La Comisión Europea avisó el pasado viernes 8 de mayo de que las aerolíneas no podrán imponer recargos retroactivos en los billetes ya comprados para compensar el aumento del precio del queroseno derivado de la crisis en Oriente Próximo, al tiempo que ha recordado que los pasajeros seguirán teniendo derecho a compensaciones, reembolsos o rutas alternativas en caso de cancelaciones.
Derechos de los viajeros
Así lo recoge la guía publicada por Bruselas dirigida al sector del transporte y el turismo para aclarar la aplicación de las normas europeas ante el impacto del conflicto en el suministro energético y el cierre de determinadas rutas aéreas y marítimas en la región.
“Las aerolíneas pueden adaptar sus tarifas publicadas a la situación, pero añadir un recargo por combustible a un billete después de que haya sido comprado no puede justificarse”, ha aclarado la portavoz comunitaria de Energía, Anna-Kaisa Itkonen.
La portavoz comunitaria ha señalado además que, si las aerolíneas ajustan el precio de un billete después de que se haya efectuado la reserva, esto podría plantear problemas en virtud de la legislación europea sobre prácticas comerciales desleales.
Aunque la Comisión ha asegurado que actualmente “no hay pruebas concretas” de escasez de combustible en la Unión Europea y que la situación continúa siendo “estable”, ha advertido de que si el conflicto persiste podrían producirse interrupciones del suministro de queroseno, retrasos, cancelaciones, trayectos más largos y precios más elevados.
En este contexto, el Ejecutivo comunitario ha recalcado que las compañías aéreas no podrán modificar el coste de un billete una vez adquirido alegando una subida posterior del precio del queroseno. “Cualquier cambio retroactivo del precio queda excluido”, ha subrayado la Comisión.
Bruselas ha insistido además en que las aerolíneas deben asumir la volatilidad de los carburantes como parte habitual de su actividad. Itkonen ha señalado que los precios elevados del queroseno son, en la situación actual, “enteramente previsibles”, por lo que no pueden justificar recargos posteriores a la compra ni servir por sí solos para eximir a las compañías de sus obligaciones con los pasajeros.
No obstante, la Comisión sí ha contemplado que los organizadores de viajes combinados puedan revisar al alza los precios si esa posibilidad figura en el contrato y el incremento responde, entre otros factores, al encarecimiento del combustible. En cualquier caso, el viajero podrá cancelar sin penalización si la subida supera el 8 % del importe del paquete.
Además, cualquier modificación deberá comunicarse de forma clara y comprensible, como muy tarde 20 días antes de la salida, detallando tanto los motivos del incremento como su cálculo.
Cancelaciones y compensaciones
En caso de supresión de vuelos, la Comisión ha recordado que los pasajeros mantendrán sus derechos a reembolso, rutas alternativas, asistencia y compensación económica en determinados supuestos.
“Las aerolíneas solo quedan exentas de pagar compensaciones si pueden demostrar que la cancelación estuvo causada por circunstancias extraordinarias en el momento de producirse”, ha explicado Itkonen. La portavoz ha insistido en que el simple aumento del precio del queroseno no puede considerarse por sí mismo una situación excepcional.
Sí podría encajar en ese supuesto, en cambio, una escasez local de combustible que imposibilite operar un vuelo, mientras que una cancelación motivada únicamente por el encarecimiento del carburante no bastaría para evitar indemnizaciones a los pasajeros.
La Comisión también ha recordado que las cancelaciones comunicadas con menos de 14 días de antelación obligarán, en principio, a las aerolíneas a compensar económicamente a los pasajeros, salvo que ofrezcan una alternativa adecuada con suficiente antelación o acrediten circunstancias extraordinarias inevitables.
Bruselas ha insistido además en que los viajeros deberán seguir recibiendo información “clara, transparente y puntual” sobre cualquier modificación de sus trayectos y ha animado a las compañías y a los intermediarios turísticos a mantener las buenas prácticas adoptadas durante la pandemia para facilitar reembolsos rápidos y vías de contacto accesibles para los clientes.
En este sentido, la guía recuerda que las compañías podrán ofrecer bonos como alternativa a la devolución del dinero, aunque únicamente si el pasajero acepta expresamente esta opción.
Flexibilidad aeroportuaria
El documento también prevé cierta flexibilidad temporal en las normas europeas sobre franjas horarias aeroportuarias para evitar que las compañías pierdan derechos de despegue y aterrizaje por cancelaciones vinculadas a posibles problemas reales de suministro de combustible.
En este contexto, Bruselas ha respaldado las recomendaciones de los coordinadores aeroportuarios europeos para justificar el no uso de algunos de estos permisos cuando existan restricciones derivadas de la crisis en Oriente Próximo, incluidos casos en los que una aerolínea pueda completar un trayecto de ida pero no disponga de suficiente carburante en destino para operar el siguiente vuelo.
La Comisión ha subrayado, no obstante, que estas excepciones no deberán aplicarse a cancelaciones motivadas únicamente por razones comerciales ligadas al encarecimiento del queroseno.
Asimismo, la guía contempla flexibilizar determinadas obligaciones europeas sobre repostaje en caso de escasez acreditada de combustible en un aeropuerto. Para ello, Bruselas ha instado a los Estados miembro a emitir con rapidez avisos oficiales a pilotos y operadores cuando se detecten problemas de suministro, de forma que las aerolíneas puedan justificar desvíos puntuales de las normas europeas sobre repostaje mínimo.
El Ejecutivo comunitario también ha abierto la puerta al uso temporal de combustible Jet A –habitual en Estados Unidos– en aeropuertos europeos como medida “pragmática” para garantizar la continuidad del suministro en caso de escasez.
Más allá del transporte aéreo, la Comisión ha reconocido igualmente el impacto del aumento de los carburantes sobre el transporte por carretera, marítimo, ferroviario y fluvial, y ha recordado que el marco temporal de ayudas de Estado adoptado el pasado 29 de abril permite a los gobiernos europeos apoyar a empresas afectadas por el encarecimiento del diésel y otros combustibles.
Bruselas ha señalado además que, si la crisis derivase finalmente en problemas generalizados de suministro, podría plantear nuevas medidas adicionales para garantizar la continuidad de las cadenas de suministro y de las conexiones de transporte dentro de la Unión Europea.
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