Una ostra perlífera originaria del Mar Rojo se ha convertido en una de las especies invasoras más problemáticas del Mediterráneo. Una red de 132 puntos de medición repartidos por las costas de ocho países ha realizado el estudio más completo hasta la fecha sobre la expansión de Pinctada radiata y ha registrado su proliferación por el Mediterráneo occidental, favorecida por el aumento de la temperatura del mar y por su gran capacidad de dispersión larvaria.
La red está coordinada por Diego Kersting, investigador del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC), y sus resultados revelan la presencia de la especie en las costas españolas desde el sur de Cataluña hasta Almería. El sistema permite detectar las larvas de esta ostra años antes de su implantación en el medio natural, lo que lo convierte en una alerta temprana frente a esta y otras especies invasoras.
Colectores como alerta temprana
El sistema utiliza colectores de larvas instalados en 132 localidades repartidas a lo largo de la costa de ocho países –Argelia, Croacia, Chipre, Eslovenia, España, Francia, Grecia e Italia–, que abarcan el Mediterráneo de este a oeste. Los dispositivos son mallas que crean un sustrato donde se asientan las larvas que transportan las corrientes. En algunos puntos, el seguimiento supera ya los diez años.
Esto confirma el potencial de esta red de colectores de larvas como sistemas de alerta temprana para la detección y el seguimiento de invasiones biológicas
DIEGO KERSTING, investigador del IATS-CSIC
“Esto confirma el potencial de esta red de colectores de larvas como sistemas de alerta temprana para la detección y el seguimiento de invasiones biológicas”, subraya Kersting. Los colectores son sencillos de construir, económicos y fáciles de instalar y revisar. Es una metodología aplicable a otras especies y adecuada para cubrir áreas extensas, sin necesidad de grandes medios técnicos.
El estudio, liderado por el IATS-CSIC y publicado en la revista Marine Environmental Research (1), cuenta con la participación de tres investigadores del grupo Cambio Global, Conservación y Genética de Especies Marinas del IATS. El trabajo ha sido posible gracias al esfuerzo de más de 70 investigadoras e investigadores pertenecientes a numerosas instituciones, así como a organismos y administraciones dedicados a la gestión, la conservación y el seguimiento ambiental de distintos países mediterráneos.
Pinctada radiata es una ostra perlífera del Mar Rojo considerada la primera especie que entró en el Mediterráneo tras la apertura del canal de Suez, en 1869. Figura además entre las 100 especies invasoras más peligrosas de este mar por los impactos que puede generar sobre la biodiversidad autóctona.
De Baleares a Almería
Los registros más antiguos de esta especie invasora en las costas españolas obtenidos por la red se remontan a 2016, en las Islas Baleares, desde donde se habría desplazado a otras zonas como las Islas Columbretes (Castellón). Los registros llegan hasta Agua Amarga (Almería), aunque de momento no se han observado asentamientos más allá de esta zona.
En Columbretes, la detectamos por primera vez en los colectores en 2020, pero no fue hasta 2022 cuando observamos su asentamiento en el medio natural
DIEGO KERSTING, investigador del IATS-CSIC
“En Columbretes, la detectamos por primera vez en los colectores en 2020, pero no fue hasta 2022 cuando observamos su asentamiento en el medio natural”, recuerda el investigador del CSIC. Ese desfase de dos años entre la aparición de las larvas y la colonización efectiva del fondo marino es justamente el margen que ofrece la red para anticiparse a la invasión.
En la reserva marina de las Islas Columbretes estos colectores se utilizan desde 2003 para el estudio de la nacra (Pinna nobilis), un bivalvo emblemático del Mediterráneo que hoy se encuentra en peligro crítico de extinción. Así fue como el grupo liderado por Kersting comprobó que el mismo sistema servía para seguir la proliferación de otros bivalvos, entre ellos la invasora Pinctada radiata.
“La implantación de esta especie estaba ya descrita en el Mediterráneo oriental desde hace mucho tiempo. Lo que observamos ahora es que el Mediterráneo occidental experimenta actualmente una expansión generalizada, mientras que históricamente la especie estaba limitada a registros esporádicos y aislados”, explica Júlia García Colomé, investigadora del IATS y primera autora del trabajo. Los datos recogidos entre 2015 y 2024 revelaron nuevos eventos de colonización, sobre todo en la cuenca occidental –que incluye la costa española– y en los mares Adriático y Egeo.
Además de las Columbretes, la red permite monitorizar otros enclaves emblemáticos de la Comunitat Valenciana, como las aguas de la Sierra de Irta o el Cabo de San Antonio.
Un Mediterráneo cada vez más cálido
Una de las principales causas de la expansión de esta especie de origen tropical es, según los investigadores, el aumento de la temperatura del Mediterráneo, un mar que se calienta a un ritmo tres veces superior a la media global. Las costas españolas han encadenado temperaturas récord que recientemente han llegado a los 33 °C en Sa Dragonera (Mallorca). “En las Islas Columbretes, la temperatura ha aumentado 1,5 °C desde 1990”, advierte Kersting.
Es necesario seguir utilizando esta red de colectores y dotarla de una financiación estable para detectar de forma temprana la llegada y expansión de especies invasoras
DIEGO KERSTING, investigador del IATS-CSIC
“Es necesario seguir utilizando esta red de colectores y dotarla de una financiación estable para detectar de forma temprana la llegada y expansión de especies invasoras”, reclama el investigador del CSIC, que la considera una herramienta clave para proteger los ecosistemas mediterráneos y reducir los importantes costes ambientales y económicos asociados a estas invasiones.
Se estiman en 1.000 las especies invasoras presentes en el Mediterráneo, 600 de las cuales ya están establecidas. El precedente del Mediterráneo oriental muestra qué puede ocurrir cuando una de ellas se consolida: allí, la invasión de Pinctada radiata ha provocado el desplazamiento de especies autóctonas e importantes repercusiones en la cadena trófica.
De momento, el frío marca la frontera. “Zonas más frías como el Golfo de León o el norte del Mar Adriático se mantienen aún libres de esta especie”, revela García Colomé. La red de colectores, en marcha en ocho países, es la que permitirá saber cuánto dura esa frontera.
Referencias
- (1) Larval collectors network documents the spread of the invasive bivalve Pinctada radiata in the Mediterranean Sea. Marine Environmental Research.
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