El eclipse total de Sol del 12 de agosto en España provocará una rápida caída de la temperatura, una brisa perceptible y cambios en el comportamiento de algunos animales, según ha explicado este martes el astrónomo de la Agencia Espacial Europea (ESA) Pedro García Lario, quien recomienda prestar atención no solo al cielo, sino también a las transformaciones que se producirán alrededor durante los aproximadamente 100 segundos de totalidad.

 

Cambios durante la totalidad

 

García Lario ha explicado que cuando tiene lugar un eclipse total de Sol la temperatura desciende varios grados de manera repentina. Esa variación térmica genera una corriente de aire que el astrónomo describe como una “brisa un poco fantasmagórica”, uno de los elementos que contribuyen a convertir el fenómeno en una experiencia que trasciende la observación puramente astronómica.

El experto de la ESA considera que durante esos instantes conviene concentrarse en “sentir” el eclipse y observar las modificaciones del entorno. La experiencia, ha señalado, puede producir una reacción emocional intensa entre quienes contemplan cómo el Sol desaparece temporalmente tras la Luna.

Los cambios también alcanzan al comportamiento de los animales. Según García Lario, los pájaros dejan de cantar, las gallinas regresan a sus gallineros y las vacas se dirigen hacia los establos, antes de que el entorno recupere su funcionamiento habitual pocos minutos después.

La breve duración del fenómeno no reduce, a juicio del astrónomo, su capacidad para permanecer en la memoria. García Lario sostiene que esos aproximadamente 100 segundos constituirán para muchos observadores una experiencia difícil de olvidar por la combinación de oscuridad, cambios térmicos y alteraciones perceptibles en el paisaje.

El fenómeno permite tomar conciencia de la pertenencia al cosmos, pero también de la fragilidad humana y del deseo de explorar y conocer

Para el especialista, contemplar un eclipse total representa además una experiencia sensorial y emocional vinculada a la relación del ser humano con el universo. El fenómeno, ha señalado, permite tomar conciencia de la pertenencia al cosmos, pero también de la fragilidad humana y del deseo de explorar y conocer.

 

Impulso para el astroturismo

 

El recorrido del eclipse también ofrece, según García Lario, una oportunidad para el astroturismo en zonas del interior de España, ya que la franja afectada atraviesa territorios de la denominada España despoblada, donde considera que este tipo de actividad puede contribuir al desarrollo económico sostenible.

El astrónomo ha señalado que el astroturismo está creciendo durante los últimos años y ha destacado que el eclipse puede actuar como reclamo para dar a conocer las características de los cielos oscuros españoles entre quienes se desplacen para contemplar el fenómeno.

A su juicio, esas condiciones permiten mostrar a los visitantes unos cielos que considera excepcionales dentro de Europa y favorecer actividades vinculadas a la observación astronómica más allá de la propia jornada del eclipse.

La coincidencia astronómica ofrece además otra posibilidad de observación. Al producirse un eclipse total con la Luna en fase nueva, la oscuridad nocturna posterior facilitará contemplar las Perseidas, cuya máxima actividad se sitúa alrededor de las mismas fechas.

García Lario ha presentado esta circunstancia como un complemento a una jornada en la que prevé que millones de personas dirijan su atención al Sol desde España. Tras el eclipse, quienes permanezcan en lugares con buenas condiciones de oscuridad podrán continuar observando el cielo nocturno y la lluvia de meteoros.

El fenómeno constituye así, desde la perspectiva del experto de la ESA, una ocasión para acercar la astronomía a un público amplio y al mismo tiempo poner en valor territorios que reúnen condiciones favorables para observar el cielo.

 

Ciencia y fotografías excepcionales

 

Más allá del turismo, García Lario ha defendido que el eclipse constituye una oportunidad para impulsar vocaciones científicas y despertar el interés por la astronomía entre los jóvenes que contemplen por primera vez un fenómeno de estas características.

Como precedente histórico, ha recordado el caso de Santiago Ramón y Cajal, cuya curiosidad científica se vio estimulada por la observación del eclipse total de Sol registrado en España el 18 de julio de 1860, cuando todavía era joven.

El astrónomo espera que el acontecimiento del 12 de agosto pueda ejercer un efecto parecido entre algunos jóvenes y contribuir a alimentar su interés por la ciencia, la exploración y los fenómenos naturales.

El eclipse forma parte además del denominado Trío de Eclipses que podrá observarse desde España durante tres años consecutivos, una sucesión que García Lario considera especialmente útil para divulgar el conocimiento científico y explicar con mayor detalle las características del Sol.

Esa secuencia de fenómenos representa también una oportunidad para la astrofotografía, aunque el eclipse de este 12 de agosto reúne, según el especialista, unas condiciones especialmente singulares.

La posición del Sol será uno de sus principales atractivos visuales. García Lario ha explicado que el astro se encontrará a una altura muy baja sobre el horizonte, circunstancia que permitirá integrar con mayor facilidad el paisaje terrestre en las imágenes del eclipse.

Por este motivo, el astrónomo de la ESA prevé que desde España puedan obtenerse algunas de “las mejores fotos de eclipse total de Sol” conseguidas en mucho tiempo, aprovechando una perspectiva que combinará la totalidad con elementos visibles del horizonte.

El eclipse del 12 de agosto reunirá así, según García Lario, varias dimensiones en un mismo acontecimiento: los cambios ambientales perceptibles durante la totalidad, la reacción de los animales, la contemplación de las Perseidas durante la noche, el potencial del astroturismo, la divulgación científica y unas condiciones especialmente favorables para captar imágenes de un fenómeno astronómico excepcional.

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