Los ríos catalanes donde se han detectado concentraciones más elevadas de "nuevos contaminantes" –medicamentos, pesticidas y metales pesados– experimentan un descenso de la calidad biológica asociada a macroinvertebrados y algas fluviales.

Así lo ha determinado un estudio elaborado por el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA) y por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC (IDAEA-CSIC), con la colaboración de la Agencia Catalana del Agua (ACA), han informado en un comunicado este viernes el ICRA y el IDAEA-CSIC.

 

En un 80% de las muestras tomadas en 16 ríos catalanes

 

Durante la investigación se han tomado muestras en 89 puntos de control de 16 ríos catalanes como el Ebro y sus afluentes, el Llobregat, el Ter, el Fluvià, el Muga, el Foix, el Francolí, el Besòs y el río Tordera, entre otros.

Los expertos han detectado la presencia de algunos medicamentos -principalmente antibióticos y antiinflamatorios-, metales pesados como el níquel, y pesticidas y herbicidas como el diuron, en un 80% de las muestras tomadas.

Las mayores concentraciones de contaminantes emergentes se han encontrado en los ríos con menor capacidad de dilución, en los que una gran parte de su caudal se nutre casi exclusivamente de las aportaciones de agua residual urbana o industrial.

Estos tramos fluviales acostumbran a estar cerca de una zona de alta densidad de población -como los ríos Llobregat y Foix- y, en menor medida, en los cursos altos de ríos como el Segre.

Según la investigación, esto puede ser el causante de una pérdida de calidad biológica asociada a los macroinvertebrados (insectos, crustáceos, moluscos, entre otros) en estos tramos de ríos, así como también de las diatomeas (principal grupo de algas fluviales).