Dar un paseo de media hora, bailar en una clase de zumba puede ser algo más que una forma de mantenerse activa. Un equipo de la University College London (UCL) ha concluido que la actividad física mejora el estado de ánimo y la calidad de vida de las mujeres que atraviesan la menopausia, una etapa en la que son frecuentes la depresión, la ansiedad o el estrés.
El trabajo, publicado en la revista Menopause Journal(1), es una revisión sistemática y un metaanálisis –un análisis que reúne y compara los resultados de varios estudios previos– de 12 ensayos controlados aleatorios –estudios en los que las participantes se reparten al azar entre grupos– con más de 1.000 mujeres. Examina los efectos del ejercicio sobre el bienestar psicológico y la calidad de vida en la perimenopausia y la posmenopausia temprana.
Ejercicio frente a los síntomas
La menopausia es la etapa en la que la menstruación desaparece debido a la disminución de los niveles hormonales, algo que suele ocurrir entre los 45 y los 55 años. Se estima que hoy hay alrededor de 13 millones de mujeres perimenopáusicas o menopáusicas en el Reino Unido.
Muchas mujeres experimentan síntomas psicológicos durante la menopausia, como depresión, bajo estado de ánimo, ansiedad, estrés y dificultades para pensar y recordar
Muchas mujeres experimentan síntomas psicológicos durante la menopausia, como depresión, bajo estado de ánimo, ansiedad, estrés y dificultades para pensar y recordar, según los investigadores. Estos síntomas pueden afectar de forma significativa a su calidad de vida: se estima que una de cada diez mujeres deja de trabajar debido a los síntomas de la menopausia.
Frente a ese panorama, la revisión ha concluido que la actividad física –como caminar o bailar– puede ayudar a mejorar algunos de estos síntomas psicológicos y la calidad de vida en general durante este periodo.
Los investigadores dividieron las actividades en dos grandes grupos. El primero, el de los ejercicios aeróbicos, incluye caminar, zumba, aeróbic, baile y taekwondo. El segundo, el de las actividades mente-cuerpo, reúne pilates y estiramientos.
Qué tipo de ejercicio funciona
Los ejercicios aeróbicos mostraron los efectos más significativos para reducir los síntomas depresivos y mejorar la calidad de vida en general. Los autores lo vinculan con una mayor liberación de endorfinas, asociada a una mejoría del estado de ánimo.
Esto puede ser relevante durante la perimenopausia, cuando las fluctuaciones de estrógenos aumentan la vulnerabilidad a la inestabilidad del estado de ánimo
Esto puede ser relevante durante la perimenopausia, cuando las fluctuaciones de estrógenos aumentan la vulnerabilidad a la inestabilidad del estado de ánimo, subrayan los investigadores. Además, los programas aeróbicos tendían a requerir menos sesiones, lo que sugiere que podrían ser más fáciles de incorporar para mujeres de mediana edad con limitaciones de tiempo y energía.
Los ejemplos concretos son asequibles. En un ensayo se indicó a las mujeres que caminaran tres veces por semana durante 30 minutos; en otro, que asistieran a tres clases de zumba de una hora a la semana. En los 12 ensayos, en todo caso, las participantes debían acudir a varias sesiones semanales, según el tipo de ejercicio.
Las actividades mente-cuerpo, en cambio, también dieron resultados: quienes participaron en estos programas experimentaron mejoras significativas en su calidad de vida psicológica. Este tipo de ejercicios incorpora atención plena, técnicas de respiración y conciencia corporal, lo que puede mejorar la regulación emocional.
Compañía, límites y próximos pasos
Los investigadores esperan que sus hallazgos pongan de relieve que la actividad física es una opción de bajo coste y amplio acceso para las mujeres con síntomas psicológicos durante la menopausia, frente a otras opciones como la terapia hormonal o la terapia cognitivo-conductual. El equipo cree, además, que el aspecto social del ejercicio, como participar en clases en grupo, puede haber contribuido a mejorar el ánimo y la calidad de vida.
La actividad física es una estrategia eficaz, accesible y no farmacológica para favorecer el bienestar psicológico y la calidad de vida durante la menopausia
AIMEE SPECTOR, University College London
“La actividad física es una estrategia eficaz, accesible y no farmacológica para favorecer el bienestar psicológico y la calidad de vida durante la menopausia”, ha afirmado Aimee Spector, autora sénior del estudio, directora del UCL Menopause Mind Lab y profesora de la División de Psicología y Ciencias del Lenguaje de la UCL. “La mayoría de las intervenciones también utilizaron formatos grupales, lo que probablemente favorece la conexión social y el apoyo entre iguales, dos factores asociados a una mejor calidad de vida durante la menopausia”, ha añadido.
La autora principal, Simone Saidel –psicóloga clínica del NHS que era investigadora de la UCL cuando se realizó la revisión–, ha señalado que las opciones de tratamiento para la menopausia son limitadas, porque muchas mujeres no pueden o prefieren no tomar terapia hormonal. También ha apuntado las desigualdades en el acceso a la terapia hormonal sustitutiva y las diferencias étnicas en la actitud hacia ella.
“Este estudio desempeña un papel importante a la hora de ampliar las opciones disponibles para el manejo de los síntomas, de modo que los médicos podrían recomendarlo como intervención temprana o como complemento de los tratamientos médicos o psicológicos”, ha afirmado Saidel, que subraya que el ejercicio puede ampliar las opciones de las mujeres.
Las mejoras en depresión, estado de ánimo y calidad de vida fueron especialmente evidentes en la posmenopausia temprana –la etapa que comienza 12 meses seguidos después de la última menstruación–. En la perimenopausia, la actividad física se asoció con mejoras en los síntomas depresivos.
Los autores advierten de que la evidencia sigue siendo limitada, con una variación sustancial entre estudios y muchos de ellos con alto riesgo de sesgo –es decir, con posibles fallos de diseño que pueden distorsionar los resultados–. Por eso reclaman ensayos de mayor calidad y más investigación para saber qué formas de actividad física son las más beneficiosas y cómo incorporarlas mejor a la atención de las mujeres con menopausia.
La revisión incluye datos de siete países: Brasil, China, Túnez, India, Irán, Corea y Estados Unidos.
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