Una investigación internacional liderada por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), publicada el 19 de octubre de 2026, revela un declive generalizado de los polinizadores silvestres en Europa durante los últimos cien años. El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (1), identifica una reducción de la distribución geográfica de numerosas especies de abejas y sírfidos, relacionada con la pérdida de hábitats, la intensificación agrícola y el cambio climático.

El estudio identifica una reducción de la distribución geográfica de numerosas especies de abejas y sírfidos, relacionada con la pérdida de hábitats, la intensificación agrícola y el cambio climático

 

Un siglo de cambios documentados

 

Más de cuatro millones de registros recopilados entre 1921 y 2020, correspondientes a cerca del 88 % de las especies conocidas de abejas silvestres y sírfidos en Europa

El trabajo constituye una de las evaluaciones más completas realizadas hasta ahora sobre la conservación de los polinizadores europeos. Para llevarlo a cabo, el equipo científico ha analizado más de cuatro millones de registros recopilados entre 1921 y 2020, correspondientes a cerca del 88 % de las especies conocidas de abejas silvestres y sírfidos en Europa.

Los sírfidos son un grupo de moscas que desempeñan un papel importante en la polinización. Junto con las abejas silvestres, contribuyen a la reproducción de numerosas plantas y al funcionamiento de los ecosistemas. Su conservación resulta, por tanto, fundamental para mantener la biodiversidad y los servicios de polinización de los que dependen numerosos cultivos.

Póster con 16 especies de sírfidos Póster con 16 especies de sírfidos

Evaluar la biodiversidad únicamente a partir del número de especies puede ofrecer una imagen incompleta de su estado de conservación

Mediante modelos estadísticos avanzados, los investigadores/as han examinado la evolución del número de especies presentes en distintas regiones y los cambios en su distribución geográfica. También han relacionado estos resultados con las características ecológicas de los insectos y sus categorías de amenaza en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los resultados muestran una situación preocupante: aunque la cantidad de especies presentes en buena parte de Europa se ha mantenido relativamente estable, muchas ocupan actualmente territorios más reducidos que hace un siglo. Esta diferencia resulta esencial para comprender el verdadero alcance del deterioro de sus poblaciones.

Carlos Martínez-Núñez, investigador de la Estación Biológica de Doñana y autor principal del estudio, explica que la aparente estabilidad del número de especies puede ocultar importantes transformaciones en las comunidades de polinizadores. Aunque todavía no se detectan extinciones masivas, numerosas especies son cada vez menos frecuentes en el territorio europeo.

Todavía no se detectan extinciones masivas, numerosas especies son cada vez menos frecuentes en el territorio europeo.

La investigación, desarrollada con la colaboración de instituciones científicas de Francia, Bélgica, Serbia y Marruecos, pone de manifiesto que evaluar la biodiversidad únicamente a partir del número de especies puede ofrecer una imagen incompleta de su estado de conservación.

 

Las principales amenazas identificadas

 

Desaparición de hábitats naturales, la reducción de los recursos florales y el uso de pesticidas asociado a la intensificación agrícola 

 

El cambio climático podría convertirse en la mayor amenaza futura para estos organismos, ya que sus efectos están afectando a numerosas poblaciones

Entre los factores que explican este retroceso destacan la desaparición de hábitats naturales, la reducción de los recursos florales y el uso de pesticidas asociado a la intensificación agrícola. Estas presiones afectan a las condiciones necesarias para la supervivencia de los insectos polinizadores.

Los científicos/as señalan que el cambio climático podría convertirse en la mayor amenaza futura para estos organismos, ya que sus efectos están afectando a numerosas poblaciones. La combinación de estas presiones plantea nuevos desafíos para la conservación de especies que desempeñan funciones esenciales en los ecosistemas.

Nuevos desafíos para la conservación de especies que desempeñan funciones esenciales en los ecosistemas

El análisis también revela que las abejas clasificadas en peligro crítico de extinción por la UICN han experimentado los retrocesos más acusados. Este resultado refuerza la preocupación por las especies cuya supervivencia ya se encuentra especialmente comprometida.

En el caso de los sírfidos, los investigadores advierten de una dificultad adicional. Muchas especies han sido descubiertas y descritas recientemente, por lo que la escasez de registros históricos limita la capacidad de identificar con precisión los cambios que han experimentado a largo plazo.

Otro resultado relevante afecta a las especies sobre las que existe poca información científica. Tanto entre las abejas como entre los sírfidos, estos grupos presentan tendencias negativas, lo que sugiere que algunos retrocesos importantes podrían haber pasado inadvertidos hasta ahora.

Las diferencias territoriales también resultan significativas. En la región atlántica europea, donde los usos del suelo se han intensificado considerablemente durante el último siglo, los investigadores/as han detectado descensos persistentes en la diversidad de especies de ambos grupos de polinizadores.

En cuanto a su distribución geográfica, prácticamente todas las regiones estudiadas presentan más especies en retroceso que en expansión. La principal excepción corresponde a las regiones alpinas, donde se observa una evolución diferente.

Desplazamiento de determinadas especies desde los valles hacia zonas de mayor altitud como respuesta al aumento de las temperaturas

Los autores/as consideran que esta particularidad podría estar relacionada con el desplazamiento de determinadas especies desde los valles hacia zonas de mayor altitud como respuesta al aumento de las temperaturas. Se trata de una posible explicación de las diferencias observadas, no de una recuperación generalizada de los polinizadores.

 

Medidas para frenar el declive

 

Pese a la magnitud de los cambios identificados, el estudio también señala que todavía existe margen para recuperar las comunidades de polinizadores. Las extinciones a escala continental han sido relativamente escasas, lo que ofrece oportunidades para actuar antes de que se produzcan pérdidas irreversibles.

Es prioritario proteger y restaurar los hábitats naturales, diversificar los paisajes agrícolas y garantizar la disponibilidad de flores durante todo el año, así como, la necesidad de reducir el uso de pesticidas 

Los investigadores/as consideran prioritario proteger y restaurar los hábitats naturales, diversificar los paisajes agrícolas y garantizar la disponibilidad de flores durante todo el año. También destacan la necesidad de reducir el uso de pesticidas para mejorar las condiciones de supervivencia de estos insectos.

Los resultados pueden contribuir, además, a perfeccionar las evaluaciones de la Lista Roja de la UICN. Algunas especies presentan tendencias claramente negativas que todavía no se reflejan en sus categorías oficiales de amenaza, por lo que su situación podría necesitar una revisión.

La información recopilada también permitirá orientar futuros programas de seguimiento y conservación, así como nuevas investigaciones sobre las causas que explican las diferencias entre especies y regiones. Los autores/as subrayan la importancia de disponer de datos científicos a largo plazo para detectar cambios que podrían pasar desapercibidos en observaciones más breves.

El investigador y coautor del estudio Ignasi Bartomeus destaca que aún es posible invertir las tendencias observadas. Para conseguirlo, considera necesario impulsar medidas de conservación que permitan recuperar los espacios naturales y mejorar la disponibilidad de recursos para los polinizadores.

Las actuaciones individuales pueden contribuir a este objetivo.

 

Plantar flores autóctonas en jardines y balcones, evitar los pesticidas y proporcionar pequeños refugios para los insectos, incluso en entornos urbanos

La investigación también señala que las actuaciones individuales pueden contribuir a este objetivo. Plantar flores autóctonas en jardines y balcones, evitar los pesticidas y proporcionar pequeños refugios para los insectos son algunas de las medidas propuestas, incluso en entornos urbanos.

En conjunto, el estudio advierte de que la conservación de los polinizadores no puede evaluarse únicamente por la presencia o ausencia de especies. La reducción progresiva de sus áreas de distribución constituye una señal de deterioro que exige actuaciones para evitar nuevas pérdidas de biodiversidad y preservar los servicios de polinización.

La investigación concluye que, aunque el retroceso de numerosas especies es evidente, la recuperación sigue siendo posible mediante políticas de conservación, restauración de hábitats y cambios en la gestión de los paisajes agrícolas.

Referencias

 

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora