Detrás de cada coche eléctrico, cada batería de móvil y cada turbina eólica hay un puñado de minerales que el mundo se disputa cada vez con más fuerza.

Sumario

 

La demanda mundial de los llamados minerales críticos para la transición energética –litio, cobalto, níquel, cobre y tierras raras– crece a un ritmo acelerado y está remodelando el comercio internacional.

Así lo constata un nuevo informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) (1), publicado en junio por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que advierte de que la oferta está muy concentrada en unos pocos países y de que los gobiernos recurren cada vez más a la política comercial para asegurarse el suministro.

 

La demanda se dispara

 

El motor de esta escalada es la transición hacia las energías limpias. Las tecnologías renovables, el almacenamiento en baterías y la movilidad eléctrica necesitan grandes cantidades de estos minerales. A ellos se suman la digitalización –con sus centros de datos y semiconductores–, la defensa y la electrificación industrial.

La demanda de litio se disparará un 353 % entre 2024 y 2040

“La demanda de litio se disparará un 353 % entre 2024 y 2040”, según las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que recoge el documento. El grafito le sigue, con un aumento previsto del 131 %, mientras que el níquel crecerá un 69 %, las tierras raras para imanes un 65 %, el cobalto un 49 % y el cobre un 28 %.

Las tecnologías limpias no solo elevan la demanda total, sino que se quedan con una porción cada vez mayor de ella. En el caso del litio, su peso pasará del 62 % del consumo en 2024 al 87 % en 2040; en el del níquel, saltará del 17 % al 42 %.

 

Pocos países controlan la oferta

 

Si la demanda crece sin freno, la oferta es justo lo contrario: está en muy pocas manos. La concentración se da en todas las fases –reservas, minería, procesamiento y refino– y se vuelve extrema en las etapas que más valor aportan.

La República Democrática del Congo concentró en 2025 el 74 % de la producción minera mundial de cobalto

“La República Democrática del Congo concentró en 2025 el 74 % de la producción minera mundial de cobalto”, según los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos que cita la ONU. Indonesia aportó el 67 % del níquel extraído y China, el 69 % de las tierras raras y el 78 % del grafito natural. Australia, Chile y China sumaron, juntos, el 72 % del litio.

La dependencia se agrava en el refino, la fase que transforma el mineral en bruto en un material ya utilizable por la industria. China domina el refino de tierras raras, litio y cobalto, mientras que Indonesia controla el 43 % de la capacidad mundial de refino de níquel.

La mayor parte del valor no se genera en la extracción, sino en el procesamiento y la fabricación avanzada

“La mayor parte del valor no se genera en la extracción, sino en el procesamiento y la fabricación avanzada”, concluye el informe. Lo ilustran los imanes permanentes de tierras raras, piezas imprescindibles en los motores de los coches eléctricos y en los aerogeneradores: en 2024, la Unión Europea, Japón y Estados Unidos absorbieron el 55 % de sus importaciones mundiales.

 

El comercio, nueva arma estratégica

 

Ante este panorama, la política comercial se ha convertido en un arma estratégica. Tanto los países productores como los grandes importadores la utilizan para asegurarse el acceso a los minerales y reforzar su industria.

Desde 2020 se han introducido cerca de 100 nuevas medidas a la exportación de minerales críticos

“Desde 2020 se han introducido cerca de 100 nuevas medidas a la exportación de minerales críticos”, contabiliza la ONU: 37 exigencias de licencia, 31 impuestos, 29 prohibiciones de venta al exterior y una cuota. La República Democrática del Congo encabeza la lista, seguida de China e Indonesia.

Estos controles permiten a los países ricos en minerales captar más valor en su propio territorio, al fomentar el procesamiento local en lugar de exportar la materia prima en bruto. Pero también pueden reforzar –o debilitar– la resistencia de las cadenas de suministro globales.

Los grandes importadores responden con sus propias estrategias. La Unión Europea ha aprobado su Ley de Materias Primas Fundamentales, con objetivos para 2030; Japón subvenciona hasta el 50 % de los costes de proyectos mineros y de refino, y Estados Unidos puso en marcha en 2026 una reserva estratégica de 12.000 millones de dólares bautizada como Project Vault.

Los acuerdos de colaboración entre países también se han multiplicado. El informe analiza 73 pactos sobre minerales críticos, 58 de ellos firmados desde 2022, que entrelazan política comercial, industrial y de inversión. La mayoría siguen centrados en la extracción y ofrecen pocas garantías para que los países en desarrollo avancen hacia las fases más rentables.

El comercio de minerales críticos se encuentra en una encrucijada

“El comercio de minerales críticos se encuentra en una encrucijada”, resume el documento. Puede impulsar los ingresos y el desarrollo de los países productores, o consolidar un modelo puramente extractivo y fragmentar el mercado en bloques rivales, en lo que la ONU describe como un “plato de espaguetis” de normas superpuestas.

Para evitarlo, el organismo reclama más cooperación internacional y mayor coherencia entre las políticas. Su mensaje es claro: el comercio debe atender tanto las necesidades de desarrollo de los países productores como la transición global hacia una economía baja en carbono y digital.

Referencias

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