El Instituto de Salud Carlos III atribuye a las altas temperaturas cinco muertes registradas en Cantabria entre el 23 y el 27 de mayo, en plena ola de calor inédita para un mes de mayo en la comunidad autónoma, marcada por valores más propios del verano y por récords históricos de temperatura.
Cinco muertes por calor
Los datos proceden del sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas, conocido como MoMo, dependiente del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III. Según esta herramienta, consultada por Europa Press, en Cantabria se registró una víctima mortal atribuible al calor cada día entre el 23 y el 27 de mayo.
El balance sitúa el impacto de las altas temperaturas en cinco fallecimientos en cinco días, coincidiendo con un episodio térmico excepcional en la región. La comunidad ha vivido jornadas con temperaturas inusualmente elevadas para la segunda mitad de mayo, en un contexto que el teletipo describe como una ola de calor inédita en este mes.
La información del Instituto Carlos III señala que las muertes se atribuyen a las altas temperaturas registradas en esos días. El sistema MoMo permite estimar la mortalidad diaria por todas las causas y, en este caso, vincula el exceso observado con el episodio de calor que ha afectado a Cantabria.
Récords de temperatura
Durante estos días, Cantabria ha batido récords históricos de temperaturas para esta época del año, con valores considerados más propios del verano. La intensidad del episodio se reflejó especialmente en el aeropuerto Seve Ballesteros, que llegó a situarse entre los puntos más cálidos del país.
El lunes, esta estación alcanzó los 35,2 grados centígrados, una temperatura que la llevó a liderar las máximas de España. Ese mismo día, según los datos recogidos en el teletipo, el aeropuerto llegó hasta los 36,2 ºC, en una jornada de calor especialmente intenso para la región.
Al día siguiente, la estación meteorológica del aeropuerto Seve Ballesteros volvió a registrar valores muy elevados, con 35,7 ºC. Estos registros confirman la excepcionalidad del episodio, al tratarse de temperaturas poco habituales en Cantabria durante el mes de mayo.
La sucesión de máximas elevadas durante varios días consecutivos explica el carácter extraordinario del episodio. La comunidad ha afrontado una situación térmica que rompe con los valores esperables para esta época y que, según los datos del MoMo, ha tenido consecuencias directas en la mortalidad.
Datos del sistema MoMo
El sistema MoMo pertenece al Instituto de Salud Carlos III, organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, y está integrado en el Centro Nacional de Epidemiología. Su función es monitorizar la mortalidad diaria por todas las causas y ofrecer estimaciones sobre el impacto de determinados factores, como las temperaturas extremas.
En este caso, la herramienta atribuye al calor las cinco muertes registradas en Cantabria durante el periodo comprendido entre el 23 y el 27 de mayo. La distribución diaria muestra una víctima mortal por calor en cada una de esas jornadas.
El dato llega en un contexto de temperaturas excepcionalmente altas para la región. La combinación de varios días consecutivos con valores por encima de lo habitual y máximas cercanas o superiores a los 36 ºC en el aeropuerto Seve Ballesteros sitúa este episodio entre los más destacados de la primavera en Cantabria.
La información disponible no detalla las circunstancias individuales de los fallecimientos, pero sí vincula el balance de mortalidad al episodio de altas temperaturas registrado en la comunidad. El dato central es que, en apenas cinco días, el calor habría causado cinco muertes en Cantabria, según la estimación del Instituto Carlos III.
El episodio ha estado marcado por temperaturas impropias del calendario. Aunque mayo todavía pertenece a la primavera, los registros alcanzados en Cantabria han sido descritos como más propios del verano, tanto por su intensidad como por su persistencia durante varios días.
La situación resulta especialmente llamativa en una comunidad donde los episodios de calor extremo no suelen alcanzar estas magnitudes en mayo. La referencia al aeropuerto Seve Ballesteros ilustra la intensidad del fenómeno, con máximas que llegaron a situar a Cantabria en la parte alta de los registros nacionales.
Más allá de los récords térmicos, el balance atribuido al calor muestra el impacto que las temperaturas extremas pueden tener sobre la salud y la mortalidad, incluso en regiones donde estos episodios son menos frecuentes.
Los datos del MoMo aportan una dimensión sanitaria al episodio meteorológico. Más allá de los récords térmicos, el balance atribuido al calor muestra el impacto que las temperaturas extremas pueden tener sobre la salud y la mortalidad, incluso en regiones donde estos episodios son menos frecuentes.
Entre el 23 y el 27 de mayo, Cantabria acumuló cinco jornadas consecutivas con fallecimientos atribuidos al calor. Este dato convierte la ola de calor en un episodio de especial relevancia para la comunidad, tanto por su carácter inédito en mayo como por sus consecuencias humanas.
La información del Instituto Carlos III se enmarca en la vigilancia de la mortalidad asociada a factores ambientales. En este caso, el calor aparece como el factor vinculado a los fallecimientos registrados durante un periodo muy concreto, coincidente con temperaturas anómalamente altas en la región.
El aeropuerto Seve Ballesteros se convirtió en uno de los puntos más representativos del episodio. Sus registros de 35,2 ºC, 36,2 ºC y 35,7 ºC reflejan la intensidad de unas jornadas que han roto referencias históricas para esta época del año en Cantabria.
Con estos datos, el episodio de calor de finales de mayo deja un balance de cinco muertes atribuidas a las altas temperaturas y confirma la excepcionalidad de una ola de calor que ha situado a Cantabria en valores térmicos propios del verano antes de la llegada oficial de la estación.
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