Es invisible y se forma con el sol y el calor: el ozono a ras de suelo ha expuesto a casi el 40 % de la población mundial a niveles extremadamente altos durante los ocho primeros meses de 2026. El Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) lo ha presentado hoy en la primera edición de Atmosphere Watch, un análisis que también sigue el rastro del humo de los incendios y del polvo del desierto, contaminantes que cruzan continentes y océanos.
El informe (1) del CAMS, un servicio que el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM) gestiona en nombre de la Comisión Europea, combina millones de observaciones de satélites, redes terrestres y aeronaves con un sistema global de predicción. Sus resultados, resumidos en la nota de prensa del servicio (2), apuntan a que el calor extremo y la contaminación de origen humano se han sumado en muchas regiones para elevar el ozono, mientras que el humo y el polvo afectan a comunidades muy alejadas de su origen.
Una exposición desigual en el mundo
El ozono a ras de suelo es un contaminante secundario: no se emite directamente, sino que resulta de miles de reacciones químicas desencadenadas por el sol y las altas temperaturas. Intervienen sobre todo los óxidos de nitrógeno –que proceden principalmente de quemar combustibles fósiles– y los compuestos orgánicos volátiles, de origen natural y humano. Por eso se acumula más en verano, cuando el tiempo estable y una radiación solar más intensa favorecen esas reacciones.
La contaminación por ozono es un claro recordatorio de la interconexión entre nuestra atmósfera, el clima, la salud y nuestros medios de subsistencia
LAURENCE ROUIL, directora del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS)
“La contaminación por ozono es un claro recordatorio de la interconexión entre nuestra atmósfera, el clima, la salud y nuestros medios de subsistencia”, ha señalado la directora del CAMS, Laurence Rouil. Según explica, este contaminante y el cambio climático “determinan la salud de nuestros ecosistemas” y condicionan la capacidad de cultivar alimentos, además de ser perjudiciales para la salud humana y para el rendimiento de los cultivos.
Los datos del CAMS reflejan esa exposición: solo el 5 % de la población mundial respiró niveles de ozono “buenos” a largo plazo y un 15 %, niveles “aceptables”. En torno al 50 % respiró aire de calidad “muy deficiente” o “extremadamente deficiente” por culpa del ozono.
El análisis mide la concentración máxima diaria durante los seis meses del año con más ozono y la compara con la guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda no superar los 60 microgramos por metro cúbico en esa época. Muy pocas regiones del hemisferio norte se quedan por debajo de ese umbral.
Asia es el continente más afectado. Según el informe, el 60 % de sus habitantes estuvo expuesto a niveles extremadamente altos, y la nota de prensa del CAMS eleva a nueve de cada diez las personas que respiraron niveles peligrosos. El servicio lo atribuye a la alta densidad de población y a las numerosas fuentes de precursores del ozono: industria, transporte, quema de residuos agrícolas y de biomasa doméstica, e incendios.
En el resto del planeta, la exposición es desigual. Más de dos tercios de la población de América del Norte y la mitad de la de Europa respiraron niveles deficientes, muy deficientes o extremadamente deficientes. En el extremo opuesto, todos los habitantes de Oceanía registraron niveles buenos o aceptables, igual que más del 81 % de Sudamérica y el 56 % de África.
España y Europa, bajo presión
En Europa, el ozono es la excepción a una mejora general. Según el CAMS, la calidad del aire ha progresado de forma significativa en todos los contaminantes que regula la directiva europea sobre calidad del aire ambiente, salvo en el ozono, que no muestra una tendencia clara a la baja y sigue siendo un problema. Los episodios de este verano, con olas de calor repetidas y extremas, recuerdan lo difícil que resulta abordarlo.
Europa tuvo dificultades para cumplir los objetivos de ozono, con un claro patrón norte-sur relacionado con las sucesivas olas de calor del verano de 2026
Europa tuvo dificultades para cumplir los objetivos de ozono, con un claro patrón norte-sur relacionado con las sucesivas olas de calor del verano de 2026, según el informe. La directiva europea establece que la concentración máxima diaria, medida en periodos de ocho horas, no debe superar los 120 microgramos por metro cúbico más de 18 días al año, con un objetivo a largo plazo de 100 microgramos, en línea con la OMS.
Entre junio y agosto, las emisiones locales de precursores y el ozono de fondo del hemisferio norte elevaron los niveles por encima de los valores límite fijados para proteger la salud. El episodio se prolongó y se extendió por las condiciones cálidas y estables. Milán figura entre las ciudades del continente con mayor exposición.
El CAMS analizó también el caso de Bérgamo (Italia), una de las zonas más expuestas durante la ola de calor de julio. En ese análisis, correspondiente al 28 de julio, el papel del transporte de ozono a escala hemisférica es tan importante como la contribución de todas las fuentes humanas europeas.
En España, un gran incendio se declaró el 22 de julio en la provincia de Ávila y se unió a otro en Madrid: entre ambos quemaron más de 50.000 hectáreas, con 56.000 evacuaciones y cerca de 30.000 personas confinadas para evitar el humo. Según el CAMS, Madrid y Ávila registraron las mayores emisiones de carbono por incendios desde al menos 2003, y con diferencia.
En Francia, el fuego de las regiones de Gironda y Landas quemó casi 50.000 hectáreas y obligó a evacuar a 40.000 personas, una de las mayores evacuaciones del país desde la Segunda Guerra Mundial, con efectos en la calidad del aire a cientos de kilómetros. En Bélgica, el incendio de High Fens de agosto fue el mayor en un siglo y su humo llegó a Alemania y a Polonia.
El informe precisa que cuantificar el impacto real de estos incendios sobre el ozono en las zonas más expuestas de Francia, España y Bélgica es un tema de investigación activa que el CAMS sigue de cerca.
El polvo del Sáhara completa el cuadro. En febrero, el CAMS detectó un gran transporte de polvo y humo desde África Occidental hacia el Atlántico Norte, que alcanzó Cabo Verde y las Islas Canarias y provocó neblina y mala calidad del aire, lo que allí se conoce como calima. Las ciudades canarias lideran el ranking europeo de urbes de más de 250.000 habitantes con más días de alerta por polvo, con Las Palmas a la cabeza (20 días hasta el 15 de septiembre), seguidas de cerca por La Valeta (Malta) y Córdoba.
Contaminación que cruza fronteras
El ozono, el humo y el polvo comparten una característica: viajan. El ozono dura de unos pocos días a ras de suelo a unas semanas a mayor altura, lo que hace que su contaminación combine emisiones locales y transporte a larga distancia. Además, las emisiones globales por quema de biomasa han disminuido en las últimas décadas, pero la exposición al humo crece porque los incendios son más extremos cerca de zonas pobladas.
El humo de los incendios forestales, el ozono y el polvo pueden viajar miles de kilómetros y afectar a comunidades alejadas de sus fuentes
FLORIAN PAPPENBERGER, director general del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM)
“El humo de los incendios forestales, el ozono y el polvo pueden viajar miles de kilómetros y afectar a comunidades alejadas de sus fuentes”, ha advertido el director general del CEPMPM, Florian Pappenberger. Con la COP31 en el horizonte, considera que los hallazgos son “un recordatorio oportuno” de que el cambio climático, la calidad del aire y la salud pública son retos profundamente interconectados que requieren una acción global coordinada.
Norteamérica ofrece un ejemplo claro. En julio, durante la Copa del Mundo de la FIFA, los grandes incendios de los Territorios del Noroeste y de Ontario (Canadá) extendieron una manta de humo hasta el Atlántico, con avisos de calidad del aire en muchas ciudades, de Chicago a Filadelfia. El humo llegó a amenazar la final del 19 de julio en Nueva Jersey, hasta que varias tormentas limpiaron el aire.
Algunas de esas columnas cruzaron el Atlántico y llegaron a partes de Europa, donde sumaron partículas finas (PM2,5), un contaminante vinculado a problemas de salud. Otras alcanzaron el océano Ártico y Groenlandia. Las emisiones estimadas en la región siguen por encima de la media y aún había incendios activos en Canadá al cierre del informe.
En el sudeste asiático, los incendios estacionales provocaron neblina transfronteriza en Tailandia y Laos. A finales de julio arrancaron los de Indonesia, sobre todo en Borneo y en las provincias de Kalimantan Occidental y Central, donde las turberas son muy difíciles de controlar una vez que arde el fuego. Las condiciones más cálidas y secas del inicio de El Niño han disparado las emisiones hasta algunos de los valores más altos de los últimos 24 años, con concentraciones de PM2,5 de varios cientos de microgramos por metro cúbico.
El impacto en la salud es la otra cara del problema. Según la OMS, el 99 % de la población mundial vive en lugares donde la contaminación supera sus guías, y más de 4 millones de muertes prematuras se atribuyen al aire exterior contaminado. Una investigación reciente que cita el informe estima que la exposición global a las emisiones de incendios ha aumentado un 40 % en dos décadas, pese a que se quema menos superficie.
Dorota Jarosińska, del Centro Europeo de la OMS para el Medio Ambiente, el Cambio Climático y la Salud, subraya que la contaminación atmosférica es “uno de los mayores riesgos ambientales para la salud en Europa”, vinculado a enfermedades del corazón, ictus, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias. Ian Marnane, de la Agencia Europea de Medio Ambiente, defiende combinar monitorización terrestre, datos de satélite y previsión del transporte de contaminantes a larga distancia. Todos los datos del CAMS en los que se basa el análisis son de acceso libre y gratuito.
- (1)CAMS Atmosphere Watch 2026: Air pollution knows no borders. Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS), ECMWF.
- (2)Atmosphere Watch: new analysis tracks global air quality and transboundary pollution in 2026. Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS).
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