Después de 1.480 días de conflicto, la guerra de Ucrania permanece anclada en una sangrienta rutina de bombardeos y combates en la trinchera.
Tras volver a primera plana en el cuarto aniversario del inicio del conflicto, el estallido de la guerra de Irán ha devuelto a un lugar secundario la situación de Ucrania. Entre los múltiples bombardeos y proyectiles lanzados entre ambos bandos, Estados Unidos (EE UU) ha vuelto a intentar liderar nuevas conversaciones de paz.
Últimas novedades bélicas
Mapa de la guerra en Ucrania a 16 de marzo de 2026 / Imagen: EA Como ha ocurrido durante todo el invierno, buena parte de los ataques de ambos bandos se concentran sobre infraestructuras energéticas, ya sean plantas de generación eléctrica, gasoductos… Entre estos objetivos ha sido de gran relevancia el estado del oleoducto Cruzhba, la mayor arteria de transporte de petróleo ruso con destino a Europa, una infraestructura que lleva varias semanas sin funcionar tras un presunto ataque ruso sobre Ucrania.
El mayor peso de la ofensiva de ambos bandos sigue guiado por el lanzamiento de proyectiles y drones sobre territorio enemigo, por lo que resultan clave las defensas antiaéreas de ambos países. En el caso de Rusia, puede llegar a todo el territorio ucraniano con su armamento, con ejemplos recientes como los proyectiles estrellados contra un edificio de la policía en Shostka, en la región de Sumy, o sobre instalaciones industriales de Jarkov.
En cambio, las respuestas ucranianas se centran en mayor proporción sobre las regiones rusas más cercanas a la frontera y en los mares Negro y de Azov. El reciente ataque ucraniano que dejó varias víctimas en una ofensiva con misiles sobre la región de Briansk despertó especial indignación en el gobierno ruso.
Los situación sobre el terreno
La guerra de propaganda entre ambos bandos resulta de especial importancia a la hora de proclamar los supuestos avances o retrocesos en el frente de combate entre ambos ejércitos. Rusia anuncia de manera frecuente lentos y progresivos avances en la guerra, extremos que a menudo Ucrania se apresura a desmentir.
De hecho, hay estudios de grupos de opinión ajenos a ambos bandos que apuntan a que los rusos apenas habrían conquistado un 1% de la superficie de Ucrania durante los dos últimos años, tras el primer impulso bélico en el que ocuparon buena parte de las regiones del este ucraniano. En este sentido se encuadraría el reclamo ruso de la conquista de algunas localidades de la provincia ucraniana de Sumy en los últimos días.
En cuanto a la situación de la población civil, destaca la labor de una comisión de la ONU que ha llegado a la conclusión de que el traslado forzoso de miles de niños ucranianos a zonas ocupadas y a territorio ruso supone un crimen contra la humanidad. En esta investigación se habrían comprobado más de 1.200 transferencias de menores, aunque Ucrania apunta que podrían haberse producido hasta 20.000 de estos procesos, la gran mayoría sin haber retornado a su hogar.
El escenario político del conflicto
En el plano político, Zelenski continúa con la búsqueda de apoyos entre los países europeos. En los últimos días el presidente ucraniano se ha reunido con el mandatario francés, Emmanuel Macron, y también ha confirmado la recepción de una partida de misiles alemanes para sistemas Patriot. Por el contrario, frente a esos apoyos contrasta la posición húngara, que se ha reafirmado en su negativa a que la Unión Europea diera luz verde a un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania
Mientras, los enviados de Vladimir Putin vuelven a reunirse en Estados Unidos con miembros de la administración Trump en el enésimo intento de reflotar el documento de paz que presentó el presidente americano. Ambos bandos nunca llegaron a mínimos puntos de acuerdo sobre dicho documento y se espera que a lo largo de esta semana pudieran retomarse nuevos contactos a tres bandas.
Tras la explosión de la guerra de Irán, el conflicto de Ucrania podría pasar a un segundo plano internacional. De hecho, en relación a la escalada de precios del petróleo, Estados Unidos ha decidido levantar las sanciones al petróleo ruso para mitigar la tendencia creciente de los precios del petróleo, una decisión que refuerza la situación de Putin y supone un duro golpe para los intereses ucranianos.






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