El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC) han publicado este 7 de septiembre de 2026, en Nairobi y coincidiendo con el Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, una evaluación mundial que concluye que cada dólar invertido conjuntamente en acción climática y aire limpio puede generar alrededor de 15 dólares en beneficios económicos, gracias a los ahorros sanitarios, la mejora de la productividad, la reducción de los daños climáticos y otros beneficios sociales.
Quince dólares por cada uno
El informe, titulado Hidden assets: The economic and health case for climate and clean air action (1), analiza 25 medidas aplicables en seis sectores económicos y sostiene que abordar de forma conjunta el cambio climático y la contaminación del aire ofrece mayores beneficios que tratarlos como problemas separados. Según el PNUMA, se trata de la primera evaluación económica global integral que calcula ambos ámbitos dentro de un mismo marco metodológico.
Abordar de forma conjunta el cambio climático y la contaminación del aire ofrece mayores beneficios que tratarlos como problemas separados
La evaluación estima que las medidas analizadas requerirían un coste equivalente a alrededor del 0,7 % del producto interior bruto mundial durante la próxima década, porcentaje que descendería progresivamente hasta aproximadamente el 0,5 % a finales de siglo. Frente a este desembolso, los beneficios económicos anuales alcanzarían el equivalente al 2,8 % del PIB mundial en 2035, el 4,5 % en 2050 y el 11,4 % en 2100.
La tasa interna de retorno se situaría en torno al 60 % y, según los cálculos del estudio, los beneficios puramente comerciales superarían los costes de aplicación en un plazo inferior a diez años. Incluso si se excluyen del cálculo beneficios sociales no comerciales, como el valor asociado a una mayor esperanza y calidad de vida, la inversión proporcionaría aproximadamente cuatro dólares por cada dólar empleado.
El PNUMA destaca además que desarrollar las políticas climáticas y de calidad del aire de forma coordinada aporta alrededor de 0,2 puntos porcentuales adicionales del PIB mundial en beneficios económicos, ya que parte de las ventajas solo aparecen plenamente cuando ambos problemas se abordan al mismo tiempo. Sus causas se solapan en numerosos sectores –desde la quema de combustibles fósiles hasta determinadas prácticas agrícolas– y algunos contaminantes contribuyen tanto al calentamiento global como al deterioro de la calidad del aire.
Causas que se solapan en numerosos sectores –desde la quema de combustibles fósiles hasta determinadas prácticas agrícolas– algunos contaminantes contribuyen tanto al calentamiento global como al deterioro de la calidad del aire
Millones de muertes evitables
El informe concede especial importancia al coste sanitario de la contaminación atmosférica, que considera infravalorado en numerosos análisis económicos anteriores. En 2025, la exposición a la contaminación exterior causada por la actividad humana –en particular a partículas finas PM2,5 y ozono troposférico– estuvo asociada con aproximadamente 6,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo.
A ellas se sumaron otros dos millones de fallecimientos vinculados a la contaminación del aire doméstico, entre ellos cerca de 300.000 niños. Alrededor del 95 % de las muertes prematuras atribuibles a la contaminación atmosférica se registraron en países de renta baja y media, lo que refleja una distribución muy desigual de sus consecuencias sanitarias.
La contaminación atmosférica también estuvo relacionada durante 2025 con 5,5 millones de nuevos casos de asma infantil, además de unos 4,2 millones de ataques cardíacos, 3,8 millones de casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, 3,3 millones de casos de diabetes, 2,5 millones de accidentes cerebrovasculares y dos millones de nuevos casos de demencia, de acuerdo con las estimaciones incluidas en la evaluación.
La aplicación completa de las 25 medidas propuestas podría evitar acumulativamente hasta 144 millones de muertes prematuras relacionadas con la contaminación atmosférica para 2050, incluidas aproximadamente 96 millones vinculadas exclusivamente a la contaminación ambiental exterior, además de cientos de millones de casos de enfermedades crónicas.
Sin medidas adicionales, el porcentaje de la población mundial expuesta a las concentraciones más peligrosas de PM2,5 aumentaría desde el 27 % en 2025 hasta el 34 % en 2050. La implementación completa del paquete propuesto permitiría evitar entre un 60 % y un 70 % de la carga sanitaria anual provocada por la contaminación atmosférica.
Sus estimaciones económicas son conservadoras porque no contabilizan plenamente otros impactos de la contaminación sobre bosques, ecosistemas, biodiversidad, edificios, agua o calidad del suelo, debido a la insuficiencia de datos globales para valorarlos económicamente
El estudio advierte además de que sus estimaciones económicas son conservadoras porque no contabilizan plenamente otros impactos de la contaminación sobre bosques, ecosistemas, biodiversidad, edificios, agua o calidad del suelo, debido a la insuficiencia de datos globales para valorarlos económicamente.
Veinticinco medidas ya disponibles
Las soluciones analizadas abarcan los sectores de la energía y los combustibles fósiles, la industria, el transporte, la agricultura y los sistemas alimentarios, la cocina y calefacción domésticas y la gestión de residuos. Combinan medidas de descarbonización a largo plazo con actuaciones dirigidas a reducir contaminantes climáticos como el metano, el carbono negro y los hidrofluorocarburos (HFC).
Entre ellas figuran la expansión de las energías renovables y la eficiencia energética, la generalización de sistemas de cocina y calefacción limpios, unos estándares más estrictos de emisiones y eficiencia para los vehículos, la inspección y mantenimiento de estos, la electrificación del transporte y el empleo de combustibles marítimos con bajo contenido en azufre.
Medidas para reducir las fugas de petróleo y gas y acabar con la quema y venteo rutinarios, mejorar la gestión del ganado y del estiércol, utilizar los fertilizantes de manera más eficiente, mejorar el cultivo del arroz, sustituir la quema de residuos agrícolas, perfeccionar el tratamiento de los residuos sólidos y las aguas residuales y reducir progresivamente los hidrofluorocarburos
También se incluyen medidas para reducir las fugas de petróleo y gas y acabar con la quema y venteo rutinarios, mejorar la gestión del ganado y del estiércol, utilizar los fertilizantes de manera más eficiente, mejorar el cultivo del arroz, sustituir la quema de residuos agrícolas, perfeccionar el tratamiento de los residuos sólidos y las aguas residuales y reducir progresivamente los hidrofluorocarburos.
Si estas soluciones se aplicaran inmediatamente, el escenario planteado por el informe permitiría reducir aproximadamente a la mitad las emisiones mundiales de dióxido de carbono para 2050, disminuir el metano en torno a un 60 % y recortar cerca de un 70 % contaminantes atmosféricos importantes y precursores de las partículas finas.
El efecto conjunto permitiría evitar aproximadamente 0,34 ºC de calentamiento global en 2050 y 1,4 ºC en 2100 respecto al escenario de referencia empleado por el estudio. Debido a que las temperaturas terrestres aumentan más deprisa que la media mundial, el calentamiento evitado en muchas regiones podría alcanzar entre 1,5 y 2 ºC a finales de siglo.
Importantes obstáculos para desplegar las medidas
El informe identifica, sin embargo, importantes obstáculos para desplegar las medidas. Las barreras institucionales, entre ellas la toma de decisiones fragmentada, la limitada capacidad para hacer cumplir las normas y una coordinación pública insuficiente, constituyen algunos de los principales factores que ralentizan la actuación. En conjunto, las barreras estudiadas retrasan la aplicación global una media de alrededor de ocho años.
Cada año de retraso supone renunciar a más de 1,5 billones de dólares anuales, equivalentes aproximadamente al 0,5 % del PIB mundial, en beneficios económicos y sociales. Por el contrario, eliminar obstáculos y acelerar la aplicación podría generar hasta 10 billones de dólares en beneficios sanitarios adicionales acumulados para 2040, según la evaluación.
El PNUMA plantea por ello una planificación integrada de las políticas climáticas, de calidad del aire, sanitarias y económicas, acompañada de instituciones más sólidas, una mayor capacidad para aplicar la regulación y una mejor coordinación entre la financiación pública y privada. Algunas medidas –como la cocina limpia (“la sustitución de sistemas domésticos de cocina contaminantes por soluciones de cocción y calefacción más limpias”), el control de las fugas y emisiones de metano o determinadas políticas de calidad del aire– pueden aportar beneficios económicos y sanitarios en menos de una década.
Referencias
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