Casi uno de cada dos españolas y españoles –el 46,4%– asegura que no consigue mantener habitualmente una temperatura adecuada en su vivienda, según el IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad de Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), publicado este 25 de agosto. Las dificultades varían entre comunidades autónomas y están relacionadas tanto con las condiciones climáticas y las características de los edificios como con la situación económica de los hogares.

 

El confort térmico disminuye

 

Dentro del 46,4% de españoles y españolas que declara no disfrutar de una temperatura adecuada de forma habitual, un 27,6% señala que su vivienda solo alcanza unas condiciones confortables en momentos puntuales. Otro 14% afirma que ocurre rara vez y el 4,8% asegura que nunca consigue mantener una temperatura apropiada.

En el extremo opuesto, únicamente el 9,5% de las y los encuestados asegura que su casa mantiene siempre una temperatura adecuada. Los resultados reflejan así las dificultades de una parte importante de la población para conservar unas condiciones térmicas estables dentro de sus viviendas.

La directora de Rehabilitación en UCI, Laura Visier, advierte de que las actuales olas de calor muestran que la eficiencia energética ha dejado de ser únicamente una cuestión vinculada a la sostenibilidad o al ahorro económico. También afecta directamente al bienestar, la salud y la adaptación al cambio climático.

Visier considera que adaptar las viviendas para que puedan mantener temperaturas interiores estables será cada vez más importante para proteger a las familias y reducir su vulnerabilidad ante fenómenos meteorológicos extremos.

Las diferencias climáticas y las características del parque de viviendas explican, según UCI, parte de las desigualdades territoriales en la percepción del confort. Las comunidades con un mayor porcentaje de hogares que no consiguen una temperatura confortable se encuentran, en buena medida, en zonas especialmente expuestas a temperaturas elevadas.

Las comunidades con un mayor porcentaje de hogares que no consiguen una temperatura confortable se encuentran, en buena medida, en zonas especialmente expuestas a temperaturas elevadas

La Región de Murcia registra la proporción más alta, con un 57% de hogares que no mantiene habitualmente una temperatura adecuada. Le siguen Andalucía y Extremadura, ambas con un 55%, y Baleares, con un 51%.

En sentido contrario, Castilla y León, Aragón y Cantabria son las comunidades autónomas donde existe una mayor percepción de confort térmico habitual, de acuerdo con los resultados recogidos por el Observatorio.

 

El nivel económico influye

 

El estudio señala que el aumento de las temperaturas está modificando también la forma en que los ciudadanos valoran la calidad y las prestaciones de sus viviendas. Frente a una concepción tradicional de la eficiencia energética centrada principalmente en impedir la entrada del frío durante el invierno, cobra peso ahora la capacidad de mantener el calor fuera del hogar durante los meses más cálidos.

Esta capacidad se consolida como un factor relacionado con la habitabilidad, la salud y la resiliencia urbana, especialmente durante los episodios de temperaturas extremas que pueden poner a prueba el comportamiento térmico de los edificios.

El Observatorio apunta además a una dimensión económica y social del problema. La posibilidad de mantener una temperatura confortable está condicionada por los recursos disponibles en cada hogar y las dificultades resultan mayores entre las familias que no consiguen ahorrar a final de mes.

Entre estos hogares, un 30% afirma que solo alcanza una temperatura adecuada de manera puntual, un 21% señala que rara vez lo consigue y un 10% asegura que nunca puede mantener unas condiciones térmicas confortables.

Las cifras son inferiores entre las personas que sí consiguen ahorrar. En este grupo, el 27% logra una temperatura adecuada únicamente en momentos puntuales, el 13% rara vez y el 4% nunca.

La comparación evidencia, según el estudio, la relación entre la situación económica de los hogares y la eficiencia del parque edificado. Las viviendas con peor comportamiento térmico obligan a sus residentes a realizar un mayor esfuerzo económico para conseguir unas condiciones adecuadas, especialmente durante episodios de calor o frío intenso.

 

Más interés por rehabilitar

 

Ante esta situación, los autores del informe señalan la rehabilitación energética como una de las principales herramientas para mejorar el confort térmico de las viviendas y, al mismo tiempo, reducir el consumo de energía.

Entre las posibles actuaciones figuran la mejora del aislamiento térmico, la sustitución de ventanas, las intervenciones en fachadas y cubiertas, la incorporación de sistemas de protección solar y la renovación de los equipos de climatización. Estas medidas pueden favorecer temperaturas interiores más estables durante todo el año.

La predisposición a acometer este tipo de mejoras es elevada. El estudio recoge que el 87,3% de las y los españoles invertiría en reformas destinadas a mejorar la eficiencia energética de su vivienda, con un presupuesto medio previsto de 12.258 euros, un 6% superior al registrado en 2025.

El principal motivo para realizar esas reformas es reducir la factura energética, mencionado por el 77% de los encuestados. La segunda razón es mejorar el confort térmico del hogar, señalada por un 70%.

Entre las actuaciones concretas más demandadas destaca la instalación de ventanas aislantes, considerada necesaria por el 61%, seguida muy de cerca por la mejora del aislamiento térmico, mencionada por el 60% de los participantes en el estudio.

Para Visier, los episodios de calor extremo muestran la importancia de disponer de viviendas preparadas frente a las condiciones climáticas. La rehabilitación permite reducir el gasto energético y revalorizar los inmuebles, pero también persigue mejorar la calidad de vida de sus residentes y adaptar los edificios a los desafíos climáticos de las próximas décadas.

La responsable de UCI sitúa por ello uno de los principales retos en facilitar que los hogares y las comunidades de propietarios puedan acometer estas actuaciones, necesarias para mejorar el comportamiento térmico de las viviendas y su capacidad para responder tanto a periodos de calor como de frío intenso.

Referencias

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