Un equipo de investigación del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València (IIAMA-UPV) han demostrado este 14 de julio que los pavimentos permeables prefabricados instalados en una zona peatonal de València mantienen su funcionalidad hidráulica y su capacidad para retener contaminantes tras cinco años de funcionamiento, por lo que pueden contribuir a limitar la llegada de microplásticos a ríos y mares, aunque requieren estrategias de mantenimiento que eviten su colmatación progresiva.

 

Funcionamiento tras cinco años

 

El trabajo, desarrollado por Darío Calzadilla-Cabrera, Eduardo García-Haba, Carmen Hernández-Crespo, Miguel Martín e Ignacio Andrés-Doménech, ha sido publicado en la revista científica Water (1) y analiza el comportamiento ambiental de pavimentos permeables sometidos a condiciones reales de uso urbano durante un periodo prolongado.

La investigación se ha centrado en una zona peatonal de València caracterizada por una intensa actividad urbana y comercial. El espacio estudiado soporta mercadillos semanales, tránsito continuado de peatones y el paso ocasional de vehículos destinados a labores de mantenimiento.

La importancia de los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) como instrumentos para reducir la escorrentía superficial, mejorar la calidad del agua y favorecer la adaptación de las ciudades a los efectos del cambio climático

El estudio parte de la importancia de los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) como instrumentos para reducir la escorrentía superficial, mejorar la calidad del agua y favorecer la adaptación de las ciudades a los efectos del cambio climático.

Entre las diferentes tipologías de estos sistemas, los pavimentos permeables permiten que el agua de lluvia se infiltre a través de su estructura porosa. De este modo, disminuyen la cantidad de agua que circula por la superficie y que acaba entrando directamente en las redes convencionales de drenaje.

“Entre la diferente tipología de SUDS, los pavimentos permeables permiten la infiltración del agua de lluvia y reducen la escorrentía superficial”, ha señalado Darío Calzadilla, autor principal de la investigación.

Uno de los principales interrogantes científicos era determinar cómo evolucionaban estos sistemas después de varios años de funcionamiento y qué ocurría con los sedimentos, la materia orgánica y los contaminantes que quedaban acumulados dentro de su estructura porosa.

Para responder a estas cuestiones, los investigadores/as del IIAMA-UPV realizaron durante dos años diferentes campañas de monitorización hidráulica sobre el terreno. El equipo completó estas observaciones con análisis de laboratorio realizados tanto en losas nuevas como en piezas extraídas después de cinco años de uso real.

Los resultados muestran que la permeabilidad de los pavimentos disminuyó aproximadamente un 48 % después de cinco años de funcionamiento. Esta reducción se produjo como consecuencia de la colmatación progresiva de los poros por la acumulación de sedimentos y materia orgánica.

Carmen Hernández, coautora del artículo e investigadora del IIAMA, ha explicado que los datos obtenidos confirman esa pérdida parcial de permeabilidad, aunque el pavimento siguió conservando una capacidad suficiente para desempeñar su función.

A pesar de la reducción registrada, el sistema mantuvo unos valores de permeabilidad muy superiores al umbral mínimo establecido en las guías técnicas de drenaje sostenible. Este resultado confirma su correcto comportamiento incluso en un entorno sometido a un uso urbano intensivo.

 

La limpieza recupera capacidad

 

Los ensayos realizados también han permitido comprobar que una parte importante de la pérdida hidráulica puede revertirse mediante intervenciones de mantenimiento. En concreto, la limpieza con agua a presión permitió recuperar alrededor del 42,5 % de la capacidad de infiltración perdida.

“Esto evidencia que gran parte de la pérdida hidráulica es reversible mediante estrategias adecuadas de mantenimiento, incluso en climas mediterráneos caracterizados por lluvias torrenciales y largos periodos secos”, ha añadido Darío Calzadilla.

La investigación advierte, por tanto, de la necesidad de incorporar protocolos específicos de limpieza y conservación para evitar que la acumulación continuada de partículas termine saturando el sistema y reduciendo progresivamente su capacidad para infiltrar el agua.

Esta necesidad de mantenimiento no elimina la eficacia de los pavimentos, sino que permite prolongar su funcionamiento. Los resultados demuestran que estas superficies siguen operativas tras varios años y que pueden recuperar parte de sus prestaciones hidráulicas cuando se aplican las actuaciones adecuadas.

El comportamiento observado adquiere especial relevancia en los entornos mediterráneos, donde se alternan largos periodos sin precipitaciones con episodios de lluvia intensa. Estas condiciones pueden favorecer tanto la acumulación de residuos como su desplazamiento repentino durante las tormentas.

Los pavimentos permeables contribuyen a gestionar esa agua en el mismo lugar donde cae, reduciendo la escorrentía y reteniendo parte de los materiales que esta arrastra. Su funcionamiento permite, de esta manera, combinar la gestión de las precipitaciones con la reducción de la contaminación asociada a la actividad urbana.

 

Más de 10.000 microplásticos

 

Uno de los aspectos más novedosos del trabajo es el estudio de la acumulación de microplásticos en pavimentos envejecidos bajo condiciones reales. Se trata de una línea de investigación que, según el IIAMA-UPV, todavía ha sido poco explorada en el ámbito internacional.

Las losas utilizadas durante cinco años acumularon hasta 7,5 veces más microplásticos que las piezas nuevas. La concentración detectada superó los 10.000 microplásticos por metro cuadrado

Los análisis revelaron que las losas utilizadas durante cinco años acumularon hasta 7,5 veces más microplásticos que las piezas nuevas. La concentración detectada superó los 10.000 microplásticos por metro cuadrado.

Entre los materiales identificados predominaron las fibras de polietileno (PE), polipropileno (PP) y poliéster (PET). Según los investigadores, estas partículas se encuentran asociadas al desgaste de materiales urbanos, productos textiles y diferentes residuos plásticos presentes en las ciudades.

Eduardo García, coautor de la investigación, ha explicado que estos resultados confirman que el pavimento permeable no actúa únicamente como una infraestructura destinada a infiltrar el agua, sino también como un sistema de filtración de contaminantes urbanos.

El pavimento retiene las partículas antes de que alcancen la red de drenaje o sean transportadas hacia los ecosistemas acuáticos. Esta capacidad lo convierte en una herramienta potencial para reducir la transferencia de microplásticos hacia ríos y mares.

Los investigadores han concluido que estas superficies pueden desempeñar una función clave para limitar la dispersión de contaminantes, aunque han insistido en que la retención continuada también hace necesario controlar la saturación progresiva del sistema.

 

Soluciones basadas en la Naturaleza

 

El trabajo presenta un elevado grado de innovación al estudiar simultáneamente la evolución hidráulica, la acumulación general de contaminantes y la retención de microplásticos en pavimentos instalados durante años en un entorno urbano real.

Frente a investigaciones anteriores desarrolladas principalmente en laboratorio o durante periodos reducidos, el estudio aporta evidencia experimental de campo sobre el funcionamiento prolongado de estas soluciones en condiciones mediterráneas y bajo una presión urbana elevada.

“Este estudio aporta evidencia experimental de campo sobre el comportamiento real de estas Soluciones basadas en la Naturaleza en entornos mediterráneos con condiciones extremas”, ha afirmado Darío Calzadilla.

Los expertos han insistido en que los pavimentos permeables constituyen una solución multifuncional que permite combinar la gestión del agua de lluvia, la reducción de la contaminación urbana y la mejora ambiental de las ciudades.

La investigación confirma así que estas infraestructuras conservan su utilidad después de cinco años de operación, incluso cuando están expuestas a una actividad urbana y comercial intensa. Al mismo tiempo, evidencia que su rendimiento a largo plazo depende de incorporar medidas periódicas de mantenimiento que permitan recuperar la infiltración y gestionar los contaminantes retenidos.

Referencias

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