El tamaño medio de las poblaciones de vida silvestre del planeta ha caído un 73% en 52 años. Dicho de otro modo, una población que en 1970 tenía 100 ejemplares tiene hoy, de media, 27. Es la principal conclusión del informe Planeta Vivo 2026 (1), que WWF ha publicado este jueves y que también deja una buena noticia: la naturaleza puede recuperarse si la sociedad activa cambios positivos en los sistemas energético, alimentario y financiero.
La conclusión se basa en el Índice Planeta Vivo (IPV), elaborado por la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, por sus siglas en inglés), que analiza 35.803 tendencias poblacionales de 5.790 especies de vertebrados entre 1970 y 2022. Con esos datos, la ONG incide en que la naturaleza puede recuperarse si la sociedad “sigue vías claras para activar palancas de cambio positivos en los sistemas energético, alimentario y financiero”.
Agua dulce, el ecosistema más afectado
El mayor descenso se produce en los ecosistemas de agua dulce, donde el tamaño medio de las poblaciones ha caído un 85%. Les siguen los terrestres, con un 69% menos, y los marinos, con un 59% menos. A escala cotidiana, una población de agua dulce que hace 52 años tenía 100 ejemplares tiene hoy, de media, 15; una terrestre, 31; y una marina, 41.
La pérdida y la degradación de los ecosistemas constituyen la amenaza más frecuente que afecta a las poblaciones de fauna silvestre estudiadas
La pérdida y la degradación de los ecosistemas constituyen la amenaza más frecuente que afecta a las poblaciones de fauna silvestre estudiadas, según explica WWF. Dicho de forma sencilla, los animales pierden o ven deteriorados los lugares donde viven.
Tras esa amenaza, la organización sitúa la sobreexplotación, la crisis climática, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades. Es decir, el declive no responde a una sola causa, sino a la suma de varias presiones que actúan a la vez sobre las mismas especies.
Conviene precisar qué mide la cifra: el tamaño promedio de las poblaciones estudiadas, no el total de animales del planeta. Por eso el dato describe una tendencia general, con casos muy distintos según la especie y el lugar.
Tigres, atunes y tortugas se recuperan
Aunque la tendencia general es negativa, la mitad de las poblaciones incluidas en el IPV se mantienen estables o aumentan. El balance global sigue marcado por el descenso, pero no todo es retroceso.
La recuperación de poblaciones de especies como el tigre, el atún rojo y la tortuga verde muestra lo que se puede lograr
KIRSTEN SCHUIJT, directora general de WWF Internacional
“La recuperación de poblaciones de especies como el tigre, el atún rojo y la tortuga verde muestra lo que se puede lograr tras años de esfuerzo colectivo y sostenido en materia de conservación”, ha recalcado la directora general de WWF Internacional, Kirsten Schuijt. La responsable ha afirmado que la biodiversidad sigue degradándose a un ritmo “alarmante”, pero que “hay motivos para la esperanza”.
Entre los ejemplos de recuperación, WWF destaca que el número de tigres salvajes en todo el mundo ha aumentado en más de un 70% entre 2010 y 2025, pasando de unos 3.200 a unos 5.700 ejemplares. Son unos 2.500 animales más en quince años.
Las poblaciones del atún rojo del Atlántico y del Pacífico, por su parte, se han recuperado hasta el punto de que ninguna de ellas se considera sobreexplotada.
En el caso de la tortuga verde, en 2025 logró ser la primera tortuga marina de la historia en pasar de la categoría “En peligro” a la de “Preocupación menor” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el catálogo que clasifica a las especies según su riesgo de desaparecer.
Según WWF, estos casos demuestran que las intervenciones de conservación apoyadas en la ciencia son eficaces. Sin embargo, la organización incide en que los descensos registrados por el IPV y otros indicadores de biodiversidad no pueden revertirse únicamente con esfuerzos de conservación.
Energía, alimentos y finanzas: tres palancas
Según WWF, estas amenazas responden a fallos estructurales en tres sistemas: el alimentario, “principal impulsor de la pérdida de ecosistemas”; el energético, “que alimenta la crisis climática”; y el financiero, “que sigue invirtiendo en actividades perjudiciales”. No obstante, la organización asegura que las evidencias muestran que estos sistemas pueden transformarse si se activan palancas de cambio que generen impactos positivos.
El sistema energético ha superado un punto de inflexión positivo, impulsado, entre otros factores, por la energía solar
El sistema energético ha superado un punto de inflexión positivo, impulsado, entre otros factores, por la energía solar, que se ha convertido en la fuente más barata de generación eléctrica en la mayoría de los países, según sostiene la ONG. Un punto de inflexión es el momento a partir del cual un cambio se acelera por sí solo. Pese a ello, WWF considera que la transición energética no avanza con suficiente rapidez y que los progresos varían considerablemente entre países y sectores.
El sector alimentario y agrícola, por su parte, ha registrado los primeros indicios de avance hacia un punto de inflexión. WWF lo atribuye a iniciativas que trabajan con una producción respetuosa con la naturaleza, promueven el comercio y el consumo sostenibles, fomentan una alimentación saludable y sostenible y reducen las pérdidas y el desperdicio de alimentos.
El sector financiero, en cambio, se encuentra todavía en las primeras fases de evolución hacia un punto de inflexión. Para avanzar, la organización considera que debe dejar de financiar actividades perjudiciales y tratar la naturaleza y el clima como riesgos significativos.
La ONG sostiene que los países pueden lograr estos cambios si se esfuerzan por cumplir los objetivos del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal (KMGBF) y del Acuerdo de París. Y subraya que el calendario apremia: “Con las conferencias de la ONU sobre biodiversidad y clima que se celebrarán en los próximos dos meses, los gobiernos tienen una oportunidad crucial para acelerar el paso de la ambición a la implementación”.
El director de conservación de WWF España, Enrique Segovia, ha incidido en que es necesario transformar las industrias y los sistemas que provocan la pérdida de la naturaleza para seguir avanzando. A su juicio, ya se están dando pasos en esta dirección, aunque “no en todas partes, ni aún a la escala necesaria”.
“Es hora de redoblar los esfuerzos y escalar las transformaciones necesarias que ya están en marcha para construir un mundo más sostenible, justo y resiliente. Juntos podemos restaurar nuestro planeta vivo”, ha afirmado Segovia.
Cuantas más personas se unan a nosotros para emprender acciones decididas y rápidas con el fin de proteger la fauna silvestre y los ecosistemas de todo el mundo
ANDREW TERRY, director de conservación de ZSL
“Cuantas más personas se unan a nosotros para emprender acciones decididas y rápidas con el fin de proteger la fauna silvestre y los ecosistemas de todo el mundo, antes podremos convertir el conocimiento en acción y alcanzar puntos de inflexión positivos que garanticen un futuro más saludable y resiliente”, ha señalado el director de conservación de ZSL, Andrew Terry. Según Terry, los equipos de la organización desplegados por todo el mundo han observado cómo las especies y los ecosistemas se recuperan cuando se reducen las amenazas y se mantiene la acción de conservación.
Referencias
- (1) Informe Planeta Vivo 2026. WWF.
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