La llegada de las altas temperaturas y el progresivo final de la temporada de lluvias todavía no han provocado un aumento significativo de los incendios forestales en la Península Ibérica.
La situación general continúa siendo relativamente calmada, sin grandes fuegos activos y con los pocos siniestros de cierta relevancia repartidos de forma dispersa, especialmente en la mitad sur peninsular. Aunque el balance acumulado de superficie quemada supera ya las 16.330 hectáreas, la cifra sigue por debajo de la media registrada durante la última década.
Focos dispersos y controlados
La mitad norte de la Península permanece prácticamente libre de incendios de consideración. Los únicos focos reseñables se localizan en el oeste de la provincia de Zamora, cerca de la frontera con Portugal, y en el entorno de la Sierra de Gredos, entre las provincias de Ávila y Madrid. Ambos incendios presentan una dimensión limitada y no han derivado en situaciones de especial gravedad.
La situación también es relativamente estable en la región mediterránea. Allí únicamente destaca un incendio localizado en la Sierra Calderona, en el interior norte de la provincia de Valencia. El resto del litoral mediterráneo mantiene una actividad muy reducida en comparación con otros periodos del año tradicionalmente más críticos.
La mayor concentración de incendios activos se encuentra en la mitad suroeste de la Península, aunque todos ellos continúan siendo de escasa entidad. Dos siniestros se sitúan en distintos puntos de la provincia de Ciudad Real, mientras que otro foco permanece activo en el sur de la provincia de Badajoz, una de las zonas históricamente más castigadas por el fuego forestal.
El cuarto incendio de cierta relevancia se localiza en la serranía situada entre las provincias de Córdoba y Málaga, aunque tampoco presenta una evolución comparable a los grandes incendios que suelen registrarse durante los meses centrales del verano.
Más incendios este año
Según el balance publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, hasta el mes de abril han ardido un total de 16.330,91 hectáreas en España. Durante los últimos treinta días se han calcinado aproximadamente 3.400 hectáreas, una cifra que mantiene el acumulado anual por debajo de la media de la última década.
En los cuatro primeros meses del año, la superficie media afectada por incendios forestales ronda las 23.168 hectáreas, por lo que el ejercicio de 2026 continúa presentando una evolución relativamente moderada. Sin embargo, la comparación interanual refleja un empeoramiento evidente respecto al año anterior.
Hasta abril de 2025 únicamente habían ardido unas 7.277 hectáreas, menos de la mitad de la superficie afectada actualmente. Aquel dato, no obstante, terminó aumentando de forma drástica durante el mes de agosto, marcado por varios episodios de incendios especialmente destructivos.
La moderación relativa en las hectáreas quemadas no se ha trasladado de igual manera al número de incendios registrados. En el último mes se han contabilizado más de 1.000 siniestros, lo que eleva el total anual hasta los 2.624 incendios forestales.
De ese total, la mayor parte corresponde a los llamados conatos, incendios menores de una hectárea que han sido extinguidos rápidamente antes de propagarse. En concreto, se contabilizan 1.637 conatos frente a 987 incendios que sí han superado esa superficie mínima.
La cifra total de siniestros se aproxima ya a la media de la última década, situada en torno a los 2.950 incendios, y supera ampliamente los 1.527 sucesos registrados durante el mismo periodo del año pasado.
El noroeste sigue liderando
La distribución territorial de la superficie quemada mantiene el patrón habitual de los últimos años. Las denominadas Regiones del Noroeste concentran todavía el 82,22 % de toda la superficie forestal arrasada por el fuego en España.
Aunque este porcentaje desciende ligeramente respecto al mes anterior –en torno a siete puntos–, el noroeste peninsular continúa siendo el área más afectada por los incendios forestales. Buena parte de ese descenso relativo se traslada a las comunidades interiores, que incrementan su peso hasta representar el 13,3 % de la superficie total calcinada.
La presencia del fuego sigue siendo reducida en la fachada mediterránea, donde únicamente se concentra el 4,48 % de la superficie afectada. También en Canarias la situación permanece estable y sin grandes incendios registrados hasta el momento.
En cuanto al tipo de vegetación dañada, el principal impacto vuelve a concentrarse en las áreas de matorral y monte abierto, que representan cerca del 60 % de toda la superficie quemada. En total, estas formaciones vegetales acumulan unas 9.696 hectáreas arrasadas por el fuego.
Los pastos y dehesas se han mantenido prácticamente estables durante el último mes y apenas incrementan la superficie afectada, con un total de 4.439 hectáreas calcinadas.
La evolución más preocupante corresponde a la vegetación arbolada. Durante abril, la superficie de bosque afectada por los incendios prácticamente se ha duplicado hasta alcanzar las 2.195 hectáreas, un incremento que comienza a reflejar el progresivo endurecimiento de las condiciones meteorológicas previo al verano.
Los datos reflejan así una campaña forestal que, pese al aumento de los incendios y de la superficie quemada respecto al año anterior, todavía se mantiene lejos de los escenarios más extremos vividos en otros ejercicios recientes. La ausencia de grandes olas de calor prolongadas y la humedad acumulada tras las lluvias de primavera continúan actuando como elementos de contención frente a una temporada que tradicionalmente alcanza sus momentos más críticos durante los meses de julio y agosto.
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