropical, donde se prevé una mayor intensificación de las condiciones actuales de El Niño durante los próximos meses.
En Europa, las temperaturas marinas alcanzaron máximos históricos para julio tanto en la costa atlántica como en el Mediterráneo occidental.
Estos registros estuvieron asociados a condiciones generalizadas de olas de calor marinas intensas o severas, según el análisis de Copernicus.
Los datos de julio reflejan así un mes caracterizado por temperaturas excepcionalmente elevadas en la atmósfera y en el océano, junto a una prolongación de la sequía que incrementó las condiciones favorables para los grandes incendios en Europa occidental.
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