Durante los próximos meses, buena parte del planeta vivirá un anticipo del clima que el calentamiento global traería dentro de dos décadas. El actual “Súper El Niño” –un patrón climático marcado por aguas más cálidas de lo normal en una franja del Pacífico ecuatorial– podría causar 451.000 muertes adicionales por calor en todo el mundo entre junio de 2026 y febrero de 2027, en comparación con un año normal. La mayoría se concentrará en el Sur Global, donde una respuesta rápida aún puede salvar decenas de miles de vidas.
Así lo ha calculado el Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago en el informe especial 451,000 at Risk(1), presentado este miércoles en un comunicado. El trabajo, firmado por Michael Greenstone, Tamma Carleton, Genevieve Maricle y Emily Grover-Kopec, sitúa esa cifra en unas 65 veces las 6.800 personas que se dan por muertas o desaparecidas tras la reciente riada repentina de Nepal.
Un adelanto del clima futuro
El Niño nos está empujando hacia el futuro, exponiéndonos a temperaturas que no serán la norma hasta dentro de dos décadas
El Niño nos está empujando hacia el futuro, exponiéndonos a temperaturas que no serán la norma hasta dentro de dos décadas, antes de que tengamos tiempo de adaptarnos y protegernos. Así lo advierte el informe, que prevé que las temperaturas terrestres mundiales se sitúen 1,2 °C por encima de lo normal en los próximos meses.
Ese calor anómalo se parecerá al que, según las proyecciones climáticas del IPCC –el grupo de expertos de la ONU sobre cambio climático–, el calentamiento traerá dentro de 20 años. En la práctica, supondrá un 44 % más de días de calor extremo de lo que cabría esperar en un año normal.
El episodio de El Niño comenzó en junio y, según las previsiones actuales, se prolongará hasta la primavera de 2027 en el hemisferio norte. El laboratorio recuerda, citando a la Organización Meteorológica Mundial (OMM)(2), que podría convertirse en el más intenso del que se tiene registro.
Los autores describen estas temperaturas como una “postal del futuro”: hoy parecen anómalas, pero serán normales dentro de unas pocas décadas. Por eso, las proyecciones de mortalidad a corto plazo indican hacia dónde se dirige el mundo si no llegan nuevas inversiones en adaptación.
Además, estas muertes por calor se sumarán a los efectos de las sequías, los incendios y las inundaciones que traerán el aumento de las temperaturas y los cambios en el régimen de lluvias asociados al fenómeno, que el informe no incluye en su recuento.
El Sur Global, el más castigado
Es una cifra tan grande que puede llegar a anestesiar, pero está hecha de padres e hijos, abuelos y vecinos, personas que van a trabajar
MICHAEL GREENSTONE, Universidad de Chicago
“Es una cifra tan grande que puede llegar a anestesiar, pero está hecha de padres e hijos, abuelos y vecinos, personas que van a trabajar, que cuidan de sus familias y que viven sus vidas”, ha señalado Michael Greenstone, cofundador del Climate Impact Lab y catedrático de Economía en la Universidad de Chicago. Según el investigador, el informe permite ver dónde actuar ya para salvar decenas de miles de vidas.
Las muertes que aún están por llegar se concentrarán de forma abrumadora en países del Sur Global. Solo entre septiembre y febrero, el informe calcula 239.000 fallecimientos adicionales en todo el mundo, con un margen de incertidumbre de unos 11.000 arriba o abajo.
La región más golpeada será el Sahel africano, con 66.800 muertes más que en un año normal. Casi la mitad corresponderán a Nigeria (31.400), seguida de Sudán (17.500), Níger (10.000) y Chad (8.000).
En el Sudeste Asiático, el calor extra causaría 19.400 muertes adicionales en Filipinas, Vietnam, Tailandia y Camboya, y otras 19.300 en Indonesia. Completan la lista de zonas más afectadas India (15.800) y Brasil (13.300), el país más castigado de Sudamérica.
La República Democrática del Congo, con unas 10.000 muertes, figura también entre los diez países con más fallecimientos previstos, una clasificación que cierra Sudán del Sur.
El calendario de estas muertes variará mucho de un país a otro, algo que da margen para actuar. Nigeria e Indonesia sufrirán buena parte del impacto entre diciembre y febrero, con 15.400 y 10.400 muertes más de lo normal, respectivamente, mientras que Brasil e India sumarán 8.000 y 7.400 en esos tres meses.
Actuar ahora para salvar vidas
Dentro de 20 años, cuando las temperaturas extremas de hoy se conviertan en la nueva normalidad, no queremos vivir en un estado de emergencia constante
TAMMA CARLETON, Universidad de California en Berkeley
“Dentro de 20 años, cuando las temperaturas extremas de hoy se conviertan en la nueva normalidad, no queremos vivir en un estado de emergencia constante”, ha subrayado Tamma Carleton, coautora del informe, responsable de investigación del Climate Impact Lab y profesora de la Universidad de California en Berkeley. A su juicio, reforzar la respuesta de emergencia puede salvar muchas vidas este mismo año.
Los investigadores confían en que estas proyecciones, localizadas y ajustadas en el tiempo, ayuden a los organismos multilaterales y humanitarios a decidir dónde destinar los fondos de emergencia. También permiten a gobiernos nacionales, regionales y municipales concentrar recursos en medidas de eficacia demostrada.
El Inventario de Adaptación del laboratorio –una base de evidencias sobre intervenciones que salvan vidas– recoge varias: avisos por calor, atención sanitaria a las poblaciones vulnerables, centros de refrigeración y puntos de hidratación, protección de los trabajadores y refuerzo de los sistemas de salud.
A más largo plazo, el informe cita otras soluciones ya disponibles, como la financiación anticipatoria, los sistemas de alerta temprana y los planes de acción ante el calor, previsiones de temperatura más precisas y un acceso más amplio a la refrigeración. Muchas, sin embargo, solo se han evaluado en zonas concretas del mundo.
Para llegar a sus cifras, el equipo ha combinado investigaciones previas del propio laboratorio(3), que relacionan temperatura y exceso de mortalidad según el clima local, la vulnerabilidad y la capacidad de adaptación, con las previsiones estacionales del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF). El análisis abarca 24.378 regiones y toma como año normal la media de 1996-2025.
El informe no ha pasado todavía la revisión por pares –el examen de otros científicos antes de publicar en una revista–, aunque aplica una metodología que sí la ha superado. Según ha explicado a CNN un portavoz del laboratorio, esperar a ese proceso habría sido demasiado tarde para actuar en este ciclo de El Niño.
Las cifras, además, seguirán creciendo. El recuento se detiene en febrero porque es el límite de las previsiones estacionales disponibles, pero se espera que el calor anómalo continúe hasta mediados de 2027 y que regiones como India y Pakistán sigan sumando muertes durante su verano. El equipo actualizará sus proyecciones a medida que avance el fenómeno.
Referencias
- (1) 451,000 at Risk: Where Action Can Save Lives During the Super El Niño. Climate Impact Lab, Universidad de Chicago.
- (2) El Niño/La Niña Update, August 2026. Organización Meteorológica Mundial.
- (3) Valuing the Global Mortality Consequences of Climate Change Accounting for Adaptation Costs and Benefits. The Quarterly Journal of Economics.
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