Cada 7 de junio se celebra el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, una fecha impulsada por la OMS y la FAO para concienciar sobre la seguridad alimentaria y promover acciones que permitan prevenir, detectar y gestionar los riesgos asociados a las enfermedades transmitidas por los alimentos. En 2026, esta jornada alcanza su octava edición con el tema `De la carga a las soluciones: alimentos inocuos en todas partes´, mientras que el eslogan de la campaña vuelve a recordar que “la inocuidad de los alimentos es un asunto de todos”.
Esta iniciativa desempeña un papel fundamental en la seguridad alimentaria, la salud de las personas, el crecimiento económico, la agricultura, el acceso a los mercados, el turismo y el desarrollo sostenible. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) son las entidades responsables de coordinar la celebración de este día en colaboración con los estados miembros y otras organizaciones relevantes.
Antecedentes de la celebración
El 3 de agosto de 2020, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la resolución WHA73.5, que reforzó el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos como una plataforma para sensibilizar y promover medidas de prevención frente a las enfermedades transmitidas por los alimentos a escala local, nacional, regional y mundial. La conmemoración del 7 de junio había sido proclamada previamente por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución 73/250, aprobada en diciembre de 2018. La propuesta contó con el respaldo de la Conferencia de la FAO y de la Organización Mundial de la Salud en 2017, mientras que la Comisión del Codex Alimentarius acordó impulsarla en 2016.
Una cadena de responsabilidad compartida
Cada día, millones de personas se sientan a la mesa sin pensar en todo lo que ha ocurrido antes de que esos alimentos lleguen a su plato. Detrás hay una cadena compleja en la que intervienen agricultores, transportistas, elaboradores, distribuidores, comerciantes y profesionales de la cocina. En cada etapa pueden aparecer riesgos, pero también soluciones. De ahí que el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos 2026 ponga el foco en De la carga a las soluciones: alimentos inocuos en todas partes, una llamada a convertir los datos sobre enfermedades transmitidas por los alimentos en medidas eficaces de prevención, control y respuesta. A la vez, el eslogan La inocuidad de los alimentos es un asunto de todos recuerda que esta tarea no recae en un solo actor, sino en toda la cadena alimentaria.
La inocuidad no empieza en el supermercado ni termina en la cocina. Comienza en el campo, con la aplicación de buenas prácticas agrícolas; sigue en los centros de procesamiento, donde hacen falta sistemas sólidos de gestión de la seguridad alimentaria; y continúa en el transporte, el almacenamiento y la venta, donde la higiene y la temperatura marcan la diferencia. También en casa se juega una parte importante: elegir productos seguros y manipularlos correctamente ayuda a reducir riesgos evitables.
Las respuestas pasan por reforzar los controles, aplicar normas alimentarias eficaces, garantizar el acceso a agua potable y mejorar la formación de quienes intervienen en la cadena, incluido el consumidor. A eso se suma otro reto clave: que los países cuenten con capacidad para reaccionar con rapidez ante brotes, alertas sanitarias o episodios de contaminación.
Ese es, en el fondo, el mensaje de esta edición: llevar la conversación más allá del sector alimentario y situarla también entre responsables públicos, comunidad científica, empresas, organizaciones sociales y ciudadanía. Porque hablar de inocuidad alimentaria es hablar de salud, de desarrollo económico, de seguridad alimentaria y también de sostenibilidad.
Con esta jornada, la OMS y la FAO buscan que la inocuidad de los alimentos gane peso en la agenda pública y deje de verse como una cuestión secundaria. En un mundo globalizado, con cadenas de suministro cada vez más complejas y nuevos riesgos emergentes, anticiparse ya no es una opción, sino una necesidad.
Qué es la inocuidad alimentaria y por qué afecta a toda la cadena
La inocuidad alimentaria se refiere a la ausencia —o presencia en niveles seguros— de peligros biológicos, químicos y físicos en los alimentos, de manera que su consumo no represente un riesgo para la salud. En otras palabras, implica que los alimentos sean seguros en todas las fases de la cadena, desde la producción y el procesamiento hasta la distribución, la preparación y el consumo.
Esto incluye la higiene durante la producción, el procesamiento, el almacenamiento y la distribución; el control de la cadena de suministro; y la aplicación de buenas prácticas de manipulación. También exige cumplir normas y estándares de seguridad alimentaria fijados por las autoridades competentes, tanto a nivel nacional como internacional.
Garantizar la inocuidad alimentaria es fundamental para proteger la salud de los consumidores, prevenir brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos y promover la confianza en la industria alimentaria en general.
600 millones de enfermedades, 420.000 muertes y 110.000 millones de dólares en pérdidas
Según datos de la OMS, cada año alrededor de 600 millones de personas —casi 1 de cada 10 en el mundo— enferman por consumir alimentos contaminados. Los alimentos no inocuos pueden contener bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas y causar más de 200 enfermedades, desde diarreas hasta algunos tipos de cáncer.
Se estima que 420.000 personas mueren cada año por esta causa y que las enfermedades transmitidas por los alimentos provocan la pérdida de 33 millones de años de vida sana (AVAD). Además, los niños menores de 5 años soportan el 40 % de la carga de estas enfermedades, con unas 125.000 muertes anuales.
En los países de ingresos bajos y medianos, la OMS estima que los alimentos insalubres generan cada año pérdidas de alrededor de 110.000 millones de dólares en productividad y gastos médicos. Esta cifra refleja el fuerte impacto de las enfermedades transmitidas por los alimentos sobre el desarrollo económico y la estabilidad de estas naciones.
Nuevos alimentos y tecnologías para alimentar el futuro
La ONU estima que la población mundial alcance los 9.700 millones para el año 2050 y la preocupación por buscar alternativas sostenibles e inocuas para alimentar al mundo es creciente.
En los próximos años es probable que veamos cambios en la forma de producir, comercializar y consumir alimentos, impulsados por la transformación de los sistemas agroalimentarios y por la aparición de nuevas tecnologías. Esto favorecerá la llegada de nuevos alimentos a más mercados, aunque muchos de ellos ya formen parte de la dieta habitual en otras regiones del mundo. Un ejemplo es el consumo de insectos, conocido como entomofagia, presente en distintas zonas de América Latina, Asia y África. Según la FAO, alrededor de 2.000 millones de personas incluyen insectos en su alimentación y existen más de 1.900 especies comestibles registradas en todo el mundo.
Por otro lado, también veremos alimentos que resultan de innovaciones en tecnologías y materias primas. Por ejemplo, los derivados de cultivos celulares, los sustitutos de carne a base de vegetales, los alimentos impresos en 3D y las nuevas proteínas producidas mediante fermentación de precisión. Además, a medida que las poblaciones urbanas crecen y las ciudades se expanden, es posible que obtengamos más alimentos de granjas verticales, lo que ayudará a responder a la demanda alimentaria con criterios de trazabilidad, resiliencia y sostenibilidad, tres ejes cada vez más presentes en la conversación sobre inocuidad alimentaria en 2026.
Las cinco claves de la inocuidad de los alimentos
Aunque la inocuidad alimentaria es una responsabilidad compartida a lo largo de toda la cadena, los consumidores también desempeñan un papel decisivo en el hogar. En el manual de la OMS sobre las cinco claves para la inocuidad de los alimentos se recogen cinco recomendaciones básicas para aplicar estos principios en la vida cotidiana:
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Mantener la limpieza
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Separar alimentos crudos y cocinados
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Cocinar completamente
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Mantener los alimentos a temperaturas seguras
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Usar agua y materias primas seguras
En un contexto de cadenas alimentarias cada vez más complejas y hábitos de consumo en transformación, reforzar la inocuidad de los alimentos no solo ayuda a prevenir enfermedades, sino también a proteger la salud pública, generar confianza y avanzar hacia sistemas alimentarios más seguros y sostenibles. Ese es, en esencia, el reto que plantea 2026: pasar de la preocupación a la acción.
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