Más de un centenar de ONG ecologistas –entre ellas Ecologistas en Acción y WWF– han publicado este lunes 20 de abril un manifiesto en el que advierten del debilitamiento de las políticas ambientales y exigen situar la restauración ecológica en el centro de la agenda pública. Las organizaciones, agrupadas en la Alianza por la Restauración de la Naturaleza, sostienen que este giro resulta necesario ante la erosión de marcos normativos de protección en Europa y porque los países europeos deben presentar sus Planes Nacionales de Restauración de la Naturaleza ante la Comisión Europea antes de finales de agosto de 2026.

 

Manifiesto Nos levantamos con la naturaleza

 

El texto, titulado Nos levantamos con la naturaleza (1), lanza una advertencia sobre el momento político y regulatorio que atraviesa la protección ambiental. Según las organizaciones firmantes, se están “erosionando” normativas y marcos de protección europeos bajo argumentos como la “simplificación” o la “competitividad”, una dinámica que, a su juicio, pone en riesgo las normativas estatales y autonómicas de defensa de la naturaleza.

Las ONG sostienen que ese proceso no se limita al plano institucional europeo, sino que tiene consecuencias sobre el terreno al favorecer actividades de alto impacto sobre ecosistemas y territorios. En su diagnóstico, el debilitamiento regulatorio abre la puerta a una menor protección efectiva de espacios naturales y a una respuesta más débil frente al deterioro ambiental.

En esa misma línea, las organizaciones subrayan que estas dinámicas responden a “un modelo que prioriza beneficios económicos a corto plazo de unos pocos” frente al interés general, la salud pública y la protección de los ecosistemas. Con esta formulación, el manifiesto contrapone dos enfoques: uno basado en beneficios inmediatos y otro orientado a preservar la base ecológica y social sobre la que se sostiene el bienestar colectivo.

El pronunciamiento colectivo se presenta así como una toma de posición ante lo que las entidades interpretan como una pérdida de ambición ambiental. Para las firmantes, el debate sobre la restauración de la naturaleza no debe quedar subordinado a criterios de oportunidad económica de corto plazo, sino integrarse en una visión más amplia de protección territorial, resiliencia climática y defensa del interés público.

 

Restauración como política central

 

Frente a este escenario, las organizaciones reclaman situar la restauración ecológica en el centro de la acción política y social. Según defienden en el manifiesto, esta no debe entenderse como una actuación secundaria o sectorial, sino como una política pública integral con capacidad para ordenar prioridades y orientar decisiones institucionales.

De acuerdo con el texto, esa restauración debe dirigirse a recuperar funciones ecológicas y a reforzar la resiliencia de los territorios frente a la crisis climática. La propuesta vincula de forma directa la recuperación de ecosistemas degradados con la capacidad de los territorios para responder a impactos ambientales cada vez más intensos, dentro de una estrategia que trasciende la mera conservación pasiva.

 

Dimensión social

 

Las ONG añaden además una dimensión social a esa demanda. A su juicio, la restauración debe contribuir también al bienestar social y desarrollarse evitando impactos sociales no deseados. Por eso insisten en que este proceso debe desplegarse “sin dejar a nadie atrás”, una expresión con la que apelan a incorporar criterios de equidad en el diseño de las políticas ambientales.

Ese enfoque combina, por tanto, varios planos de actuación: la reparación de daños ecológicos, la adaptación frente a la crisis climática y la protección de la cohesión social. En el planteamiento de la Alianza por la Restauración de la Naturaleza, la restauración de ecosistemas no se limita a una obligación normativa, sino que se convierte en una herramienta para reforzar la relación entre naturaleza, territorio y sociedad.

Las entidades firmantes no se quedan en una formulación genérica. Su exigencia concreta pasa por reclamar “objetivos ambiciosos y medidas eficaces” para la recuperación de ecosistemas degradados. Esa combinación de ambición y eficacia resume el núcleo de su mensaje: las políticas de restauración, sostienen, deben ser suficientemente exigentes en sus metas y suficientemente sólidas en sus instrumentos.

 

Llamamiento a movilizarse

 

Junto al contenido político del manifiesto, las organizaciones apuestan por convertir la preocupación ambiental en acción colectiva. En este sentido, hacen un llamamiento tanto a la ciudadanía como a distintos colectivos para sumarse al texto y participar en una Semana de Acción por la Naturaleza.

Esa convocatoria se celebrará entre el 30 de mayo y el 7 de junio, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente. Con este calendario, las entidades buscan concentrar durante varios días iniciativas repartidas por distintos puntos del territorio para reforzar la visibilidad pública de las demandas vinculadas a la restauración ecológica.

Según explican, el objetivo de este proceso pasa por impulsar movilizaciones y acciones en todo el territorio que permitan visibilizar problemáticas ambientales, promover iniciativas de restauración de entornos cercanos y reforzar la cooperación entre actores sociales. Es decir, la campaña aspira a combinar denuncia, participación y actuaciones ligadas al entorno inmediato.

El llamamiento a organizarse pretende además ampliar la base social de apoyo a las políticas de restauración. Las ONG plantean que la defensa de la naturaleza no debe quedar restringida a las entidades especializadas, sino que puede y debe incorporar a colectivos y ciudadanas/os dispuestos a implicarse en acciones concretas de recuperación y sensibilización.

La publicación del manifiesto coincide, además, con un momento clave en el calendario europeo. Mientras las organizaciones lanzan esta campaña, los países de la Unión Europea preparan sus Planes Nacionales de Restauración de la Naturaleza, que deberán presentar ante la Comisión Europea antes de finales de agosto de 2026. Esa simultaneidad dota al pronunciamiento de una dimensión de presión política en plena fase de preparación de los documentos nacionales.

El marco de referencia de este proceso es el reglamento europeo relativo a la restauración de la naturaleza, aprobado en 2024. Esta norma fija como objetivo restaurar al menos el 20% de las zonas terrestres y marinas de la UE de aquí a 2030, así como todos los ecosistemas que lo necesiten antes de 2050. Sobre esa base legal, las ONG reclaman ahora que los compromisos nacionales estén a la altura de la magnitud del reto.

Con su manifiesto, las organizaciones sitúan así el debate en un doble plano. Por un lado, alertan de los riesgos que, en su opinión, entraña el debilitamiento de las políticas de protección ambiental. Por otro, intentan empujar una respuesta más ambiciosa en la fase de desarrollo de los planes nacionales. El mensaje central es que la restauración de la naturaleza no puede quedar relegada, sino que debe ocupar un lugar prioritario en la agenda pública y traducirse en medidas concretas, eficaces y socialmente justas.

Referencias