La iniciativa ya ha conseguido cerca de 13.000 firmas. Actualmente, la planta está protegida por la Directiva Hábitat de la Unión Europea y por la legislación española, que la declaró de Régimen de Protección Especial, lo que implica que se prohíbe su destrucción intencionada.

Precisamente, las islas Baleares cuentan con la mayor superficie de praderas de posidonia del Mediterráneo: se calcula que hay cerca de 100.000 hectáreas, lo que representa cerca del 70% de toda la población de este vegetal en las costas españolas, según datos del ejecutivo autonómico balear.

Alrededor del 60% de la extensión total se encuentra en las costas de Mallorca, el 30% alrededor de las Pitiusas y el 10% restante en Menorca. En 1999, las praderas situadas entre las islas de Ibiza y Formentera, en la zona llamada Parque Natural de Ses Salines, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pese a ello, se trata de una zona que ha sufrido en los últimos años una severa degradación.

El 70% de sus poblaciones en España se encuentran en las islas Baleares

La Unión Europea aprobó el proyecto LIFE+ Posidonia en 2001, impulsado por el ejecutivo balear, que tenía como objetivo recuperar y preservar las colonias de la citada planta en su litoral. Si bien su ejecución ya ha finalizado, ha sentado las bases para la regulación de fondeos.

Este verano, tras la polémica del año pasado por los destrozos ocasionados por embarcaciones de todo tipo en los fondos marinos, el gobierno autonómico ha colocado 382 boyas para regular el fondeo recreativo y ha ofrecido un servicio de información y asesoramiento a los navegantes.

Para evitar que este valioso ecosistema marino pase a formar parte del pasado, el gobierno andaluz también puso en marcha en 2011 el programa LIFE+ posidonia Andalucía, cuya finalidad es “asegurar la conservación a largo plazo de las praderas marinas andaluzas, aplicando medidas de protección y dando a conocer a las personas, sobre todo a los habitantes de la costa, la importancia que las praderas marinas tienen para su calidad de vida y desarrollo sostenible”.

Entre las actividades enmarcadas en el proyecto destaca la red de voluntariado submarino Posimed Andalucía, en la que se forma a buceadores voluntarios para tomar datos sobre el estado de las extensiones de posidonia.

El pasado mes se descubrió en la costa almeriense, en concreto en Aguadulce (Roquetas de Mar), un nuevo arrecife de pradera de posidonia en muy buen estado. Esta joya será protegida por la Junta de Andalucía con la instalación de 75 bloques de hormigón para evitar actividades pesqueras ilegales como el arrastre en fondos prohibidos, para preservar este gran tesoro sumergido del Mediterráneo.