El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del grupo Ecología del Paisaje de la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), ha lanzado un proyecto de ciencia ciudadana para realizar un seguimiento a largo plazo de las comunidades de aves durante la época reproductora en zonas afectadas por los incendios forestales del pasado verano en Galicia. La iniciativa, denominada Galifire, se desarrolla hasta finales de junio en el Parque Natural de Baixa Limia-Serra do Xurés y en la Serra do Courel, con el objetivo de recabar información que permita comprender la respuesta y recuperación posincendio de estas especies.
Ciencia ciudadana y aves
La actuación se enmarca en el proyecto del Plan Estatal Resfire, que tiene como objetivo orientar la gestión del territorio para aumentar la resiliencia frente a grandes incendios. Desde el CSIC subrayan que el nuevo programa nace con una vocación claramente aplicada, al buscar datos útiles para interpretar cómo evolucionan las comunidades de aves en escenarios marcados por fuegos de gran magnitud.
Los investigadores responsables de la iniciativa, Adrián Regos y Fernando García, destacan que la dimensión de los incendios registrados el pasado verano en Ourense hace inviable que una sola institución pueda asumir por sí misma todo el trabajo de observación sobre el terreno. Por ello, remarcan la necesidad de ampliar la capacidad de seguimiento mediante la colaboración de personas voluntarias con experiencia en la identificación de aves.
Según explican ambos responsables, “la magnitud de los megaincendios ocurridos el verano pasado en Ourense supera la capacidad de seguimiento in situ de cualquier institución”, por lo que realizan un llamamiento a la implicación de la ciudadanía para ampliar la cobertura espacial y temporal del muestreo. En esa misma línea, añaden que esta acción constituye el primer programa de ciencia ciudadana orientado al seguimiento sistemático de aves tras grandes incendios en Galicia.
La iniciativa pone el foco en un momento especialmente relevante del ciclo anual de estas especies, la época reproductora, ya que es entonces cuando las aves mantienen una mayor actividad territorial y vocal. Ese contexto facilita su detección sobre el terreno y permite reunir información más consistente sobre su presencia en áreas que han sufrido una alteración ambiental severa por el fuego.
Además, el proyecto se plantea con una perspectiva de largo plazo, más allá de la campaña actualmente en marcha. La intención es que el trabajo realizado durante esta primavera sirva como base para construir una serie continuada de observaciones que permita comparar la evolución de las comunidades de aves en distintos momentos de la recuperación ecológica.
Cómo se hace el censo
La metodología elegida por el equipo científico se basa en la realización de censos de aves mediante estaciones de escucha. En cada uno de esos puntos, los participantes registran durante cinco minutos todas las aves vistas u oídas en un radio de 100 metros, un sistema pensado para obtener datos comparables entre diferentes localizaciones y campañas.
Estos muestreos deben realizarse entre mediados de abril y finales de junio, coincidiendo con la ventana temporal definida para el proyecto en esta fase. Las observaciones se llevan a cabo en distintas localizaciones previamente seleccionadas por el equipo científico de la MBG, lo que permite ordenar el trabajo de campo y asegurar que la recogida de información responda a un diseño previo.
Junto a la identificación de las especies detectadas, las personas participantes también incorporan una descripción básica del hábitat muestreado. Para ello se emplea un sistema de codificación sencillo, concebido para facilitar la toma de datos y hacer posible que la información llegue después en un formato útil para su análisis científico.
Ese conjunto de datos será analizado por el personal investigador de la MBG, que utilizará la información para evaluar los efectos de los grandes incendios forestales sobre las comunidades de aves. El propósito no se limita a constatar qué especies aparecen en cada punto, sino que busca también detectar tendencias, diferencias entre zonas y posibles cambios asociados a la recuperación progresiva de la vegetación.
El esquema de trabajo prevé, además, que los muestreos se repitan anualmente. Esa repetición es clave para construir una serie temporal robusta que permita comprender la respuesta posincendio a corto, medio y largo plazo. Con ello, el proyecto aspira a superar una fotografía puntual y avanzar hacia una lectura más completa de la dinámica ecológica tras el fuego.
Objetivo y participación social
Uno de los grandes ejes de Galifire es la participación social. La iniciativa busca implicar de manera preferente a las principales asociaciones gallegas vinculadas a la ornitología y a la conservación del medio natural, al considerar que su experiencia puede resultar decisiva para ampliar el alcance del seguimiento y mejorar la calidad de los registros obtenidos en campo.
No obstante, el proyecto no se limita exclusivamente a esos colectivos organizados. También está abierto a personas que cuenten con experiencia en el reconocimiento de aves, especialmente a través de sus cantos, una capacidad especialmente valiosa en censos basados en estaciones de escucha y observaciones breves en entornos naturales de gran extensión.
La información obtenida permitirá analizar cómo responden las distintas especies a lo largo del proceso de recuperación de la vegetación. Esa dimensión resulta central para entender qué aves aparecen primero, cuáles tardan más en recolonizar los espacios afectados y cómo evoluciona la composición de las comunidades conforme cambian las condiciones del hábitat.
El proyecto también pretende avanzar en la comprensión del actual régimen ecológico de incendios, una expresión con la que el CSIC sitúa el seguimiento de aves dentro de un marco más amplio de análisis sobre el comportamiento reciente del fuego y sus efectos sobre los ecosistemas. A partir de esa lectura, los resultados pueden contribuir a mejorar el conocimiento científico sobre las transformaciones que dejan los incendios de gran intensidad.
En ese sentido, la iniciativa conecta la observación de campo con una finalidad de gestión. El marco del Plan Estatal Resfire busca orientar decisiones para aumentar la resiliencia del territorio, y los datos recogidos en Baixa Limia-Serra do Xurés y en la Serra do Courel aportan una vía para valorar cómo responde la biodiversidad en dos espacios golpeados por los fuegos del pasado verano.
La llamada a la ciudadanía responde así a una necesidad operativa, pero también a una apuesta por incorporar a la sociedad a la generación de conocimiento sobre el medio natural. El CSIC plantea que la colaboración de observadores con experiencia puede ampliar la escala del seguimiento y reforzar una base de datos que, con el paso de los años, permita interpretar con mayor precisión los efectos del fuego sobre las aves y sobre el proceso de recuperación ecológica en Galicia.
Con este planteamiento, Galifire arranca como una herramienta para reunir información sistemática en un contexto marcado por la huella de los incendios recientes. La combinación de muestreos estandarizados, participación social y análisis científico busca ofrecer una visión continuada de lo que ocurre en el territorio tras el fuego y de cómo las comunidades de aves se adaptan a un paisaje en transformación.




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