Las olas de calor marinas registradas en la última década están alterando profundamente los ecosistemas del Mediterráneo occidental, según un estudio liderado por el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) y el laboratorio LOCEAN-IPSL de la Universidad de la Sorbona, publicado en Scientific Reports (1) y difundido este martes, 7 de abril, en Barcelona.
Impacto en el ecosistema
La investigación analiza por primera vez cómo los eventos climáticos extremos afectan tanto al ecosistema marino como a las actividades pesqueras que dependen de él. Los resultados muestran que estas olas de calor han ocupado más del 60% del área del Mediterráneo occidental, provocando alteraciones significativas en la ecología de la región.
Según el estudio, estos episodios modifican procesos biológicos clave y generan cambios en la distribución de especies, afectando incluso a algunas relaciones tróficas. Este impacto no es puntual, sino que tiene consecuencias estructurales en el funcionamiento del ecosistema marino.
Además, los investigadores/investigadoras advierten de que las olas de calor marinas no actúan de forma aislada, sino que aceleran tendencias de deterioro ya existentes en el Mediterráneo. Entre estas presiones se encuentran la sobrepesca, la contaminación y el uso creciente del espacio marino, factores que ya estaban debilitando el equilibrio ecológico de la cuenca.
Diferencias regionales
El estudio también identifica una respuesta desigual del Mediterráneo ante estos fenómenos extremos. En el norte del área de estudio, se detectan incrementos de temperatura más elevados respecto a lo habitual, lo que indica una intensificación del calentamiento en esas zonas.
En cambio, en el sur del Mediterráneo occidental, especialmente en regiones como el mar de Alborán y el mar de Argelia, las olas de calor alcanzan temperaturas absolutas más altas. Esta diferencia regional implica que los efectos del calentamiento no son homogéneos, sino que varían en intensidad y características según la zona.
Los científicos/científicas subrayan que esta variabilidad complica la gestión del ecosistema, ya que las respuestas ecológicas y los impactos sobre la biodiversidad pueden ser distintos en cada área.
Consecuencias para la pesca
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es su análisis del impacto sobre la actividad pesquera, especialmente en especies de interés comercial. El aumento de las temperaturas genera un estrés térmico crítico para muchas especies, lo que afecta directamente a su supervivencia y reproducción.
Entre las especies más afectadas destacan la merluza y la sardina, cuyas poblaciones podrían experimentar una mayor reducción debido a las condiciones térmicas extremas. Estos cambios no solo afectan a las especies individuales, sino que también alteran el equilibrio de las cadenas alimentarias marinas.
El estudio concluye que este conjunto de transformaciones está contribuyendo a modificar el medio marino y a poner en riesgo la sostenibilidad de las pesquerías en el Mediterráneo occidental, en un contexto de presión ambiental creciente.
Referencias
- (1) Marine heatwaves are transforming Western mediterranean marine ecosystems. Scientific Reports.