Representantes de organismos meteorológicos, entidades financieras y del sector de las energías renovables han reclamado este 5 de noviembre que la COP31, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía), convierta el conocimiento científico y los compromisos climáticos en medidas concretas. Durante el seminario The Climate Reality Check: What must COP31 deliver?, han advertido de la necesidad de acelerar la respuesta al calentamiento global mediante mejores sistemas de prevención, financiación suficiente y una transición energética más rápida.

 

La ciencia exige respuestas inmediatas

 

El director de Relaciones con la Unión Europea del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), Vincent-Henri Peuch, ha explicado que el organismo proporciona información sobre el estado del planeta para ayudar a quienes participan en las negociaciones climáticas a tomar decisiones fundamentadas.

Según las últimas estimaciones del centro citadas por Peuch, el calentamiento global podría superar el umbral de 1,5 °C hacia 2029, mucho antes de lo previsto anteriormente, cuando se situaba ese escenario después de 2040.

No obstante, el especialista ha advertido de que superar ese límite no supone alcanzar automáticamente un punto a partir del cual el planeta deje de ser seguro. Ha recordado que las temperaturas ya se mantuvieron en torno a ese nivel durante casi un año, entre el verano de 2023 y el de 2024.

Para Peuch, lo importante es que esta evolución lleve a los gobiernos a reforzar las medidas de mitigación y adaptación, con el objetivo de evitar que el clima continúe alejándose de las condiciones preindustriales.

La necesidad de transformar los datos en decisiones también ha centrado la intervención del director general del ECMWF, Florian Pappenberger, quien ha insistido en que disponer de mejores previsiones meteorológicas resulta insuficiente si estas no contribuyen a proteger a la población.

El organismo combina los modelos físicos tradicionales con la inteligencia artificial para anticipar fenómenos extremos, como las olas de calor y las tormentas, mediante alertas cada vez más tempranas y precisas.

Pappenberger ha destacado igualmente la colaboración con 35 países y el desarrollo de herramientas accesibles, entre ellas Forecast in a Box, concebida para facilitar que distintas regiones puedan disponer de sus propios sistemas de predicción.

El objetivo es que la información climática se traduzca en preparación ante emergencias, especialmente en aquellos territorios que necesitan mejorar sus capacidades de vigilancia y respuesta.

 

Financiación para cumplir los compromisos

 

La directora regional para África del Fondo Verde para el Clima (GCF), Catherine Koffman, ha situado la financiación entre las cuestiones decisivas de la próxima cumbre. A su juicio, los compromisos internacionales deben acompañarse de recursos capaces de transformar las prioridades nacionales en proyectos con resultados tangibles.

Koffman ha defendido que la ambición climática, la financiación y la ejecución deben avanzar conjuntamente. No basta con establecer objetivos si los países carecen de los instrumentos económicos necesarios para desarrollarlos.

En este sentido, ha abogado por ampliar y diversificar las fuentes de financiación, incorporando capital alternativo que complemente las aportaciones de los actuales contribuyentes al fondo.

También ha pedido a los responsables políticos un compromiso firme con la tercera reposición de recursos del Fondo Verde para el Clima, que permita responder a las necesidades identificadas por los países.

La responsable ha insistido en que la COP31 debe ofrecer algo más que declaraciones de intenciones. Su expectativa es que las negociaciones desemboquen en un respaldo político sólido, acompañado de una reposición de fondos ambiciosa y realizada a tiempo.

Esta reclamación sitúa la capacidad de llevar las inversiones a la práctica como uno de los criterios para valorar los resultados de Antalya, junto con la adopción de nuevos compromisos internacionales.

 

Renovables y participación juvenil

 

La transformación del sistema energético constituye otro de los grandes desafíos de la cumbre. El director ejecutivo de la Alianza Global de Energías Renovables, Bruce Douglas, ha defendido que la transición hacia fuentes limpias es un proceso inevitable y económicamente rentable.

Douglas ha reclamado que la COP31 respalde el objetivo de elevar del 20 % al 35 % el consumo mundial de electricidad limpia y renovable para 2035, una medida que considera fundamental para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Para alcanzar esa meta, ha instado a los gobiernos a elaborar planes energéticos a largo plazo, revisar los sistemas fiscales que penalizan el consumo eléctrico e incrementar las inversiones en redes y almacenamiento.

Estas actuaciones permitirían acelerar la electrificación y avanzar hacia el acceso universal a la energía, al tiempo que facilitarían una mayor incorporación de las fuentes renovables a los sistemas eléctricos.

Douglas ha expresado su confianza en que el mundo se encuentra ante el comienzo del fin de la era de los combustibles fósiles, apoyándose en el crecimiento de las inversiones destinadas a las energías renovables y la electrificación.

La participación de las nuevas generaciones también ha ocupado un lugar destacado en el encuentro. Sally Higgins, Campeona Juvenil del Clima de la Presidencia de la COP31, ha explicado que las personas jóvenes ya no consideran la crisis climática únicamente un problema ambiental.

Según ha señalado, sus consecuencias están directamente relacionadas con el empleo, la salud y la seguridad económica, por lo que las respuestas políticas deben ofrecer mejoras perceptibles en la vida cotidiana.

Higgins ha reclamado que una cumbre centrada en aplicar los compromisos existentes produzca resultados inmediatos y verificables, en lugar de limitarse a formular nuevas promesas para el futuro.

En su opinión, el éxito de la COP31 dependerá de que los acuerdos internacionales lleguen a las comunidades y de que la juventud disponga de herramientas para impulsar cambios en sus propios entornos y empresas.

Durante su intervención, ha anunciado que el 13 de noviembre se presentará la iniciativa Back Future Farmers, una coalición que reúne a gobiernos, inversores, empresas y representantes del sector agroalimentario para apoyar a las nuevas generaciones de agricultores y agricultoras.

Por último, el jefe de Políticas de Carbon Tracker, Richard Folland, ha destacado la creciente importancia de las alianzas entre países y otros actores dispuestos a acelerar la acción climática, especialmente ante las dificultades que atraviesa la cooperación internacional.

Entre estas iniciativas ha mencionado la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, vinculada a Santa Marta (Colombia), como un complemento de las negociaciones multilaterales.

Folland ha situado estas fórmulas de cooperación en un contexto geopolítico complejo, marcado también por los recientes resultados de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.

Las intervenciones han coincidido así en una exigencia común: que la COP31 permita avanzar de los compromisos a su aplicación, mediante decisiones basadas en la ciencia, recursos financieros suficientes, sistemas de prevención eficaces y una transformación energética capaz de producir resultados concretos.

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