El año 2025 fue extremadamente cálido en España, con una temperatura media de 15 ºC, lo que supone 1,1 grados por encima del promedio habitual, según el informe climático publicado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Avance Climático Nacional del año 2025 (1). Este dato consolida una tendencia sostenida al alza que sitúa al país entre las regiones europeas más afectadas por el calentamiento global.
Desde que existen registros homogéneos, España encadena varios años consecutivos clasificados como muy cálidos o extremadamente cálidos, un patrón que, según los expertos, deja de ser excepcional para convertirse en la nueva normalidad climática.
Carácter de la temperatura del año 2025 / Mapa: AEMET La AEMET subraya que el comportamiento térmico de 2025 estuvo marcado tanto por olas de calor persistentes como por inviernos cada vez más suaves.
Temperaturas récord y anomalías persistentes
Serie de anomalías de la temperatura media anual en la España peninsular desde 1961 / AEMET Durante prácticamente todos los meses de 2025, las temperaturas se mantuvieron por encima de los valores climatológicos de referencia, con especial intensidad en primavera y verano. En numerosas estaciones meteorológicas se registraron máximos históricos, tanto diurnos como nocturnos, lo que agravó la sensación térmica y elevó los riesgos para la salud pública.
Las noches tropicales y ecuatoriales se extendieron más allá de los meses estivales, afectando a amplias zonas del litoral mediterráneo, el sur peninsular y grandes áreas urbanas. Este fenómeno, cada vez más frecuente, dificulta el descanso, incrementa el consumo energético y aumenta la vulnerabilidad de personas mayores y colectivos sensibles.
Los episodios de calor extremo también se produjeron de forma más temprana y tardía de lo habitual, alargando la duración del estrés térmico anual. Según la AEMET, esta prolongación es uno de los indicadores más claros del impacto del cambio climático en la Península Ibérica.
Un patrón alineado con el cambio climático
El informe destaca que el comportamiento térmico de 2025 no puede explicarse como un evento aislado, sino que forma parte de una tendencia coherente con los escenarios previstos por la ciencia climática. El aumento sostenido de la temperatura media en España supera el ritmo global, situando al país en una posición especialmente vulnerable.
Este calentamiento tiene consecuencias directas sobre los recursos hídricos, con una mayor evaporación y una reducción progresiva de la nieve acumulada en sistemas montañosos clave. Además, favorece la intensificación de fenómenos extremos, como sequías prolongadas, incendios forestales más severos y episodios de lluvias torrenciales concentradas en poco tiempo.
Desde la AEMET se insiste en que la señal climática es clara: los años fríos son ya una rareza, mientras que los extremadamente cálidos se repiten con una frecuencia cada vez mayor. Esta evolución plantea importantes desafíos para la planificación territorial, la agricultura y la gestión de emergencias.
En el ámbito urbano, el incremento térmico refuerza el efecto isla de calor, multiplicando los riesgos sanitarios y sociales, especialmente en barrios con menor acceso a zonas verdes o viviendas mal adaptadas al calor extremo.
Datos extremos del año: una máxima de 46 ºC y una mínima de -17,1 ºC
A través de un mensaje en la red social X, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha detallado algunos de los principales valores extremos registrados en 2025. La temperatura máxima del año se alcanzó en El Granado (Huelva), donde el 28 de junio se registraron 46 ºC, mientras que la mínima correspondió a los -17,1 ºC medidos en Pradollano (Sierra Nevada, Granada) el 22 de diciembre.
📊 Estos son los datos extremos de 2025.
— AEMET (@AEMET_Esp) January 14, 2026
🌡De 46 °C en El Granado a -17 °C en Sierra Nevada.
☂️ En el sur de Gran Canaria solo se acumularon 55 mm de lluvia en todo el año. En Casas do Porto (A Coruña), 3510.
😎🧥 España es, sin duda, un país de contrastes. pic.twitter.com/RE7h9pZBdu
En cuanto a la precipitación anual, el valor más elevado se observó en Casas do Porto (A Coruña), con 3.510 litros por metro cuadrado (l/m²), frente al mínimo de 55 l/m² registrado en Maspalomas (Gran Canaria).
Respecto a la insolación, Izaña (Tenerife) encabezó el registro con 3.977 horas de sol, mientras que la cifra más baja se dio en Llanes (Asturias), con 1.379 horas. Por último, la racha máxima de viento del año alcanzó los 201 kilómetros por hora (km/h) en Camaleño (Picos de Europa, Cantabria), el 5 de noviembre.





Comentarios