El sistema climático de la Tierra se está volviendo cada vez más inestable, aunque comienzan a observarse cambios positivos en la transición energética y en la respuesta social a la crisis climática. Así lo advierte el séptimo informe anual de una coalición internacional de científicos liderada por la Universidad Estatal de Oregón (Estados Unidos), publicado este 14 de octubre en la revista científica BioScience (1), que reclama acelerar la reducción de emisiones y las medidas de adaptación para evitar consecuencias más graves.

Muchos evolucionan de forma desfavorable, lo que aumenta la preocupación por la posibilidad de superar puntos de inflexión críticos, a partir de los cuales determinados cambios en el sistema terrestre podrían resultar difíciles de revertir

El estudio, titulado El estado del clima en 2026: desafíos y oportunidades, revela que siete de los 16 indicadores climáticos que vigilan los investigadores han alcanzado niveles extremos récord. Otros muchos evolucionan de forma desfavorable, lo que aumenta la preocupación por la posibilidad de superar puntos de inflexión críticos, a partir de los cuales determinados cambios en el sistema terrestre podrían resultar difíciles de revertir.

Los investigadores e investigadoras consideran que el deterioro climático ya no puede interpretarse únicamente como una amenaza futura. Los cambios en la atmósfera, los océanos y los ecosistemas muestran que el planeta atraviesa una situación que exige respuestas más rápidas y profundas.

 

El planeta alcanza nuevos récords

 

Uno de los datos más preocupantes es la concentración de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera, que ha llegado a las 428 partes por millón. Se trata del nivel más elevado de los últimos dos millones de años y supone un incremento aproximado del 50 % respecto a la época preindustrial, iniciada antes de la expansión del uso de combustibles fósiles.

Las temperaturas también reflejan esta evolución. Julio de 2026 fue el mes más caluroso registrado en Estados Unidos continental, mientras que la temperatura media de los océanos del planeta alcanzó igualmente un máximo histórico durante ese mes.

La actividad humana, principalmente mediante el consumo de carbón, petróleo y gas, está alterando profundamente los sistemas naturales que sostienen la vida

Según las autoras y autores, la actividad humana, principalmente mediante el consumo de carbón, petróleo y gas, está alterando profundamente los sistemas naturales que sostienen la vida. Sus efectos se manifiestan en fenómenos como las olas de calor, las inundaciones, las sequías, las tormentas y los incendios forestales, que han dejado de ser acontecimientos excepcionales.

Además, los científicos/as advierten de que el cambio climático agrava otros problemas ambientales y sociales, entre ellos la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua, la inseguridad alimentaria y la propagación de patógenos. Estas amenazas pueden reforzarse mutuamente y aumentar la vulnerabilidad de las poblaciones.

El cambio climático agrava otros problemas ambientales y sociales, entre ellos la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua, la inseguridad alimentaria y la propagación de patógenos

Las consecuencias tampoco se distribuyen de manera uniforme. Las comunidades del Sur Global y los pequeños Estados insulares, pese a haber contribuido relativamente poco a las emisiones históricas, ya soportan impactos desproporcionadamente graves.

William Ripple, uno de los principales autores del informe, considera que la situación actual exige abandonar las políticas habituales que han persistido durante décadas, pese a las evidencias científicas sobre los efectos de las actividades humanas en el clima.

 

Las energías renovables ofrecen esperanza

 

Pese al preocupante diagnóstico, el informe identifica señales positivas en la transformación del sistema energético mundial. La expansión de las fuentes renovables y los avances en el almacenamiento mediante baterías representan oportunidades para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Las fuentes de energía bajas en carbono ya generan alrededor del 43 % de la electricidad mundial

En este contexto, las fuentes de energía bajas en carbono ya generan alrededor del 43 % de la electricidad mundial, un porcentaje que, según los investigadores, podría indicar el comienzo de una nueva etapa caracterizada por un mayor protagonismo de la electricidad.

Christopher Wolf, coautor principal del estudio, considera que esta evolución permite hablar de una posible «Era de la Electricidad». Sin embargo, advierte de que los progresos todavía resultan insuficientes, porque tanto el consumo de combustibles fósiles como las emisiones contaminantes continúan situándose en niveles récord.

Por tanto, el crecimiento de las tecnologías limpias debe acompañarse de una reducción mucho más rápida de las emisiones. Los investigadores/as insisten en que los avances tecnológicos, aunque alentadores, representan solamente una parte de los cambios necesarios para estabilizar el clima.

El informe también señala que la transformación debe extenderse más allá de la producción energética. Científicos y científicas consideran imprescindible modificar los patrones de consumo, los sistemas alimentarios, las prioridades económicas y las estructuras de gobernanza, de manera que las soluciones climáticas contribuyan igualmente a proteger la biodiversidad.

La coalición científica busca, mediante el seguimiento anual de los principales indicadores del planeta, facilitar que los responsables políticos comprendan la magnitud de los riesgos y adopten decisiones basadas en la evidencia científica

La coalición científica busca, mediante el seguimiento anual de los principales indicadores del planeta, facilitar que los responsables políticos comprendan la magnitud de los riesgos y adopten decisiones basadas en la evidencia científica.

 

Adaptarse a los efectos climáticos

 

Los investigadores y las investigadoras subrayan que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sigue siendo esencial, pero ya no basta por sí solo para responder a los cambios que están experimentando los ecosistemas y las sociedades.

Por este motivo, reclaman acelerar las medidas de adaptación al calentamiento global, especialmente aquellas destinadas a proteger a la población frente a los fenómenos meteorológicos extremos y reforzar la capacidad de recuperación de los entornos naturales.

Entre las actuaciones propuestas figuran la refrigeración de los espacios urbanos, la restauración de humedales y manglares, una mejor preparación frente a los incendios forestales y la conservación de los recursos hídricos

Entre las actuaciones propuestas figuran la refrigeración de los espacios urbanos, la restauración de humedales y manglares, una mejor preparación frente a los incendios forestales y la conservación de los recursos hídricos.

También recomiendan impulsar la energía solar distribuida y desarrollar sistemas alimentarios más resistentes a las alteraciones climáticas. Estas iniciativas permitirían abordar distintos riesgos que afectan simultáneamente a las comunidades y a los ecosistemas.

El estudio destaca asimismo la utilidad de las nuevas herramientas de análisis y simulación climática, que ayudan a investigadores e investigadoras, responsables públicos, educadores y ciudadanos a comprender cómo pueden influir diferentes decisiones en la evolución del calentamiento global.

Como ejemplo, los autores mencionan En-ROADS, un simulador que permite explorar los posibles efectos de distintas combinaciones de políticas públicas, tecnologías y cambios sociales sobre las temperaturas futuras, los sistemas energéticos, la economía y los riesgos ambientales.

Científicas y científicos insisten en que la respuesta a la crisis climática requiere transformaciones profundas y coordinadas, capaces de actuar sobre las causas del calentamiento y sus consecuencias

Estas herramientas facilitan la evaluación de alternativas, aunque científicas y científicos insisten en que la respuesta a la crisis climática requiere transformaciones profundas y coordinadas, capaces de actuar sobre las causas del calentamiento y sus consecuencias.

El informe concluye con un mensaje que combina preocupación y oportunidades: existen avances tecnológicos y sociales que pueden contribuir a afrontar la crisis, pero su alcance todavía resulta insuficiente frente a la velocidad de los cambios climáticos

Wolf advierte de que, sin cambios suficientemente rápidos y amplios, será imposible estabilizar el sistema climático y disminuir el peligro de superar umbrales críticos para el equilibrio del planeta.

El informe concluye así con un mensaje que combina preocupación y oportunidades: existen avances tecnológicos y sociales que pueden contribuir a afrontar la crisis, pero su alcance todavía resulta insuficiente frente a la velocidad de los cambios climáticos. La prioridad, según sus autores y autoras, es convertir esas señales positivas en una transformación capaz de reducir los riesgos para las personas y los ecosistemas.

Referencias

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