El Día Meteorológico Mundial se celebra cada año el 23 de marzo para concienciar de la importancia de la meteorología para la seguridad, el bienestar y el desarrollo sostenible de la humanidad. Este año 2024 el tema es A la vanguardia de la acción por el clima

Sumario

 

El 23 de marzo celebramos el Día Meteorólogico Mundial, (DMM) para conmemorar la entrada en vigor, en 1950, del Convenio por el que se estableció la Organización Meteorológica Mundial. La OMM es una agencia especializada de las Naciones Unidas que se dedica a la observación, el pronóstico y la investigación del tiempo, el clima y los fenómenos relacionados.

El día meteorológico mundial busca concienciar al público sobre el papel fundamental que tiene la meteorología para la seguridad, el bienestar y el desarrollo sostenible de la humanidad. Cada año, Este día tiene un tema diferente, relacionado con los desafíos y oportunidades que plantea el tiempo y el clima en el siglo XXI. Este año, el tema es A la vanguardia de la acción por el clima.

El Día Meteorológico Mundial también está relacionado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, en particular con el ODS 13: Acción por el clima. Este objetivo busca adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, mediante la reducción de las emisiones, el fortalecimiento de la adaptación, la mejora de la educación y la cooperación internacional.

La meteorología juega un papel clave en la consecución de este objetivo, ya que proporciona información vital para la toma de decisiones basadas en la evidencia científica, el monitoreo de los impactos climáticos y la alerta temprana de los riesgos asociados.

La OMM y sus servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales contribuyen al ODS 13 a través de sus programas y actividades, como la implementación del Marco Mundial para los Servicios Climáticos, el establecimiento del Atlas de Mortalidad relacionada con fenómenos Meteorológicos, Climáticos e Hidrológicos, o la preparación de la Declaración sobre el Estado del Clima Mundial, entre otros.

 

El cambio climático está transformando la meteorología mundial

 

La meteorología mundial ha experimentado cambios significativos en los últimos años, como consecuencia del calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el período 2016-2020 fue el más cálido jamás registrado, con una temperatura promedio de 1,1 °C superior a la de la era preindustrial.

Este aumento de la temperatura ha tenido impactos negativos sobre el océano y la atmósfera, alterando los patrones climáticos y meteorológicos, y aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, como sequías, olas de calor, tormentas, inundaciones y ciclones.

Uno de los ejemplos más dramáticos de estos cambios es el aumento de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte, que batió récords en 2020. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, se formaron 30 tormentas con nombre en esta temporada, superando el anterior récord de 28 de 2005. Además, 12 de estas tormentas tocaron tierra en Estados Unidos, causando graves daños materiales y humanos.

La NOAA atribuye este incremento de los ciclones a factores como el calentamiento de las aguas superficiales del océano, la debilidad de los vientos alisios y el fenómeno de La Niña, que favorece la formación de tormentas en el Atlántico.

Otro ejemplo de los efectos del cambio climático sobre la meteorología mundial es el deshielo de los polos y los glaciares, que contribuye al aumento del nivel del mar y a la alteración de las corrientes oceánicas. Según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el nivel del mar ha subido unos 15 centímetros desde 1900, y podría aumentar entre 30 y 110 centímetros más para el año 2100, dependiendo de las emisiones futuras.

Esta situación pone en riesgo la vida y los medios de subsistencia de millones de personas que habitan en zonas costeras, especialmente en pequeños estados insulares y países en desarrollo. Además, el deshielo afecta al balance energético del planeta, ya que reduce la superficie blanca que refleja la radiación solar, y modifica la circulación de las masas de agua fría y caliente, que influyen en el clima regional y global.

Estos son solo algunos de los ejemplos de cómo el cambio climático está transformando la meteorología mundial, con consecuencias graves y a veces irreversibles para el océano, la atmósfera y la biosfera.

 

Cuatro grandes desafíos

 

Ante este escenario, se plantean diversos desafíos para el futuro de la lucha contra el cambio climático. Uno de ellos es aumentar la ambición y el compromiso de los países para cumplir con el Acuerdo de París, que busca limitar el aumento de la temperatura media global a 1.5 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales.

Otro desafío es impulsar la transición hacia una economía baja en carbono, que aproveche las oportunidades de las energías renovables, la eficiencia energética y la innovación tecnológica. Un tercer desafío es fortalecer la cooperación internacional y la solidaridad, especialmente con los países más pobres y vulnerables, que sufren los mayores impactos del cambio climático y tienen menos recursos para adaptarse.

Finalmente, un cuarto desafío es involucrar a todos los actores sociales, desde los gobiernos y las empresas hasta la sociedad civil y los individuos, en la acción climática, fomentando la educación, la concienciación y la participación ciudadana.

 

La cumbre del futuro, una esperanza en el horizonte cercano

 

El IPCC ha emitido una llamada urgente para enfrentar el cambio climático de manera inmediata y contundente. Además, el secretario de la ONU ha instado a los países desarrollados a duplicar la financiación para esta causa, alcanzando al menos 40.000 millones de dólares anuales en 2025.

Durante el 28º período de sesiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 28) celebrada en Dubái en diciembre de 2023, se logró un acuerdo histórico para abandonar los combustibles fósiles, triplicar las energías renovables e incrementar la financiación climática dirigida a los más vulnerables.

Este acuerdo, conocido como el “Consenso de los Emiratos Árabes Unidos”, tiene como objetivo abordar las emisiones, reducir la brecha en adaptación, reorientar la financiación a nivel global y atender las pérdidas y daños. En septiembre de 2024, todo el sistema de las Naciones Unidas se reunirá en la Cumbre del Futuro, con el propósito de acelerar los esfuerzos para cumplir compromisos internacionales y tomar medidas concretas en respuesta a los nuevos desafíos y oportunidades emergentes. El resultado será un documento final orientado a la acción, titulado Un Pacto para el Futuro.