Un equipo de investigadores e investigadoras de la Universidad de McGill (Canadá) ha elaborado mapas detallados que identifican las principales amenazas para la biodiversidad de agua dulce en todo el mundo y las actividades humanas relacionadas con su deterioro. El estudio recogido en la revista científica Science (1), señala a la agricultura industrial, las represas y la escorrentía agrícola como las presiones más importantes, con Europa y el noroeste de África entre las zonas más afectadas.
Un mapa de las amenazas
Para desarrollar la investigación, científicas y científicos aplicaron una metodología de cartografía utilizada anteriormente en el estudio de especies terrestres. Su objetivo era localizar las áreas donde la biodiversidad de agua dulce se encuentra más amenazada e identificar las actividades humanas que podrían estar detrás de esta situación.
El equipo utilizó información de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), una herramienta que permite conocer el estado de conservación de las especies a escala mundial. A partir de estos datos, examinó la distribución de las amenazas en diferentes ecosistemas de agua dulce.
45 amenazas que afectan a más de 21.000 especies: mamíferos, reptiles, peces, anfibios y odonatos, entre los que se encuentran las libélulas y los caballitos del diablo
En total, las y los investigadores analizaron 45 amenazas que afectan a más de 21.000 especies, pertenecientes a cinco grandes grupos taxonómicos: mamíferos, reptiles, peces, anfibios y odonatos, entre los que se encuentran las libélulas y los caballitos del diablo.
Este análisis permitió elaborar 225 mapas, que muestran el impacto de cada amenaza sobre los distintos grupos de animales. Posteriormente, científicas y científicos combinaron los resultados para construir un índice acumulativo que refleja las presiones a las que está sometida la biodiversidad de agua dulce.
La información obtenida también permite evaluar las condiciones de cada subcuenca hidrográfica. Según explicó Christophe Brabant, autor principal del trabajo y candidato a doctorado, la combinación de los datos hace posible calcular la probabilidad de que una especie presente en una zona determinada se vea afectada por una amenaza concreta.
Los investigadores e investigadoras compararon estos resultados con estudios anteriores centrados en la biodiversidad de vertebrados terrestres. La comparación reveló que las especies de agua dulce afrontan un nivel de amenaza superior y que la distribución geográfica de las presiones presenta diferencias respecto a los ecosistemas terrestres.
Las especies de agua dulce afrontan un nivel de amenaza superior al de los vertebrados terrestres
Diferentes riesgos según las especies
Aunque las actividades agrícolas figuran entre las principales causas de presión a escala mundial, el estudio demuestra que las amenazas no afectan por igual a todos los grupos de animales. Su importancia varía en función de las especies y de las características de los lugares donde habitan.
Anfibios y determinados insectos, como las libélulas, se encuentran especialmente amenazados por las actividades agrícolas
La caza constituye una de las principales presiones identificadas para los reptiles y los mamíferos de agua dulce
Los anfibios y determinados insectos, como las libélulas, se encuentran especialmente amenazados por las actividades agrícolas. En cambio, la caza constituye una de las principales presiones identificadas para los reptiles y los mamíferos de agua dulce.
Estas diferencias ponen de manifiesto la importancia de disponer de información específica sobre cada grupo de especies. Los mapas permiten distinguir qué actividades humanas tienen mayor impacto en cada territorio, en lugar de considerar todas las amenazas como si actuaran de la misma manera.
Los científicos y científicas también observaron que muchas de las regiones con mayor biodiversidad de agua dulce coinciden con áreas sometidas a una elevada presión. Esta circunstancia refuerza la necesidad de identificar tanto la distribución de las especies como los factores que comprometen su conservación.
Hasta ahora, según señalaron las autoras/es, los ecosistemas de agua dulce habían quedado ampliamente relegados en investigaciones anteriores. En otros trabajos se habían estudiado principalmente desde la perspectiva de los beneficios que proporcionan a las personas, en lugar de centrarse en la protección de las especies que los habitan.
En otros trabajos se habían estudiado principalmente desde la perspectiva de los beneficios que proporcionan a las personas, en lugar de centrarse en la protección de las especies que los habitan
La nueva investigación busca cubrir esa carencia mediante un marco espacial unificado que integra los ecosistemas terrestres y los de agua dulce. De acuerdo con sus responsables, es la primera vez que se desarrolla una herramienta de estas características que permite comparar las amenazas de ambos ámbitos a una misma escala.
Nuevas prioridades para la conservación
Los autores/autoras consideran que los resultados pueden contribuir a orientar las estrategias de conservación, al proporcionar información sobre los territorios donde las intervenciones resultan más necesarias y sobre las actividades humanas que deberían tenerse en cuenta.
Christophe Brabant destacó que estos mapas ofrecen una nueva referencia específica para la conservación de los ecosistemas de agua dulce, especialmente en un contexto en el que los marcos mundiales de biodiversidad corren el riesgo de prestar una atención insuficiente a estas especies.
El investigador subrayó que la protección de estos ecosistemas no es una cuestión que afecte únicamente a los especialistas. Los sistemas de agua dulce proporcionan servicios esenciales para la población, como el abastecimiento de agua potable limpia, la pesca y la protección frente a las inundaciones.
Según explicó, estos beneficios dependen, en distinta medida, de las especies que viven en los ecosistemas acuáticos. Por ello, conocer las presiones que soportan resulta relevante tanto para la conservación de la naturaleza como para las actividades humanas vinculadas a estos entornos.
La investigación también abre nuevas posibilidades para determinar qué medidas de protección podrían resultar más adecuadas en función de las amenazas identificadas. La información cartográfica permite relacionar la presencia de especies con los niveles de presión registrados en diferentes zonas.
En este sentido, Lars L'nsmann Iversen, autor principal, profesor de Biología y miembro de la Escuela de Medio Ambiente de Bieler de la Universidad de McGill, señaló que los próximos trabajos se centrarán en identificar con mayor precisión las especies y los territorios que deberían recibir atención prioritaria.
El investigador explicó que conocer las áreas que necesitan protección y comprobar si están sometidas a niveles elevados de presión puede ayudar a determinar las actuaciones necesarias. De esta manera, los resultados del estudio constituyen una base para avanzar hacia decisiones de conservación ajustadas a las características de cada territorio.
La principal aportación del trabajo reside, por tanto, en reunir información sobre miles de especies y decenas de amenazas en una herramienta que permite observar su distribución mundial. Los autores esperan que esta metodología facilite la identificación de prioridades y contribuya a incorporar de forma más específica la biodiversidad de agua dulce en las estrategias de conservación.
Referencias
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