Representantes del comité de empresa, trabajadores de la Central Nuclear de Almaraz y miembros de la plataforma ‘Sí a Almaraz, Sí al Futuro’ se han concentrado este 15 de abril en Almaraz (Cáceres) para reclamar la continuidad de la instalación y exigir al Gobierno una decisión que garantice el futuro industrial, energético y social de la comarca.
Movilización en plena recarga
La movilización se produce en un momento considerado “especialmente simbólico”, ya que coincide con la 31ª recarga de combustible de la Unidad 1, un proceso que ha implicado la incorporación de cerca de 1.200 trabajadores adicionales y la participación de unas 70 empresas colaboradoras.
Desde la plataforma recuerdan que el futuro de la central depende de la decisión del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre la posible prolongación de su actividad más allá de 2027, en un contexto internacional marcado por la necesidad de garantizar la seguridad de suministro, la estabilidad de precios y la reducción de emisiones.
Riesgo de cierre
El presidente de la plataforma, Fernando Sánchez, ha advertido de las “consecuencias catastróficas” que tendría un eventual cierre de la central y ha reclamado una “decisión rápida” por parte del Ejecutivo para evitar la incertidumbre que afecta a miles de trabajadores.
Sánchez ha señalado que la situación actual genera “desasosiego” entre los empleados, que afrontan un futuro incierto ante la posibilidad de desmantelamiento de lo que considera la “primera industria de Extremadura”. En este sentido, ha defendido que la planta funciona correctamente y ha cuestionado su cierre en el actual contexto energético europeo.
“El cierre sería un grave error estratégico y un desatino teniendo en cuenta las políticas energéticas de los países vecinos”, ha asegurado, al tiempo que ha insistido en que no se puede vivir con la expectativa de perder el principal motor económico de la zona.
Impacto económico y energético
Por su parte, la jefa de la Oficina Técnica de Operación y vocal de la plataforma, Patricia Rubio, ha subrayado que las recargas permiten modernizar y actualizar la central, lo que, a su juicio, la prepara para operar durante más años, como ocurre con su planta gemela de North Anna, autorizada hasta 2063.
Rubio también ha destacado que las recargas de Almaraz constituyen un ejemplo de seguridad laboral, al encadenar la instalación su octava recarga consecutiva sin accidentes.
Además, ha defendido el papel del parque nuclear en España, que aporta alrededor del 20% de la generación eléctrica, y ha incidido en su carácter esencial para garantizar una energía “síncrona, estable y constante 24/7”, especialmente en un contexto de volatilidad de los precios del gas y tensiones internacionales.
Defensa del empleo
El presidente del comité de empresa, Borja Romero, ha puesto en valor el trabajo de los más de 2.100 empleados que participan cada día en la recarga, desarrollando más de 10.000 órdenes de trabajo durante este periodo.
Romero ha destacado el carácter de la central como un “referente mundial” y ha defendido la continuidad de la actividad para garantizar oportunidades laborales presentes y futuras. “Queremos que siga habiendo recargas y que nuestros hijos puedan formar parte de ellas”, ha afirmado.
En esta línea, ha insistido en que no existen razones para cerrar una instalación que considera un ejemplo de profesionalidad y excelencia, además de su contribución al desarrollo económico de la región.
La plataforma ha recordado que la central genera en su entorno cerca de 4.000 empleos directos e indirectos, lo que la convierte en uno de los principales polos de actividad económica de Extremadura y en un elemento clave para la cohesión territorial.
La protesta forma parte de una serie de acciones impulsadas por trabajadores y sociedad civil para trasladar a las instituciones la necesidad de adoptar una decisión que asegure el futuro de la central y, con ello, el desarrollo económico y social de la comarca del Campo Arañuelo.




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