Detrás de cada bandeja de plástico, cada lata de conserva y cada sartén antiadherente hay sustancias químicas que pueden pasar al alimento. Se conocen más de 15.000 de estos compuestos –los llamados químicos en contacto con alimentos–, presentes en envases, menaje de cocina y maquinaria de la industria alimentaria, y el 87 % carece de los datos de seguridad necesarios para valorar el amplio abanico de efectos que pueden tener sobre la salud de los consumidores.

Sumario

 

La Food Packaging Forum Foundation, una fundación independiente y sin ánimo de lucro con sede en Zúrich (Suiza), ha publicado este 1 de septiembre en la revista Environmental Science & Technology un método para poner orden en ese caos: agrupar las sustancias según su estructura química y priorizar cuáles deben revisarse, restringirse o retirarse antes. El trabajo delimita 38 grupos prioritarios y pone a disposición del público una lista y una aplicación gratuitas para identificarlos (1).

 

Más de 13.000 sustancias sin datos

 

El punto de partida es una laguna de información enorme. De los más de 15.000 químicos que pueden usarse o encontrarse en materiales en contacto con alimentos, 1.222 son ya peligros reconocidos para la salud humana. Pero más de 13.000 no cuentan con datos públicos suficientes para determinar si son seguros o no para el consumidor: no se sabe.

Nuestra investigación muestra lo poco que se sabe de tantos productos químicos a los que los consumidores están expuestos cada día

JANE MUNCKE, Food Packaging Forum Foundation

“Nuestra investigación muestra lo poco que se sabe de tantos productos químicos a los que los consumidores están expuestos cada día” a través de los envases que compran, ha señalado Jane Muncke, coautora del trabajo. La falta de datos no equivale a peligro demostrado, pero tampoco permite lo contrario: sin ensayos ni información pública, nadie puede afirmar que esas sustancias sean seguras.

El estudio sostiene que las normativas vigentes en Europa y Norteamérica sobre materiales en contacto con alimentos no protegen suficientemente la salud de los consumidores, precisamente porque ese 87 % de sustancias sin datos adecuados impide valorar toda la gama de efectos sanitarios posibles. Hasta que existan métodos de ensayo apropiados y los datos que faltan estén disponibles, los autores proponen una vía intermedia.

 

Los 38 grupos químicos prioritarios

 

Esa vía consiste en dejar de examinar las sustancias de una en una y ordenarlas por familias químicas. El equipo ha identificado 38 grupos prioritarios: conjuntos de compuestos que comparten rasgos de estructura molecular y en los que la proporción de sustancias peligrosas conocidas es alta.

Los 38 grupos prioritarios incluyen los ortoftalatos, los PFAS, los alquilfenoles, los organofosfatos, los isocianatos y las aminas aromáticas primarias

Los 38 grupos prioritarios incluyen los ortoftalatos, los PFAS –las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas–, los alquilfenoles, los organofosfatos, los isocianatos y las aminas aromáticas primarias, entre otros. Dentro de esas familias hay 3.547 químicos en contacto con alimentos.

Esa cifra es la clave del planteamiento: 3.547 sustancias –casi una de cada cuatro de todas las conocidas– son estructuralmente similares a compuestos peligrosos ya identificados. El trabajo no afirma que todas sean nocivas, sino que ese parecido las convierte en candidatas a una reevaluación de su seguridad y desaconseja emplearlas como recambio directo de los compuestos que se pretende eliminar.

Frente al sistema actual, que revisa los compuestos uno a uno –un procedimiento que los autores consideran ineficiente e insuficiente ante semejantes lagunas de datos–, el enfoque por grupos reduce el número de procesos regulatorios necesarios y permite proteger antes la salud del consumidor.(2)

 

Del bisfenol A al bisfenol F

 

El objetivo último es evitar lo que los investigadores llaman sustitución desafortunada: retirar un compuesto problemático y reemplazarlo por otro casi idéntico y menos estudiado. El caso más conocido es el del bisfenol A, sustituido en numerosos productos por el bisfenol F.

Hay muchos químicos peligrosos conocidos en los envases de alimentos, pero sustituirlos por otros muy similares y poco probados no resuelve el problema

HELENE WIESINGER, Food Packaging Forum Foundation

“Hay muchos químicos peligrosos conocidos en los envases de alimentos, pero sustituirlos por otros muy similares y poco probados no resuelve el problema”, ha explicado Helene Wiesinger, primera firmante del estudio. A partir de los peligros ya documentados, el equipo ha definido los 38 grupos y ha desarrollado un método para detectarlos con rapidez en cualquier conjunto de sustancias.

Ese método se ha traducido en dos herramientas gratuitas. La lista FCCprio reúne los químicos peligrosos conocidos en materiales en contacto con alimentos y puede descargarse desde la web de la fundación. La aplicación FCCgroup permite comprobar si una sustancia pertenece a alguno de los 38 grupos prioritarios; las definiciones y las reglas de asignación se han publicado en abierto en el repositorio Zenodo, y el código completo, en GitHub.(3)

Nuestra nueva aplicación FCCgroup permite a cualquiera analizar de forma fácil y rápida un conjunto de sustancias y averiguar cuáles pueden ser peligrosas

ALBERT ANGUERA SEMPERE, Food Packaging Forum Foundation

“Nuestra nueva aplicación FCCgroup permite a cualquiera analizar de forma fácil y rápida un conjunto de sustancias y averiguar cuáles pueden ser peligrosas” y una amenaza evitable para la salud del consumidor, ha señalado Albert Anguera Sempere, coautor del estudio. A su juicio, la herramienta puede ayudar a las empresas a anticiparse a futuras restricciones legales, evitar litigios y proteger mejor a sus clientes.

El trabajo, financiado por el Environmental Defense Fund y la Fundación Minderoo, lo firman ocho investigadores encabezados por Helene Wiesinger, con la participación de Martin Scheringer, del ETH de Zúrich y del centro RECETOX. Los autores declaran no tener conflictos de intereses financieros y presentarán los resultados y la aplicación en un seminario web gratuito el próximo 7 de septiembre a las 16.00 horas.

Referencias

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