El Día Mundial contra el Cáncer se originó el 4 de febrero de 2020, en el marco de la “Cumbre Mundial contra el Cáncer para el Nuevo Milenio”, celebrada a cabo en París. La Carta de París, firmada en esta cumbre, consta de diez artículos centrados en la prevención del cáncer o el tratamiento y la atención de los pacientes, incluida la protección de sus derechos. Además, se incluyen otros apartados relativos a incrementar los esfuerzos para la investigación básica y clínica, mejorar el acceso a los ensayos clínicos, promover iniciativas para los chequeos rutinarios que ayudan a detectar el cáncer de forma precoz y asegurar la calidad de vida de los pacientes.

Sumario

 

La Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC), apoyada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras organizaciones internacionales, coordinan la celebración de este día

La campaña de este año lleva por lema Unidos por lo único, poniendo a las personas en el centro y explorando nuevas estrategias para generar un impacto significativo. Cada diagnóstico encierra una historia humana única: relatos de dolor, sufrimiento, recuperación, resiliencia, amor y otros aspectos significativos. Por esta razón, un enfoque centrado en la persona, para reivindicar que la atención oncológica integre plenamente las necesidades específicas de cada individuo con compasión y empatía y se obtengan los mejores resultados. Se plantea un plan de tres años, hasta 2027, abarcando desde la concienciación hasta la implementación de acciones concretas.


 

¿Qué es el cáncer?


 

El cáncer es una enfermedad caracterizada por el crecimiento descontrolado de células anormales en el cuerpo. Estas células pueden invadir y destruir tejidos sanos, y en muchos casos, pueden diseminarse a otras partes del cuerpo a través del sistema linfático y el torrente sanguíneo. Este proceso de diseminación se conoce como metástasis.

El cáncer puede comenzar en cualquier parte del cuerpo humano, formado por billones de células. En condiciones normales, las células humanas se forman y se multiplican para reemplazar a las células viejas o dañadas. Sin embargo, en el caso del cáncer, este proceso se descontrola, y las células anormales continúan multiplicándose sin control, formando tumores que pueden ser benignos o malignos.

Existen más de 200 tipos de cáncer que pueden clasificarse según el tipo de célula del que se origina. Los cinco tipos principales son:

  1. Carcinoma: Es el tipo más común y se origina en las células epiteliales que cubren la superficie externa del cuerpo y las superficies internas de los órganos. Los más comunes son el cáncer de seno, de próstata, de pulmón y de colon.

  2. Sarcoma: Se desarrolla en los tejidos conectivos como huesos, músculos, cartílagos y vasos sanguíneos. Los más comunes son el leiomiosarcoma, el liposarcoma y el osteosarcoma.

  3. Leucemia: Afecta a los tejidos que forman la sangre, como la médula ósea, y provoca la producción de grandes cantidades de células sanguíneas anormales.

  4. Linfoma y mieloma: Comienza en las células del sistema inmunitario llamadas linfocitos, que se encuentran en los ganglios y otros tejidos linfáticos. Incluye los cánceres del sistema linfático y el mieloma múltiple.

  5. Tumores cerebrales y de la médula espinal: Incluyen una variedad de tipos de cáncer que afectan el cerebro y la médula espinal.


 

¿Qué causa el cáncer?


 

El cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial que puede desarrollarse debido a una combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. Aunque no siempre es posible identificar una causa específica para cada caso, se han identificado varios factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer.

Uno de los principales factores de riesgo es el consumo de tabaco. Fumar cigarrillos está asociado con al menos 19 tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de pulmón, vejiga urinaria y mucosa oral. El humo del cigarrillo contiene más de 4.000 sustancias nocivas, de las cuales 60 son probablemente cancerígenas.

El consumo excesivo de alcohol también es un factor de riesgo significativo. Beber alcohol puede aumentar el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago, laringe, hígado y mama. Cuanto mayor sea el consumo de alcohol, mayor será el riesgo.

La exposición frecuente e intensa a la radiación ultravioleta (UV), ya sea del sol o de fuentes artificiales como las lámparas de rayos UVA, es el principal factor de riesgo ambiental para el cáncer de piel. Las quemaduras solares repetidas y graves, especialmente en la infancia, aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel.

La obesidad y el sobrepeso también están relacionados con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de mama, colon, recto, endometrio, esófago, riñón, páncreas y vesícula biliar. Mantener un peso saludable, seguir una alimentación equilibrada y practicar actividad física regularmente pueden reducir el riesgo de algunos cánceres.

Además, ciertos factores genéticos pueden predisponer a una persona a desarrollar cáncer. Aunque solo del 5 al 10 por ciento de todos los cánceres se heredan genéticamente, estos tienden a ocurrir en una etapa más temprana de la vida. Los genes BRCA, por ejemplo, están asociados con un mayor riesgo de cáncer de mama y ovario.

En cualquier caso, la prevención y la detección temprana son clave para reducir el riesgo y mejorar los resultados de los tratamientos.


 

Cirugía quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapia hormonal son los principales tratamientos


 

El tratamiento del cáncer varía según el tipo y la etapa de la enfermedad, pero los métodos más comunes incluyen la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia y la terapia hormonal.

La cirugía es efectiva para extirpar tumores localizados, mientras que la quimioterapia y la radioterapia se utilizan para reducir el tamaño del tumor y eliminar células cancerosas en todo el cuerpo. La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer, y la terapia hormonal bloquea las hormonas que alimentan ciertos tipos de cáncer. La efectividad de estos tratamientos depende de varios factores, incluyendo el tipo de cáncer, su localización y la salud general del paciente.

La cirugía sigue siendo uno de los tratamientos más antiguos y efectivos, especialmente para tumores sólidos que no se han diseminado. La quimioterapia, por otro lado, utiliza medicamentos potentes para destruir células cancerosas y es particularmente útil para tratar cánceres que se han extendido a otras partes del cuerpo. La radioterapia emplea radiación de alta energía para matar células cancerosas y reducir tumores, siendo una opción común tanto para el tratamiento curativo como paliativo.

La inmunoterapia es una de las innovaciones más recientes en el tratamiento del cáncer. Este enfoque utiliza el propio sistema inmunitario del paciente para atacar las células cancerosas, ofreciendo una nueva esperanza para aquellos con cánceres difíciles de tratar. La terapia hormonal, utilizada principalmente en cánceres sensibles a hormonas como el de mama y próstata, bloquea las hormonas que promueven el crecimiento de las células cancerosas.

Cada uno de estos tratamientos tiene sus propios beneficios y efectos secundarios, y la elección del tratamiento adecuado depende de una evaluación cuidadosa de las características específicas del cáncer y del estado de salud general del paciente. La combinación de diferentes tratamientos a menudo proporciona los mejores resultados, permitiendo a los médicos atacar el cáncer desde múltiples frentes y mejorar las tasas de supervivencia.


 

20 millones de casos y casi 7 millones de muertes


 

Según la OMS en 2022, se registraron aproximadamente 20 millones de nuevos casos de cáncer en todo el mundo y 9,7 millones de muertes debido a esta enfermedad. Además, se estima que alrededor de 53,5 millones de personas estaban vivas cinco años después de haber sido diagnosticadas con cáncer.


 

Panorama actual de los cánceres más frecuentes y mortales en el mundo


 

El perfil global del cáncer ha experimentado cambios significativos en los últimos años, y los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) correspondientes a 2024 reflejan la magnitud y la distribución de esta enfermedad a nivel mundial.

  • Cáncer de pulmón: encabeza la lista con 2,5 millones de nuevos casos detectados, lo que representa el 12,4% del total mundial y lo consolida como el tipo de cáncer más frecuente a escala global.

  • Cáncer de mama: ocupa el segundo lugar, con 2,3 millones de diagnósticos anuales (11,6%).

  • Cáncer colorrectal: cierra el podio de incidencia con 1,9 millones de casos, equivalente al 9,6% de los diagnósticos globales.

En cuanto a la mortalidad, el cáncer de pulmón también se sitúa como la principal causa de fallecimiento por cáncer, subrayando la gravedad de la enfermedad:

  • Pulmón: responsable de 1,8 millones de muertes anuales (18,7%), consolidándose como la primera causa de muerte por cáncer a nivel mundial.

  • Colorrectal: con cerca de 900.000 fallecimientos al año (9,3%).

  • Hígado: provoca unas 760.000 muertes anuales (7,8%).

Estas cifras reflejan la urgencia de reforzar las estrategias de prevención, detección temprana y acceso a tratamientos efectivos, así como la necesidad de concienciar sobre los factores de riesgo que contribuyen a la alta incidencia y mortalidad asociadas a los principales tipos de cáncer.

Según datos de la American Cancer Society (2024), se prevé que para 2025 existan 35 millones de nuevos casos de cáncer. El impacto económico del cáncer es significativo, representando aproximadamente el 0,55% del PIB mundial anual. Se proyecta que para 2050, el gasto mundial en salud relacionado con el cáncer ascenderá a 25,2 billones de dólares. Este coste incluye no solo los gastos médicos directos, sino también la pérdida de productividad y otros costos indirectos asociados con la enfermedad.

En conclusión, el Día Mundial contra el Cáncer nos recuerda la importancia de la prevención, la detección temprana y el tratamiento adecuado de esta enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. A través de la concienciación y la acción colectiva, podemos reducir el impacto del cáncer y mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen. La lucha contra el cáncer es un esfuerzo continuo que requiere la colaboración de individuos, comunidades y gobiernos para lograr un futuro más saludable y libre de cáncer.