Europa atraviesa su segunda ola de calor sin precedentes en lo que va de año y los termómetros no dejan de batir registros. Ciudadanos y científicos se hacen la misma pregunta: ¿se ha convertido el calor extremo en la nueva normalidad?
Un análisis publicado por el grupo internacional World Weather Attribution (1) ha examinado 854 ciudades del continente –donde vive el 30% de la población europea– y ha concluido que casi la mitad ya ha superado o superará antes de fin de mes su récord histórico de estrés térmico.
Récords rotos por márgenes enormes
La ciencia es clara: una ola de calor europea que dura cuatro o cinco días, con Londres rozando los 40°C, es una anomalía. Así lo describe Sarah Perkins-Kirkpatrick, climatóloga de la Universidad Nacional Australiana, en Canberra, que la califica de fenómeno extraordinario. Pero los investigadores advierten de que episodios como este serán cada vez más habituales mientras avance el calentamiento global.
Lo que antes era raro se ha convertido en algo habitual
ERICH FISCHER, ETH Zúrich
“Lo que antes era raro se ha convertido en algo habitual”, resume Erich Fischer, climatólogo del Instituto Federal Suizo de Tecnología (ETH) de Zúrich. Los récords, asegura, “se baten todo el tiempo, en todas partes, y además por márgenes enormes”. Para ilustrarlo recurre a una comparación deportiva: lo que ocurre sería como un saltador de altura –“dopado”– que pulverizara el récord del mundo por medio metro, en lugar de mejorarlo por uno o dos centímetros.
Las cifras de este verano dan la medida del fenómeno. Francia ha registrado su día más caluroso de la historia, con 44,3°C en la localidad de Pissos, y al menos 54 personas han muerto en el país por el calor o ahogadas al intentar refrescarse en ríos y embalses.
Las olas de calor han llegado para quedarse, hasta que cerremos el grifo de las emisiones globales
SAMANTHA BURGESS, Copernicus
“Las olas de calor han llegado para quedarse, hasta que cerremos el grifo de las emisiones globales”, sostiene Samantha Burgess, subdirectora del Servicio de Cambio Climático Copernicus, en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, en Reading (Reino Unido). “Son más frecuentes, más intensas y duran más tiempo”, añade. El nuevo análisis lo confirma: todas las ciudades estudiadas en la República Checa, Lituania y Luxemburgo han alcanzado máximos sin precedentes.
Qué provoca esta ola de calor
¿Qué hay detrás de este golpe de calor? Como en episodios anteriores, lo ha desencadenado un patrón de circulación atmosférica que transporta aire cálido desde el ecuador hacia el gélido Polo Norte, explica Lara Wallberg, especialista en modelos climáticos del Instituto Max Planck de Meteorología, en Hamburgo (Alemania). Es un mecanismo que la ciencia todavía no comprende del todo.
Cuando baja la temperatura de la superficie del Atlántico Norte, el aire caliente del Sáhara puede quedar atrapado sobre Europa
Cuando la temperatura de la superficie del Atlántico Norte baja –como sucede ahora–, el aire caliente procedente del norte de África y del desierto del Sáhara puede quedar atrapado temporalmente sobre Europa. Es la hipótesis que defiende Stefan Rahmstorf, climatólogo de la Universidad de Potsdam, aunque reconoce que no todos los detalles de esa circulación están aún claros.
El cambio climático también agrava la intensidad de esta ola de calor. El aumento de las temperaturas ha resecado los suelos y ha reducido el enfriamiento por evaporación, señala Clair Barnes, investigadora de fenómenos extremos del Imperial College de Londres. Y hay un factor menos evidente: la capa de nubes que normalmente refleja la radiación solar hacia el espacio también ha disminuido sobre el continente.
Esa pérdida de nubosidad responde a una combinación de suelos secos y de las leyes de calidad del aire más estrictas que rigen en Europa desde la década de 1980, que han reducido la contaminación por aerosoles. El matiz tiene su miga: esas diminutas partículas en suspensión actúan como soporte sobre el que se forman las nubes, de modo que un aire más limpio deja pasar más calor solar.
Un clima nuevo desde 1980
Más allá de este episodio, los científicos debaten una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto ha cambiado el clima europeo? En lo que sí coinciden es en un dato llamativo: Europa es el continente que más rápido se calienta del planeta, a un ritmo que casi duplica la media global de la superficie terrestre y los océanos.
Sobre todo desde 1980, ha habido un enorme repunte de las temperaturas en Europa
ZEKE HAUSFATHER, Berkeley Earth
“Sobre todo desde 1980, ha habido un enorme repunte de las temperaturas en Europa”, afirma Zeke Hausfather, climatólogo de Berkeley Earth, una organización sin ánimo de lucro de California que monitoriza las temperaturas globales. “Salta a la vista en los datos”. Por eso una parte de la comunidad científica sitúa en los años ochenta el inicio de la transición de Europa hacia un clima distinto.
Donde no hay acuerdo es en la velocidad de ese cambio: cómo y cuándo Europa pasó de los veranos frescos y agradables –aquellos en los que bastaba con dejar las ventanas abiertas– a otros marcados por el calor extremo y la duda de si conviene comprar un aire acondicionado. Lo que pocos discuten ya es que, sin un recorte drástico de las emisiones, los veranos como el de 2026 serán cada vez menos excepcionales.
Referencias
- (1) Fossil Fuel Emissions have Rapidly Worsened European Heatwaves in Just a Few Decades. World Weather Attribution.
- (2) Europe’s record heatwave: does the continent have a new climate?. Nature.
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