Greenpeace reclama medidas de adaptación frente al calor en los centros educativos de España mediante una petición dirigida a impulsar la climatización y rehabilitación térmica de los colegios, la naturalización de patios y entornos escolares y la creación de vías escolares seguras, en un contexto de emergencia climática y temperaturas extremas que, según la organización, afecta a la salud y a la capacidad de aprendizaje de niños y niñas.

 

Aulas expuestas al calor

 

La organización ecologista advierte de que ir a clase se está convirtiendo en una actividad de riesgo en numerosos centros educativos debido al aumento del calor. Greenpeace sostiene que las temperaturas propias del verano se adelantan y que parte del alumnado acude a aulas recalentadas situadas en edificios dominados por cemento y hormigón.

La campaña, presentada bajo el lema “Aulas, no hornos. Climatización y adaptación ya”, pone el foco en la necesidad de preparar los colegios para unas condiciones climáticas cada vez más extremas. Para Greenpeace, la adaptación resulta fundamental ante esta situación y considera que las medidas necesarias todavía no están llegando a los centros educativos.

La organización señala especialmente la situación de la infancia, a la que considera uno de los colectivos más vulnerables frente a estas condiciones. Según expone en su petición, millones de familias envían cada día a sus hijos e hijas a centros que no se encuentran adaptados y donde las elevadas temperaturas pueden afectar tanto a su bienestar y salud como a su aprendizaje.

Greenpeace destaca que el calor empieza a afectar a la capacidad de concentración y comprensión por encima de los 24 ºC, un umbral que, según la organización, se supera durante numerosos días en muchos centros educativos. La campaña utiliza este dato para subrayar que el problema no se limita al confort térmico, sino que también alcanza al desarrollo de la actividad educativa.

Como referencia, la entidad recuerda además que la legislación laboral establece 27 ºC como límite para las personas trabajadoras, mientras que las mediciones realizadas por Greenpeace han encontrado temperaturas de 30 ºC en numerosas aulas del país. La organización compara así las condiciones existentes en los colegios con los límites aplicables a determinados espacios de trabajo.

 

Patios de hasta 60 ºC

 

La situación descrita por Greenpeace no afecta únicamente al interior de los edificios. Sus mediciones en la superficie de patios escolares han registrado rangos que alcanzan los 40 ºC, 50 ºC e incluso más de 60 ºC, temperaturas que llevan a la organización a describir estos espacios como “hornos al aire libre”.

Ante estas condiciones, Greenpeace plantea como una de sus principales demandas la climatización y rehabilitación térmica de las escuelas. La propuesta pasa por convertir los centros en espacios sostenibles, eficientes y seguros tanto para el alumnado como para el personal que desarrolla su actividad en ellos.

Entre las actuaciones mencionadas se encuentra la mejora del aislamiento térmico de los edificios y la incorporación de sistemas sostenibles de climatización vinculados a energías renovables. Greenpeace plantea además que algunas de estas soluciones puedan compartirse con el barrio, ampliando su utilidad más allá del propio recinto educativo.

La campaña considera que existen soluciones para afrontar el problema, pero denuncia que todavía no han llegado a los colegios en la medida necesaria. La organización reclama por ello una adaptación efectiva de los centros ante unas temperaturas extremas que ya forman parte de las condiciones a las que debe enfrentarse la comunidad educativa.

 

Más vegetación y sombra

 

La segunda gran línea de actuación reclamada por Greenpeace consiste en la naturalización de patios y entornos escolares. La organización pide aumentar la cobertura vegetal y crear más espacios de sombra con el objetivo de conseguir entornos más frescos y con mayor bienestar para quienes utilizan diariamente estos espacios.

Esta transformación no se limita a plantar vegetación en los patios. Greenpeace incluye también entre las posibles actuaciones la utilización de fachadas y azoteas para incrementar la cobertura verde, de manera que la adaptación alcance distintos elementos de los edificios y de las zonas exteriores de los centros educativos.

La tercera demanda de la campaña se centra en los desplazamientos cotidianos hacia los colegios. Greenpeace reclama vías escolares seguras y sostiene que los recorridos habituales del alumnado también deben garantizar condiciones adecuadas frente al calor, incorporando sombra y acceso al agua.

La organización añade que estos itinerarios deberían favorecer la creación de entornos escolares sin coches ni humos, de modo que las medidas de adaptación no terminen en las puertas del colegio, sino que alcancen también los espacios y recorridos utilizados habitualmente para acceder a los centros.

Con esta petición, Greenpeace vincula la protección de la infancia con la adaptación a la crisis climática y reclama que colegios, patios y accesos se conviertan en espacios seguros y saludables. Su campaña sostiene que climatizar de manera sostenible los edificios, mejorar su aislamiento, introducir vegetación y sombra y acondicionar los recorridos escolares son medidas necesarias ante las condiciones climáticas extremas.

La organización llama finalmente a la ciudadanía a firmar la petición para reclamar estas actuaciones. Greenpeace resume su demanda en la necesidad de avanzar hacia unos centros educativos adaptados al calor, con mejores condiciones térmicas en las aulas, patios más frescos y recorridos escolares más seguros, ante unas temperaturas que considera incompatibles con la protección adecuada de niños y niñas.

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora