La sobrepesca, principalmente originada por la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, se añade a los problemas generados por el turismo costero masivo, el aumento del tráfico marítimo comercial, la acidificación de los océanos… A escala global, las amenazas sobre los océanos son muchas y las soluciones internacionales tardan en llegar.

La capacidad de dar respuestas eficaces a escala local se ha materializado en la creación de reservas marinas. En el Mediterráneo, se trata normalmente de áreas costeras con varias zonas delimitadas donde la pesca y los usos se restringen moderadamente o de manera integral.

Sumario

 

Uno de los objetivos de la UE, a través de su estrategia para la biodiversidad 2030, es preservar el 30% de los ecosistemas marinos de Europa. Pero, la mayoría de las veces que se plantea regular el uso del mar, sus usuarios, particularmente aquellos cuyos recursos dependen casi en exclusivo del océano, muestran reticencias.

Es el caso de la pesca a pequeña escala, cuyas prácticas son no obstante –aunque según qué técnicas– de las más sostenibles del sector pesquero. El sector turístico, por su parte, también suele estar detrás de las más firmes oposiciones; ya que la idea de restringir el uso del mar se asocia con la disminución del número de visitantes.

Por primera vez en España, datos concretos se ponen sobre la mesa en relación a los beneficios económicos y sociales de crear reservas en el Mediterráneo

Los resultados del reciente estudio, impulsado por la Fundación Marilles y desarrollado en colaboración con Ecoacsa, el Centre Balear de Biologia Aplicada y la consultora británica Eftec, ponen, por primera vez en España, datos concretos sobre la mesa en relación a los beneficios económicos y sociales de crear reservas en el Mediterráneo.

El estudio se enmarca dentro del proyecto europeo Interreg MPA Networks, que financia el 85% de su coste.

 

 

Las cuentas de la reserva

 

En números, y con base a datos de 2018, para el mantenimiento del capital natural de la reserva mallorquina se destinan anualmente 473.137 € de los fondos públicos. La cifra queda relativizada con la repercusión a la economía local que esta pequeña parcela aporta para ese mismo periodo: ¡4.826.518 € al año!

Cada euro que lanzamos al mar quedaría multiplicado por 10,2, aproximadamente. De mantener ese ritmo, el estudio prevé que la ganancia a 60 años vista superará los 126 millones de euros

Por tanto, cada euro que lanzamos al mar quedaría multiplicado por 10,2, aproximadamente. De mantener ese ritmo, el estudio prevé que la ganancia a 60 años vista superará los 126 millones de euros. 

Desglosado el balance del capital natural de la reserva, indicando el flujo físico y el monetario de los diferentes bienes / Imagen: Marilles Foundation Desglosado el balance del capital natural de la reserva, indicando el flujo físico y el monetario de los diferentes bienes / Imagen: Marilles Foundation

El estudio valora la aportación anual a la economía local de los servicios recreativos (los paseos en embarcaciones, el buceo, las actividades de avistamiento y la pesca deportiva). En conjunto, y calculado mediante el método conocido como coste del viaje, estas actividades generan el 65% del total evaluado (3.141.340€).

En segundo lugar, los servicios de regulación, como el control de la erosión costera, aportan el 16% del total de beneficios (772.547 €), mientras que los relacionados con la biodiversidad el 9% (447.313 €).

El principal proveedor de estos servicios no es ninguna empresa privada, sino las praderas de posidonia oceánica, planta acuática, endémica del Mediterráneo, que, entre otras muchas habilidades, mantiene la arena en su sitio y protege a las poblaciones costeras de los embates del temporal.

Principalmente a finales del verano, gracias a las murallas naturales de hojas desprendidas que se forman sobre las playas. Pensemos lo caro que resultaría mantener la arena en las playas sin ese fenómeno natural.

Las praderas de posidonia son esenciales para el mantenimiento de la biodiversidad marina: son lugar de puesta y refugio de peces, crustáceos y moluscos / Foto: @MiquelGomila Las praderas de posidonia son esenciales para el mantenimiento de la biodiversidad marina: son lugar de puesta y refugio de peces, crustáceos y moluscos / Foto: @MiquelGomila

No obtenemos 10 euros al invertir un euro; sino que nos gastamos un euro, que es muy poco, para que los ecosistemas se mantengan sanos y sigan funcionando bien

ANTONI FONT GELABERT, Biólogo de Marilles Foundation

Para estos dos sectores en particular, Antoni Font Gelabert, biólogo y coordinador de acciones de Marilles Foundation, matiza: “No obtenemos 10 euros al invertir un euro; sino que nos gastamos un euro, que es muy poco, para que los ecosistemas se mantengan sanos y sigan funcionando bien”.

En el caso de las praderas de posidonia presentes en la reserva del Llevant, éstas son capaces de “limpiar y oxigenar el agua, ya que el ciclo de nutrientes funciona correctamente”, añade Font al mismo tiempo que lamenta el estado del mar en otras zonas de Mallorca donde no hay ningún tipo de protección y la posidonia, aunque presente, no alcanza a depurar el agua.

 

La importancia de cuantificar lo que no tiene precio

 

Si bien el reciente estudio se centra en un caso localizado del Mediterráneo, el objetivo a largo plazo es que la cuantificación del capital natural de las reservas pueda usarse para evaluar otras reservas en España, y en cualquier espacio marino protegido del Mediterraneo, gracias a la guía metodológica que proporciona.

La evaluación del capital natural es una metodología abanderada por numerosos científicos, técnicos especializados y empresas en todo el mundo que está ganando peso en la toma de decisiones económicas. Lugares como la Gran Barrera de Coral australiana –un lugar de gran extensión, por tanto, de compleja contabilidad– ya ha sido objeto de una evaluación exhaustiva. En el territorio español, la Fundación Marilles es la primera en impulsarla.  

Sobre la guía metodológica proporcionada, Font argumenta que está abierta a mejoras futuras en cuanto al procedimiento de cálculo y reconoce que ha significado un gran esfuerzo aterrizar los costes y beneficios de una reserva marina sobre el papel: “No ha sido fácil. Hemos realizado una verdadera gimnasia contable y en la guía metodológica explicamos las dificultades que hemos encontrado, entre otras, que hemos llevado a cabo este estudio durante el confinamiento… pero lo hemos logrado”.

Pese a su complejidad, el empeño por obtener el inventario natural no es otro que hacer presente a la sociedad el valor económico, en euros, de lo que por mucho tiempo se ha dado por sentado y que en muchos casos se ha descuidado

Pese a su complejidad, el empeño por obtener el inventario natural no es otro que hacer presente a la sociedad el valor económico, en euros, de lo que por mucho tiempo se ha dado por sentado y que en muchos casos se ha descuidado: un servicio ecosistémico generosísimo, trabajando a muy bajo coste.

La información constituye, en todo caso, una guía muy útil sobre los activos que se podrían perder con la impulsión, por ejemplo, de proyectos susceptibles de dañar los ecosistemas.

Popularmente, se cree que los únicos que generan riqueza son los actores privados, por ejemplo, los que ofrecen paseos en barco a los turistas; pero, si el capital natural no está, los barcos no tienen dónde ir [...] Esta es una manera de completar las cifras del PIB, que solo nos habla del dinero que circula, pero hay cosas que tienen valor intangible… Nosotros les ponemos una etiqueta de precio”, ejemplifica Font.

 

Pescar menos, vivir mejor

 

Llaüts, embarcación tradicional de las Islas Baleares. Uno de los valores adicionales de las AMP es mantener flotas activas en un sector castigado y en regresión / Foto: Marilles Foundation Llaüts, embarcación tradicional de las Islas Baleares. Uno de los valores adicionales de las AMP es mantener flotas activas en un sector castigado y en regresión / Foto: Marilles Foundation

Oficialmente, la creación de la reserva se produjo en 2007, pero se lleva gestando desde el año 1999 a raíz de la propuesta de los pescadores más jóvenes de la Cofradía de Cala Rajada. Toni Amorós, uno de sus principales impulsores, estaba entre ellos.

Entonces, tenía 28 años. “Sinceramente, todo empezó con una broma durante una cena entre cinco pescadores jóvenes que acabábamos de entrar en la cofradía, pero luego decidimos promoverla en serio. Ahora tengo 50 años –aunque no lo parezca–, pero, en aquella época, éramos una generación de pescadores jóvenes, conscientes de que el hombre es el mayor depredador que hay. Si yo, como pescador, puedo sacar 100 kilos de langosta, no me voy a ir a casa con 50. Es así. Entonces, quisimos involucrar a la administración para proteger el mar; para protegerlo, en realidad, de nosotros mismos…”, comenta Amorós con humildad y entre risas.

Cinco años después, en 2004, se llevó a cabo el estudio punto cero de la zona para caracterizar lo que iba a ser el ámbito de la reserva y establecer un punto de referencia del estado de lugar. Sandra Mallol Martínez, técnica superior en el Centro Oceanográfico de las Baleares, lideraba el dossier sobre las artes de pesca.

Sobre el reciente estudio publicado por la Fundación Marilles, Mallol afirma que “se sabía que la AMP del Llevant reportaba beneficios; pero, cuánto, no se había calculado hasta la fecha. Los resultados están muy bien”. Según la evaluación, la pesca artesanal sale beneficiada en términos absolutos, pero en menor medida si es comparada con los otros sectores. Traducido a cifras: se capturan anualmente 7,4 toneladas de pescado, valoradas en 129.646 €.

Al final, vemos que los que impulsaron la reserva, los pescadores, se benefician, pero los que más ganan no son ellos, sino las empresas turísticas. Están asegurando la sostenibilidad económica de las otras actividades presentes en la reserva

SANDRA MALLOL MARTÍNEZ, Técnica superior del Centro Oceanográfico de Baleares

“Al final, vemos que los que impulsaron la reserva, los pescadores, se benefician, pero los que más ganan no son ellos, sino las empresas turísticas. De alguna manera los pescadores están asegurando la sostenibilidad económica de las otras actividades presentes en la reserva”, concluye la experta Mallol.

Las cifras han sido recibidas con entusiasmo por todos los actores de la reserva y han ayudado a restablecer la buena convivencia entre ellos tras años de fuerte oposición. Precisamente fue el colectivo de empresas turísticas quien organizó un movimiento de protesta, llegando a publicar una doble página en un periódico local en el que se afirmaba que su creación traería la muerte a la economía local.

Amorós cuenta con alegría: “Nada más conocerse los resultados del estudio, uno de los centros de buceo que más se opuso a la creación de la reserva nos envió un fax a la cofradía en el que nos ofrecen agradecer nuestra labor con un curso gratuito de submarinismo”.

Zonaje de la Reserva Marina del Llevant de Mallorca / Imagen: Elaboración propia a partir de datos del Gobierno de las Islas Baleares y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación Zonaje de la Reserva Marina del Llevant de Mallorca / Imagen: Elaboración propia a partir de datos del Gobierno de las Islas Baleares y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

La Reserva Marina del Llevant de Mallorca, cubre una área de 11.000 hectáreas, repartidas entre competencia autonómica (5.900 ha) y estatal (5.100 ha). Cuenta con varias zonas con limitaciones concretas, marcadas por el calendario y en lo relativo a los tipos de pesca permitidos, de tal manera que funciona como los campos que se dejan en barbecho de manera rotativa.

Mallol añade convencida: “Dejar que el mar se regenere, además, repercute en la calidad de vida del pescador: con menos cantidad de redes, saca el jornal. Cuando un recurso se agota, aumentar el esfuerzo pesquero calando más redes, es como el pez que se muerde la cola: el recurso nunca se acaba de recuperar y al final no sale rentable. Es necesario parar para reflexionar”.