El Día Internacional de los Trabajadores 2026, también conocido como Día del Trabajo, se celebra el 1 de mayo en muchos países del mundo. En España es una fecha señalada tanto por su carácter festivo como por su dimensión reivindicativa: una jornada para poner el foco en las condiciones laborales, la siniestralidad, la negociación colectiva y los retos del empleo. Esta fecha tiene su origen en Estados Unidos a finales del siglo XIX, en el contexto de las luchas obreras por la reducción de la jornada laboral a ocho horas diarias.

Sumario

 

Como telón de fondo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que cerca de tres millones de trabajadores mueren cada año en el mundo por enfermedades y accidentes relacionados con el trabajo, y que unos 395 millones sufren lesiones laborales no mortales. En España, la siniestralidad laboral sigue siendo un asunto central del debate público y sindical: el Ministerio de Trabajo y Economía Social registró 721 fallecimientos por accidente laboral en 2023 y 796 en 2024 (datos provisionales).

En este contexto, el 1 de mayo funciona también como un recordatorio de la importancia de la prevención y del cumplimiento de la normativa —con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales como marco de referencia—, así como del papel de las instituciones públicas en materia de seguridad y salud en el trabajo, como el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS), y de los sistemas de protección vinculados a la Seguridad Social. Todo ello, junto con la negociación colectiva y la participación de los trabajadores, resulta clave para mejorar de forma sostenida la seguridad y la salud en el trabajo.

En los últimos años, además, la seguridad y salud en el trabajo ha ganado protagonismo en la agenda internacional: la OIT ha impulsado la Estrategia Mundial de Seguridad y Salud en el Trabajo 2024–2030 y, desde 2022, reconoce un entorno de trabajo seguro y saludable como principio y derecho fundamental en el trabajo. Estas líneas de trabajo sirven también de referencia para las políticas y estrategias nacionales, reforzando la necesidad de convertir la prevención en una prioridad real en los centros de trabajo.

 

El 1 de mayo en España: una jornada de reivindicación

 

En nuestro país, el 1 de mayo suele articularse en torno a convocatorias de manifestaciones y actos públicos impulsados por las organizaciones sindicales y otros colectivos sociales. El contenido de las reivindicaciones varía cada año, pero acostumbra a girar en torno a cuestiones como la calidad del empleo, los salarios y el coste de la vida, la reducción de la jornada, la igualdad y la no discriminación en el trabajo, la protección social y, de manera destacada, la seguridad y salud laboral.

Desde este incipiente movimiento por la lucha de los derechos de los trabajadores, se ha ido avanzando en estos años consiguiendo logros y beneficios contractuales que han ido reconociéndose en las diferentes legislaciones mundiales -aunque de manera desigual según los países-. Algunos de estos avances pasan por el disfrute legal de vacaciones, el establecimiento del salario mínimo, la seguridad social y los seguros de los trabajadores, las bajas médicas y de paternidad y maternidad, o el derecho a afiliación sindical y a la huelga, entre otros.

También es una fecha en la que suele ponerse en valor el diálogo social entre el Gobierno, los sindicatos y las organizaciones empresariales como vía para abordar reformas y acuerdos laborales. Y, más allá del debate público, es un buen momento para recordar que la prevención se concreta en el día a día de las empresas a través de medidas organizativas y técnicas, con un papel destacado de los servicios de prevención (propios o ajenos) y la coordinación con la representación de las personas trabajadoras.

 

Orígenes de la celebración

 

Los orígenes de esta celebración se remontan a 1886, cuando los trabajadores estadounidenses de las fábricas podían llegar a trabajar hasta 16 horas diarias, con la única limitación de que una persona no podía trabajar más de 18 horas seguidas sin causa justificada. Esta situación motivó al sindicato estadounidense más fuerte del momento, la Federación Americana del Trabajo a organizar una serie de huelgas y protestas bajo el lema "ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso" para reivindicar la jornada laboral de 8 horas y forzar a la patronal a cumplirla. En Chicago, se llevó a cabo una gran manifestación en la que participaron unos 80.000 trabajadores, en su mayoría inmigrantes europeos.

La marcha transcurrió de forma pacífica durante todo el día, hasta que al final de la tarde se produjeron enfrentamientos entre los manifestantes y la policía. Finalmente, el 4 de mayo, se convocó una concentración en la plaza de Haymarket, donde estalló un artefacto explosivo que acabó con la vida de un policía en lo que se conoce como la "Masacre de Haymarket". Las autoridades culparon a los trabajadores de este hecho y fueron detenidas más de 30 personas por sus ideas radicales, de las que tres fueron condenadas a prisión y cinco a la horca, haciéndose mundialmente conocidos como “los mártires de Chicago”.

En 1889, tres años después de los hechos, la Segunda Internacional Socialista proclamó el 1 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores, en memoria de los hechos ocurridos en Estados Unidos. Sin embargo, es curioso señalar que, a pesar del origen estadounidense de la celebración, ahora este país conmemora esta fecha el primer lunes de septiembre, algo que se hizo para desvincular esta fecha del movimiento obrero por miedo a que el socialismo arraigara en Estados Unidos. Posteriormente, su país vecino, Canadá, adoptó la misma medida, y en otros países como Nueva Zelanda, Australia, China, Israel o Japón, entre otros, también se celebra en una fecha diferente por razones históricas o políticas.

 

La OIT es la organización de la ONU dedicada a los derechos laborales

 

Aunque actualmente la ONU no tiene un día oficialmente establecido para esta conmemoración, sí reconoce la importancia de velar por los derechos de los trabajadores a través de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), su agencia tripartita que reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 Estados miembros, creada en 1919 como parte del Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Su objetivo es promover el trabajo digno para todos, en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana.

Trabaja en una amplia variedad de temas, como los derechos laborales, la igualdad de género en el ámbito laboral, la protección social, la seguridad y salud en el trabajo o la migración laboral, entre otros. También se encarga de establecer estándares internacionales relativos al trabajo mediante la adopción de convenios y recomendaciones, instrumentos legales que los Estados miembros pueden ratificar e incorporar a su legislación nacional.

 

Derechos medioambientales de los trabajadores

 

Los trabajadores, como miembros importantes de la sociedad, pueden defender los intereses comunes de todos en sus lugares de trabajo. Esto favorece su entorno y ayuda a conservar y mejorar la calidad de vida de todos. Su implicación y cooperación en la gestión y mejora ambiental de las empresas son necesarias para lograr un cambio en el modelo productivo.

Los trabajadores tienen un papel clave en la actividad productiva de la empresa, y las medidas que se adopten o lleven a cabo en la misma serán más efectivas si cuentan con su apoyo. Además, en muchas ocasiones, su seguridad y salud se ven afectadas por las condiciones ambientales dentro de la empresa.

Además, los trabajadores también cuentan con instrumentos para ejercer los derechos ambientales a través de los representantes de los trabajadores, de la negociación colectiva, de la ley de prevención de riesgos laborales y de los sistemas de gestión ambiental implantados en las empresas como los EMAS e ISO.

 

El beneficio medioambiental de los derechos laborales

 

Hay una fuerte conexión entre el medio ambiente y el Día Internacional del Trabajo, ya que la actividad económica y laboral afecta significativamente al medio ambiente. Las prácticas insostenibles en el lugar de trabajo pueden tener graves repercusiones en el medio ambiente, la salud y la seguridad de los trabajadores.

Por eso, en muchas partes del mundo, los sindicatos y organizaciones de trabajadores han colaborado con grupos ambientalistas para fomentar la conciencia ambiental en el lugar de trabajo. Esta colaboración ha resultado en la creación de programas de certificación ambiental para las empresas, campañas de educación ambiental para los trabajadores y la promoción de prácticas empresariales sostenibles.

Asimismo, algunos movimientos sindicales y organizaciones de trabajadores han abogado por la creación de empleos verdes, es decir, empleos que ayuden a proteger y restaurar el medio ambiente. Los empleos verdes abarcan empleos en energías renovables, transporte sostenible, agricultura ecológica, construcción sostenible, entre otros.

En conclusión, la protección del medio ambiente es vital para asegurar un futuro sostenible para los trabajadores y sus comunidades, y el Día Internacional del Trabajo es una ocasión para resaltar la importancia de impulsar prácticas laborales sostenibles y la creación de empleos verdes.

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