La abundancia en los océanos de basura no biodegradable, sobre todo plásticos, preocupa a la comunidad científica desde los años 70 del pasado siglo tanto por el impacto que causa en la vida marina como por su influencia en la cadena alimentaria: acaba con la vida de más de un millón de aves y 100.000 mamíferos y tortugas cada año, además de facilitar la propagación de especies invasoras. Y, en una suerte de desquite, la basura vuelve a nosotros en forma de comida, ya que los residuos son confundidos con sustento por animales que después consumirán los humanos.

Por primera vez, un grupo de investigadores de diversas instituciones de Estados Unidos acaba de completar un cálculo riguroso del volumen de residuos plásticos que, debido a su mala gestión, vierte al medio marino cada uno de los 192 países ribereños del mundo.

La realidad destapada por los expertos, publicada en la revista Science, es más que preocupante: entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de basura plástica fueron a parar a los mares en 2010, lo que equivale al 1,5% y 4,5% del plástico producido mundialmente.

Ocho millones de toneladas de desechos plásticos acabaron en los mares en 2010

En 2010 se generaron casi 100 millones de toneladas de desechos de este tipo de materiales en las regiones costeras, de los que 32 millones fueron mal gestionadas y, de éstas, unos ocho millones terminaron a la deriva en los océanos.

“Esa cifra equivale a cinco bolsas de la compra llenas de plástico cada 30 centímetros de costa en cada uno de los 192 países”, explica la directora del estudio, la investigadora de la Universidad de Georgia Jenna Jambeck.

Los datos obtenidos son sólo la punta del iceberg del problema ambiental marino. Los investigadores deben averiguar ahora el paradero de la mayoría de estos residuos, ya que calculan que el plástico flotante supone una pequeña fracción que oscilaría entre las 6.350 y las 245.000 toneladas. “La diferencia es bastante chocante, sobre todo si tenemos en cuenta que la cantidad que hemos calculado es de tan sólo un año y lo que estamos contando en los océanos ha estado sucediendo durante 50", detalla Jambeck.

"Este trabajo nos da una idea de lo mucho que nos falta por descubrir", sentencia la investigadora y coautora del estudio Kara Lavender Law. “En este momento, conocemos principalmente el plástico que flota en el mar, pero hay una gran cantidad que está en el fondo y en las playas de todo el mundo", añade.

Para obtener estas conclusiones, los investigadores han cruzado los datos sobre la basura que genera cada uno de los estados que bordean los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, así como el Mediterráneo y el mar Negro, la densidad de su población y sus recursos económicos.

Gestión deficiente

"Ocho millones de toneladas métricas –el punto medio del abanico establecido– es la cantidad de plástico que se produjo en todo el mundo en 1961”, afirma el también autor del trabajo Roland Geyer.

El plástico apareció por primera vez en el mercado entre los años 30 y 40 del siglo XX y su uso se generalizó durante las siguientes décadas. En 2013, por ejemplo, se fabricaron a nivel mundial 299 millones de toneladas, un 647% más que en 1975.

"Estamos siendo abrumados por nuestra basura", afirma la investigadora Jambech

Hasta mediados de los 70, cuando comenzó el desarrollo de infraestructuras para la gestión de residuos en Estados Unidos, Europa y algunas partes de Asia, los desechos de plástico fueron vertidos sin control por doquier. Una situación que se sufre todavía sobre todo en los países más desfavorecidos.

La mayoría de los plásticos arrojados en los mares provienen de países en vías de desarrollo altamente poblados y con malas prácticas de recogida y tratamiento de residuos. China lidera el ranking, seguida por Indonesia, Filipinas, Tailandia, Sri Lanka y Vietnam.

"Es increíble lo lejos que hemos llegado en ingeniería ambiental y avanzado en sistemas de reciclaje y gestión de residuos para proteger la salud humana y el medio ambiente en un período relativamente corto de tiempo", dice Jambeck. "Sin embargo, estos progresos, lamentablemente, no están disponibles por igual en todo el mundo”, afirma.

Las previsiones no son muy halagüeñas. Los científicos auguran que las cantidades de residuos plásticos que acaban en los océanos se duplicarán en los próximos 10 años. "Estamos siendo abrumados por nuestra basura", afirma la coordinadora del estudio. La solución para mitigar el problema pasa por reducir el consumo de plástico en nuestro día a día y por mejorar la gestión de los residuos sólidos coordinando esfuerzos locales y globales. Porque la contaminación de los mares afecta a todos los seres que viven o dependen de ellos.