Greenpeace ha alertado de que el calentamiento global está aumentando el riesgo de desastres como la riada registrada en Nepal, que ha dejado más de 900 muertos y miles de desaparecidos, entre ellos tres españoles, después de que un cuarto desaparecido haya sido rescatado. La organización ha señalado desde Madrid que las investigaciones preliminares apuntan al derrumbe de un glaciar como la causa más probable del suceso y ha advertido de que el calentamiento del planeta está generando condiciones cada vez más peligrosas en regiones como el Himalaya.
El Himalaya pierde estabilidad
Aunque la comunidad científica considera que todavía es “demasiado pronto” para establecer con precisión el papel desempeñado por el cambio climático en esta catástrofe concreta, Greenpeace ha asegurado que la tendencia general resulta clara. Según la organización, el calentamiento global está incrementando el riesgo de este tipo de desastres y modificando rápidamente tanto el Himalaya como otras regiones del planeta.
Se prevé que más de un tercio del volumen de hielo de los glaciares de la región del Hindu Kush–Himalaya desaparezca durante este siglo, incluso en un escenario en el que el calentamiento global no supere 1,5 ºC de media
La ONG ha advertido de que se prevé que más de un tercio del volumen de hielo de los glaciares de la región del Hindu Kush–Himalaya desaparezca durante este siglo, incluso en un escenario en el que el calentamiento global no supere 1,5 ºC de media. Para Greenpeace, esta evolución muestra la rapidez con la que el cambio climático está alterando los sistemas de montaña.
La organización ha explicado que los glaciares se están reduciendo, al tiempo que la nieve y el hielo se derriten y el permafrost se descongela. Paralelamente, las laderas de las montañas se están volviendo menos estables, un conjunto de transformaciones que, según ha denunciado, favorece la aparición de escenarios con mayor riesgo.
“Estos cambios están creando un entorno más peligroso”, ha advertido Greenpeace, que ha relacionado estas transformaciones con una mayor probabilidad de que se produzcan inundaciones catastróficas, deslizamientos de tierra y avalanchas como la registrada en Nepal. 15 millones de personas viven bajo la amenaza de los lagos glaciares.
Nuevas amenazas río abajo
Greenpeace ha calificado la catástrofe de “aterradora” tanto por su magnitud como por la velocidad con la que se ha producido. La organización ha llamado además la atención sobre el hecho de que el desastre se haya registrado apenas un año después de otra inundación devastadora que afectó a la misma región.
Alerta a Nepal y China, debido al riesgo de desbordamiento de un lago que se ha formado después de la riada
La situación mantiene también en alerta a Nepal y China, debido al riesgo de desbordamiento de un lago que se ha formado después de la riada. Greenpeace ha indicado que este lago se encuentra a unos diez kilómetros del paso fronterizo entre ambos países, lo que mantiene abierta la posibilidad de nuevas consecuencias derivadas del episodio.
El riesgo no se limita a la zona directamente afectada. La organización ha advertido de que las inundaciones también amenazan a cientos de comunidades situadas río abajo, incluso en territorio de la India. Los estados de Bihar y Uttar Pradesh se encuentran en alerta máxima ante la posibilidad de sufrir nuevas inundaciones.
Greenpeace ha recordado que ambos estados afrontan inundaciones devastadoras prácticamente todos los años debido a su proximidad a Nepal. En este contexto, ha advertido de que el agravamiento de la crisis climática está sometiendo a las poblaciones más expuestas a una sucesión de emergencias.
“A medida que se agrava la crisis climática, las comunidades más expuestas se enfrentan a nuevas catástrofes mientras aún intentan recuperarse de la anterior”, ha resumido la ONG al valorar el impacto que este tipo de episodios tiene sobre los territorios más vulnerables.
Greenpeace pide abandonar los fósiles
Ante esta situación, la directora ejecutiva de Greenpeace España, Eva Saldaña, ha expresado su solidaridad con las víctimas y ha advertido de que las señales que está dando el planeta son “demoledoras”. La responsable de la organización ha defendido que los gobiernos deben responder acelerando tanto las políticas de adaptación como las medidas destinadas a reducir las causas del cambio climático.
Saldaña ha reclamado multiplicar la rapidez de las políticas de adaptación, prestando una atención especial a las poblaciones más vulnerables. Al mismo tiempo, ha defendido la necesidad de acelerar el abandono definitivo de los combustibles fósiles en todo el mundo.
“Estamos a tiempo de actuar”, ha subrayado la directora ejecutiva de Greenpeace España, que ha considerado que, si estas medidas se aplican con justicia social, será posible proteger el futuro del conjunto de la población.
Greenpeace ha reclamado en este marco que los gobiernos abandonen los combustibles fósiles para “prevenir la siguiente catástrofe” y acometan una transformación “radical” del actual modelo de producción y consumo. Entre sus propuestas, la organización ha pedido acelerar la transición mundial hacia las energías renovables y la electrificación.
La ONG ha defendido igualmente un aumento de las inversiones destinadas a adaptación y resiliencia, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante los impactos climáticos. A estas medidas ha añadido la petición de que los grandes contaminadores asuman los costes de los daños que, según Greenpeace, genera su actividad.
La extracción y la quema de combustibles fósiles han impulsado de forma determinante la crisis climática, mientras las grandes compañías petroleras continúan obteniendo beneficios récord y la población asume las consecuencias de los impactos asociados al calentamiento
Por su parte, el responsable de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace, Pedro Zorrilla Miras, ha denunciado que las comunidades que menos han contribuido a provocar la crisis climática son precisamente las que están soportando los mayores costes humanos y económicos derivados de cada fracción adicional de grado de calentamiento.
Zorrilla Miras ha sostenido que la extracción y la quema de combustibles fósiles han impulsado de forma determinante la crisis climática, mientras las grandes compañías petroleras continúan obteniendo, según ha señalado, beneficios récord y la población asume las consecuencias de los impactos asociados al calentamiento.
“No podemos esperar más”, ha recalcado el responsable de Greenpeace, que ha reclamado la aprobación de nuevos impuestos sobre los beneficios de la industria fósil y el final de las subvenciones que todavía recibe este sector.
La organización vincula así la tragedia de Nepal con una advertencia más amplia sobre los riesgos derivados del calentamiento global. Aunque todavía no se haya determinado con exactitud el peso del cambio climático en este episodio concreto, Greenpeace mantiene que la pérdida de hielo, el deshielo del permafrost y la creciente inestabilidad de las montañas están elevando los riesgos y exige acelerar tanto la adaptación de los territorios como la transición energética.
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