Un equipo de investigadores de la Universidad de Leipzig (Alemania) ha demostrado que la desigualdad en el desarrollo humano amplifica el riesgo de los desastres relacionados con el clima. En las regiones menos desarrolladas, una persona afronta un riesgo de morir hasta ocho veces mayor durante una tormenta que quien vive en las zonas más avanzadas.
El trabajo, publicado en la revista científica Nature Communications (1), ha analizado más de 7.000 desastres climáticos ocurridos entre 1990 y 2020 en 154 países. Es uno de los mayores análisis globales sobre cómo las condiciones sociales determinan quién sufre las peores consecuencias.
Su conclusión principal es contundente: la vulnerabilidad social pesa más que la intensidad del propio fenómeno a la hora de explicar el alcance de un desastre. No basta con que un huracán o una riada sean violentos; lo decisivo es la capacidad de la población para resistirlos y recuperarse.
La vulnerabilidad social marca la diferencia
El estudio, liderado por el investigador Khalil Teber, del Instituto de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad de Leipzig, ha medido a escala global cómo el grado de desarrollo de cada región condiciona el alcance de los desastres. Su mensaje es nítido: importa más quién sufre el fenómeno que la fuerza del fenómeno en sí.
La vulnerabilidad social pesa más que la intensidad del fenómeno climático
“La vulnerabilidad social pesa más que la intensidad del fenómeno climático”. Un mismo episodio provoca daños muy distintos según dónde golpee, porque las pérdidas dependen sobre todo de las condiciones de vida de la población afectada, y no únicamente de la violencia del temporal.
Para medirlo, los autores han recurrido al Índice de Desarrollo Humano subnacional (IDHs), una versión regional del indicador de Naciones Unidas que combina salud, educación y renta. A diferencia de los promedios nacionales, este índice permite captar las enormes diferencias internas que existen dentro de un mismo país.
El análisis revela que en las zonas con menor desarrollo los fenómenos no necesitan ser tan intensos para causar estragos. Mientras que en los territorios ricos hace falta una tormenta o una inundación excepcional para que haya víctimas, en los más pobres un episodio moderado ya basta –una señal directa de mayor vulnerabilidad–.
Los investigadores han observado, además, que en las regiones más desfavorecidas el bajo desarrollo se explica sobre todo por las carencias en educación y renta, mientras que la salud suele estar algo más avanzada. La educación se asocia a la prevención y la preparación; la renta, a la capacidad de invertir en infraestructuras y de recuperarse tras la catástrofe.
Tormentas e inundaciones, más letales
Las inundaciones, las tormentas y los deslizamientos de tierra concentran el 89 % de los desastres analizados. Y es precisamente en ellos donde la brecha entre las regiones ricas y las pobres se vuelve más evidente.
En las zonas pobres, el riesgo de morir por una tormenta es hasta 8,2 veces mayor
“En las zonas pobres, el riesgo de morir por una tormenta es hasta 8,2 veces mayor” que en las regiones más desarrolladas una vez que la población queda expuesta. En el caso de las inundaciones, ese riesgo es tres veces superior. Y la probabilidad de verse afectado por cualquier tipo de desastre también es desigual: resulta 3,4 veces mayor en las regiones de desarrollo bajo, 2,4 veces en las de desarrollo medio y 1,6 veces en las de desarrollo alto.
Hay, no obstante, una buena noticia. La mortalidad por desastres climáticos ha caído un 69,8 % en todo el mundo entre 1990 y 2020, gracias sobre todo a la reducción de víctimas por inundaciones y tormentas. Aun así, en las zonas más pobres la tasa de mortalidad sigue siendo de tres a cinco veces más alta que en el resto, y en el caso concreto de las tormentas, de cuatro a ocho veces superior.
Las olas de calor son la excepción: matan más en los países ricos
“Las olas de calor son la excepción: matan más en los países ricos”. En las regiones de muy alto desarrollo, la mortalidad por calor extremo llega a ser nueve veces mayor que en las más pobres. Los autores lo atribuyen al envejecimiento de la población –más acusado en los países avanzados– y a que estos episodios apenas se contabilizan en el resto del mundo.
Desigualdad dentro de cada país
Las diferencias no se dan solo entre países, sino también dentro de cada uno de ellos. El estudio ha incorporado por primera vez la desigualdad interna a este tipo de análisis global, y el resultado refuerza el patrón general.
La desigualdad interna agrava el riesgo en las regiones más pobres
“La desigualdad interna agrava el riesgo en las regiones más pobres”. Dentro de un mismo país, las comarcas que quedan por detrás de la media nacional soportan una probabilidad de sufrir daños todavía mayor, especialmente ante inundaciones y tormentas.
El reparto de las pérdidas dibuja dos mundos distintos. Entre 1990 y 2020, el 83,1 % de las personas afectadas y el 75,3 % de las víctimas mortales se concentraron en regiones de desarrollo bajo o medio. En cambio, el 78,4 % de las pérdidas económicas se registró en los territorios más ricos, donde se acumula el grueso de la riqueza.
La exposición a estos fenómenos, además, no deja de crecer. Cada año, una media de 150 millones de personas más quedaron expuestas, y el valor económico en riesgo aumentó en 2,4 billones de dólares anuales. De cara al futuro, los autores advierten de que el África subsahariana –donde se concentra la mayoría de las regiones de bajo desarrollo– seguirá siendo la más expuesta.
Reducir la vulnerabilidad es la vía más eficaz para contener los daños
“Reducir la vulnerabilidad es la vía más eficaz para contener los daños”, defienden los investigadores, que señalan que reubicar comunidades enteras a zonas menos expuestas resulta inviable y éticamente cuestionable. Por eso reclaman reforzar la capacidad de adaptación, sobre todo en los lugares más pobres. Atender las desigualdades –entre países y dentro de ellos– es, concluyen, clave para una acción climática justa.
Referencias
- (1)Inequality in human development amplifies climate-related disaster risk. Nature Communications.
Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Activar ahora




Comentarios