El 96 % de los arrecifes de coral de aguas cálidas y poco profundas evaluados en el mundo, de los que dependen cientos de millones de personas, se enfrenta a un riesgo “extremadamente alto” de colapso para 2075, sobre todo por el calentamiento de los océanos. Lo ha revelado la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en la primera evaluación mundial de arrecifes de su Lista Roja de Ecosistemas, presentada el 22 de octubre en la COP17 de biodiversidad de la ONU, en Ereván (Armenia).
La evaluación, titulada Lista Roja de Ecosistemas de Arrecifes de Coral(1) (del inglés, Red List of Coral Reef Ecosystems), ha sido coordinada por la UICN, su Comisión de Gestión de Ecosistemas, la Universidad de Melbourne y CORDIO África Oriental, en colaboración con los nodos regionales de la Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral (GCRMN, por sus siglas en inglés). En ella han participado más de 250 expertos y su responsable científico es Mishal Gudka, director de Investigación de CORDIO África Oriental e investigador de la Universidad de Melbourne.
Un 96 % en peligro crítico
En concreto, 122 de los 127 ecosistemas de arrecife analizados –el 96 %, que suma el 99,8 % de la superficie evaluada– están clasificados en peligro crítico, el nivel más alto de amenaza de la Lista Roja de Ecosistemas. El análisis abarca 188.362 kilómetros cuadrados de arrecifes en más de 80 países y territorios, agrupados en 127 ecorregiones tropicales y subtropicales.
En peligro crítico no significa colapsado: la mayoría de los arrecifes aún conserva coral vivo y sigue funcionando como ecosistema de arrecife
En peligro crítico no significa colapsado: la mayoría de los arrecifes aún conserva coral vivo y sigue funcionando como ecosistema de arrecife, precisa la evaluación. Un ecosistema colapsa cuando pierde sus rasgos definitorios: los corales duros, que construyen la base viva del arrecife, casi desaparecen y dan paso a algas, escombros y esponjas. Entonces deja de albergar una vida marina diversa, y eso afecta a toda la cadena alimentaria, desde pequeños invertebrados y peces de arrecife hasta tortugas marinas y grandes depredadores como tiburones y meros.
El único ecosistema que ya ha colapsado es el de las islas Galápagos occidentales, desde el episodio de El Niño de 1982-1983, y otras cuatro ecorregiones no tienen datos suficientes para evaluarse. Sin ellas, la proporción de arrecifes en peligro crítico abarcaría la totalidad de los evaluados. La evaluación cubre los arrecifes someros y soleados; no incluye los arrecifes profundos, los rocosos ni los corales de agua fría.
Entre los sistemas en peligro crítico están algunos de los más extensos y biodiversos del planeta: la Gran Barrera de Coral australiana, el Triángulo de Coral del Pacífico occidental y el sudeste asiático, el Sistema Arrecifal Mesoamericano y los arrecifes del mar Rojo. Al incluir las proyecciones climáticas, las 17 ecorregiones de Australia, las 10 del Caribe y las 25 de Asia oriental –donde se encuentra el Triángulo de Coral, la zona marina más rica de la Tierra– pasan a esa categoría.
Lo que está en juego es también humano. Las pesquerías de arrecife alimentan a millones de personas y el turismo sostiene economías locales de todo el trópico. Los arrecifes cubren menos del 1 % del fondo oceánico, pero sustentan cerca de una cuarta parte de las especies de peces marinos. Además, amortiguan las olas y reducen las inundaciones y la erosión, con lo que protegen casas, carreteras y playas. Para muchas comunidades costeras y de islas forman parte de la vida diaria, la tradición y la identidad.
Los arrecifes de coral son una de las señales vitales más claras de la salud del océano. Sustentan a una cuarta parte de todas las especies marinas
GRETHEL AGUILAR, directora general de la UICN
“Los arrecifes de coral son una de las señales vitales más claras de la salud del océano. Sustentan a una cuarta parte de todas las especies marinas”, ha afirmado la directora general de la UICN, Grethel Aguilar, que añade que funcionan como un sistema de alerta temprana sobre el estado de los mares. “Su declive priva a innumerables especies del alimento, el refugio y las zonas de cría de los que dependen, al tiempo que amenaza la seguridad y los medios de vida de las comunidades costeras y perjudica a sectores económicos clave como la pesca, la acuicultura y el turismo costero”, ha advertido.
Calor y sobrepesca, las amenazas
El estrés térmico derivado del cambio climático es la amenaza más constante para los arrecifes del mundo. El calentamiento de los océanos y las olas de calor marinas provocan blanqueamientos masivos de coral, cada vez más frecuentes, que desencadenan una mortalidad generalizada. Solo en los últimos 50 años, el calor ya amenaza al 77 % de los ecosistemas.
Se prevé que las olas de calor marinas sean tan frecuentes que los arrecifes quizá no tengan tiempo suficiente para recuperarse entre un episodio y otro
Se prevé que las olas de calor marinas sean tan frecuentes que los arrecifes quizá no tengan tiempo suficiente para recuperarse entre un episodio y otro, según la evaluación. Esta utiliza el escenario climático intermedio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que proyecta un calentamiento atmosférico de 2,7 grados centígrados a finales de siglo y un aumento continuado de las temperaturas superficiales del mar. Con ese escenario, el estrés térmico por sí solo basta para dejar al 95 % de los ecosistemas en peligro crítico.
Pero el calor no actúa solo. En el 63 % de los ecosistemas se ha roto el equilibrio entre corales, algas y peces. La sobrepesca elimina los peces loro, que mantienen a raya a las algas, y los meros y otros depredadores que sostienen la red alimentaria. La contaminación y los sedimentos también ayudan a que las algas crezcan a costa del coral. En el este de Asia, el océano Índico occidental, el Caribe y Brasil, la sobreexplotación de esos peces es hoy una amenaza importante.
A ello se suman el desarrollo costero, la contaminación, el turismo masivo, el desarrollo industrial, la acuicultura, las tormentas más frecuentes, las inundaciones de agua dulce y los brotes de la estrella de mar corona de espinas. Además, el 45 % de los ecosistemas son tan pequeños o están tan aislados que un solo ciclón, un episodio de blanqueamiento o un brote de enfermedad podría acabar con ellos, y el 25 % ya ha perdido buena parte de su arrecife vivo.
Los ecosistemas de arrecife que vemos hoy son notablemente jóvenes, moldeados en apenas 5.000 a 7.000 años de clima estable
MARCOS VALDERRÁBANO, responsable de programa de la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN
“Los ecosistemas de arrecife que vemos hoy son notablemente jóvenes, moldeados en apenas 5.000 a 7.000 años de clima estable”, ha explicado Marcos Valderrábano, responsable de programa de la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN, que reconoce que los corales llevan consigo “un profundo registro evolutivo” para afrontar el cambio ambiental. Pero “el calentamiento del océano supera ahora todo lo ocurrido en su historia, y las olas de calor recurrentes provocan blanqueamientos masivos más rápido de lo que los arrecifes pueden recuperarse o adaptarse”.
Todavía hay margen para actuar
Los arrecifes aún no están perdidos en la mayor parte del mundo. Si solo se tuvieran en cuenta los cambios observados en los últimos 50 años, sin proyecciones climáticas, el 24 % de los ecosistemas –30 de los 127– estaría en peligro crítico, en lugar del 96 %. Aun así, 116 ecosistemas (el 91 %) estarían ya amenazados. La UICN ve en esa brecha una oportunidad clave, pero advierte de que la ventana para actuar se estrecha con rapidez.
El riesgo de colapso de los arrecifes de coral está aumentando, pero esto debe ser una llamada de atención y no un motivo de desesperación
MISHAL GUDKA, director de Investigación de CORDIO África Oriental
“El riesgo de colapso de los arrecifes de coral está aumentando, pero esto debe ser una llamada de atención y no un motivo de desesperación”, ha afirmado Mishal Gudka, responsable científico de la evaluación. “Los arrecifes han demostrado una notable capacidad para recuperarse de blanqueamientos devastadores. Pueden seguir existiendo bolsas de arrecifes resilientes en el futuro, así que debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que tengan éxito”, ha añadido.
Hay ejemplos. Aunque han sufrido olas de calor repetidas, el norte del mar Rojo, Papúa Nueva Guinea, Kiribati occidental y Bermudas conservan su coral y una mezcla saludable de corales, algas y peces. En el norte del mar Rojo, cuyos corales han desarrollado una tolerancia térmica inusualmente alta, los arrecifes estarían solo en situación vulnerable, y no en peligro crítico, si se atendiera únicamente a las tendencias recientes. En Asia oriental, donde la cobertura de coral ha mostrado una resiliencia histórica notable, el 20 % de los ecosistemas estaría en peligro crítico según lo observado.
Gudka subraya que la evaluación “demuestra lo urgente e importante que es recortar las emisiones de gases de efecto invernadero”, aunque también deben actuar las autoridades nacionales y locales: al mantener limpias las aguas costeras y garantizar una pesca sostenible, pueden dar a los arrecifes y a otros ecosistemas, como las praderas marinas y los manglares, “las mejores probabilidades de supervivencia”. Reducir las emisiones, idealmente para limitar el calentamiento lo más cerca posible de 1,5 grados, sigue siendo el paso más importante.
Las medidas locales no pueden frenar las olas de calor marinas, pero sí aliviar otras presiones y ayudar a los arrecifes a recuperarse entre episodios.
La UICN propone además proteger los arrecifes que mejor resisten, recuperar las poblaciones de peces loro y meros, reducir el desarrollo costero, los sedimentos y la contaminación, y llenar los vacíos de datos en zonas como el golfo de Adén, el mar Arábigo occidental y partes del norte de Brasil.
“La conservación eficaz todavía puede marcar una diferencia real al aliviar las presiones locales, ampliar las protecciones marinas y restaurar las poblaciones clave de peces”, ha señalado Emily Nicholson, responsable del grupo temático de la Lista Roja de Ecosistemas de la Comisión de Gestión de Ecosistemas de la UICN.
Paralelamente, la UICN ha reevaluado el estado de 892 especies de corales constructores de arrecifes en su Lista Roja de Especies Amenazadas y ha determinado que el 44 % se encuentra amenazado de extinción.
Ambas evaluaciones son complementarias: una mide el riesgo de perder especies de coral y la otra, el de perder arrecifes como ecosistemas funcionales
Ambas evaluaciones son complementarias: una mide el riesgo de perder especies de coral y la otra, el de perder arrecifes como ecosistemas funcionales, precisa la UICN. La evaluación de los ecosistemas ofrece además a los países una base común para seguir el estado de sus arrecifes y un punto de partida para futuras evaluaciones nacionales de la Lista Roja de Ecosistemas.
Referencias
- (1) Red List of Coral Reef Ecosystems (Lista Roja de Ecosistemas de Arrecifes de Coral). Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
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