Miles de personas han salido este domingo, 8 de marzo, a las calles de ciudades de toda España para conmemorar el Día Internacional de la Mujer en una jornada marcada por la reivindicación feminista y por un mensaje pacifista que ha resonado con fuerza en numerosas movilizaciones. En pancartas, consignas y manifiestos, el lema “No a la guerra” ha acompañado las demandas por la igualdad, reflejando la preocupación social ante la creciente tensión internacional tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
- Un movimiento amplio pero dividido en algunas ciudades
- Barcelona y otras ciudades: feminismo frente al “retroceso de derechos”
- Igualdad, derechos laborales y lucha contra la violencia machista
- El rechazo a la guerra marca las movilizaciones
- Movilizaciones en todo el territorio
- Un 8M con dimensión global
Las marchas han reunido a decenas de miles de personas en todo el país y han vuelto a situar en el centro del debate cuestiones como la violencia machista, la desigualdad laboral, la precariedad y la defensa de los derechos de las mujeres. Al mismo tiempo, el movimiento feminista ha incorporado este año un discurso que conecta la lucha por la igualdad con la denuncia de conflictos armados y del impacto que estos tienen sobre las mujeres en todo el mundo.
Un movimiento amplio pero dividido en algunas ciudades
En Madrid, el feminismo ha vuelto a marchar dividido en dos manifestaciones diferentes que han salido a la misma hora, reflejo de las tensiones internas que atraviesan el movimiento en los últimos años. En conjunto, ambas convocatorias han reunido a cerca de 35.000 personas, según datos de la Delegación del Gobierno, una cifra ligeramente superior a las 34.500 registradas en 2025.
La manifestación convocada por la Comisión 8M congregó a unas 24.000 personas, aunque las organizadoras elevan la cifra hasta 160.000 participantes. Durante el recorrido se escucharon consignas contra el patriarcado, el racismo y las guerras, en una movilización que se define como “inclusiva” frente a la convocada por el Movimiento Feminista de Madrid.
En paralelo, la marcha impulsada por el Movimiento Feminista de Madrid reunió a unas 11.000 personas, según la Policía Nacional —20.000 según las convocantes—. Esta manifestación centró sus reivindicaciones en la crítica al sistema prostitucional, el rechazo al uso del burka y la defensa de los derechos de las mujeres desde posiciones abolicionistas.
En ambas movilizaciones el mensaje pacifista tuvo una presencia destacada. Entre las consignas más coreadas figuraron “Arriba todas a luchar, con las guerras vamos a acabar”, “De Madrid a Gaza la lucha no se aplaza” o “Israel genocida de mujeres palestinas”, reflejando la dimensión internacional que ha adquirido el movimiento feminista en esta jornada.
Barcelona y otras ciudades: feminismo frente al “retroceso de derechos”
En Cataluña, la principal manifestación celebrada en Barcelona ha reunido a unas 22.000 personas, según cifras de la Guardia Urbana. La marcha se ha desarrollado bajo el lema “Ante el imperialismo colonial y fascista: lucha transfeminista”, con un discurso que ha vinculado la defensa de los derechos de las mujeres con la crítica a diversas políticas internacionales y conflictos armados.
Durante la lectura del manifiesto final, las organizadoras denunciaron lo que consideran una ofensiva global contra los derechos sociales, políticos y laborales de las mujeres, y criticaron diferentes situaciones internacionales, entre ellas la guerra en Ucrania, la situación en Palestina o la represión contra las mujeres en países como Irán o Afganistán.
En la capital catalana también se celebró una manifestación alternativa que reunió a unas 1.400 personas, centrada en reivindicar una ley para la abolición de la prostitución y en denunciar lo que sus organizadoras consideran un “borrado de las mujeres”.
Más allá de las grandes capitales, las movilizaciones se repitieron en numerosas ciudades españolas, confirmando que el 8M continúa siendo una de las jornadas de movilización social más importantes del calendario.
Igualdad, derechos laborales y lucha contra la violencia machista
Las reivindicaciones feministas tradicionales han vuelto a ocupar un lugar central en las marchas celebradas en todo el país. En pancartas y consignas se denunciaron las brechas salariales, la precariedad laboral, la sobrecarga de los cuidados y la violencia machista, que sigue siendo uno de los principales problemas señalados por el movimiento.
En Valladolid, cerca de 6.000 personas participaron en la manifestación convocada en la ciudad para reclamar igualdad real y libertad para las mujeres. Durante la marcha se escucharon consignas como “Con ropa, sin ropa, mi cuerpo no se toca”, “Sola, borracha, quiero llegar a casa” o “¿Cómo nos queréis? libres y vivas”.
La movilización contó con la presencia de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, natural de la ciudad, que se sumó a la protesta junto a organizaciones feministas y colectivos sociales.
También en Castilla-La Mancha se celebraron manifestaciones en varias ciudades, donde los participantes corearon lemas como “No a la guerra”, “Esta marcha no es de fiesta, es de lucha y protesta”, “Contra el capital, feminismo radical” o “No es un caso aislado, se llama patriarcado”.
El rechazo a la guerra marca las movilizaciones
El contexto internacional ha influido de forma clara en las movilizaciones de este año. La consigna “No a la guerra”, recuperada recientemente por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido visible en pancartas y consignas en muchas ciudades.
Las organizaciones feministas han insistido en que los conflictos armados afectan de manera especialmente grave a las mujeres, generando desplazamientos forzados, violencia sexual y pérdida de derechos.
En Navarra, unas 10.000 personas participaron en la manifestación celebrada en Pamplona, donde el movimiento feminista de Iruñerria llamó a “tejer alianzas” con movimientos antirracistas y sociales para construir un mundo más justo.
En el País Vasco, miles de personas marcharon por las calles de Bilbao convocadas por el Movimiento Feminista de Euskal Herria, que defendió responder con “más lucha” frente al auge de la ultraderecha y criticó el uso del feminismo para justificar conflictos internacionales.
Movilizaciones en todo el territorio
Las manifestaciones se extendieron a prácticamente todo el territorio español. En Murcia, unas 15.000 personas, según las convocantes, participaron en la marcha convocada por la Asamblea Feminista de la Región.
En Cantabria, cerca de 6.000 personas recorrieron las calles de Santander en una manifestación marcada también por el recuerdo a las víctimas del accidente de tráfico ocurrido el pasado 3 de marzo en El Bocal, que dejó seis jóvenes fallecidos.
En Galicia, cientos de mujeres se manifestaron convocadas por la Confederación Intersindical Galega, donde denunciaron la precariedad laboral que afecta especialmente a las trabajadoras. “Las mujeres trabajadoras seguimos padeciendo más temporalidad, salarios más bajos y peores condiciones que los hombres”, subrayó la secretaria de la organización, Susana Méndez.
En Baleares, el Moviment Feminista de Mallorca reunió a cerca de 2.000 personas en Palma bajo el lema “Ante el patriarcado y la extrema derecha, más feminismo”, denunciando un posible retroceso de derechos.
Las movilizaciones también tuvieron lugar en Asturias, La Rioja y Canarias, donde miles de personas salieron a las calles de ciudades como Logroño, Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife.
Un 8M con dimensión global
La jornada del 8 de marzo de 2026 vuelve a confirmar la capacidad del movimiento feminista para movilizar a miles de personas en todo el país y situar en el centro del debate público la defensa de los derechos de las mujeres.
Aunque persisten diferencias internas dentro del movimiento, las marchas han mostrado un amplio consenso en torno a la necesidad de seguir avanzando hacia la igualdad real y de mantener la movilización social frente a cualquier retroceso en derechos.
En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y conflictos armados, las movilizaciones de este 8M han añadido además una dimensión global a sus reivindicaciones. Junto a las pancartas moradas habituales, muchas marchas han incorporado mensajes de solidaridad con mujeres de distintos países y un llamamiento claro a la paz.
El resultado ha sido una jornada en la que la reivindicación feminista y el clamor contra la guerra han marchado juntos en las calles de España, recordando que la lucha por la igualdad sigue estrechamente ligada a la defensa de los derechos humanos y la justicia social.