Los países que más sufrirían con el abandono del petróleo, el gas y el carbón son pocos y pesan poco: los 19 países dependientes de los combustibles fósiles generan apenas el 6 % de la producción económica mundial. Así lo ha calculado el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) en un estudio publicado en Nature Sustainability,(1) con datos de 169 países. Su mapa muestra también que los países africanos podrían beneficiarse de su enorme potencial de energía solar y que los intereses económicos de EE UU, Europa y China se ven afectados por la política climática de maneras sorprendentemente similares.

Sumario

 

El trabajo, liderado por la investigadora Guanna Pan, ha reunido un conjunto de datos exhaustivo y sin precedentes para analizar cómo la lucha contra el calentamiento global afecta a los recursos nacionales de cada país. Los autores quieren saber qué desafíos y qué oportunidades geopolíticas surgen como resultado, y para ello comparan a los países entre sí: quién tiene más que ganar, quién más que perder y quién se encuentra en un punto intermedio con el abandono de los combustibles fósiles.

Variaciones en los indicadores clave entre dos escenarios de mitigación del cambio climático y dos períodos de tiempo / Mapas: 'Nature' Variaciones en los indicadores clave entre dos escenarios de mitigación del cambio climático y dos períodos de tiempo / Mapas: 'Nature'

 

Cuatro formas de ganar o perder

 

La clave del estudio está en los activos nacionales, es decir, en los recursos que sostienen la economía de cada país. Los investigadores han comprobado que la política climática los afecta de cuatro maneras y que el resultado final no es el mismo para todos, algo que depende del nivel de ambición de cada país en su lucha contra el cambio climático.

Podemos determinar cómo los países podrían beneficiarse o verse perjudicados por diferentes aspectos de la descarbonización para finales de este siglo

GUANNA PAN, Instituto de Potsdam (PIK)

“Podemos determinar cómo los países podrían beneficiarse o verse perjudicados por diferentes aspectos de la descarbonización para finales de este siglo”, explica Guanna Pan, investigadora del PIK y autora principal del estudio. La descarbonización –el abandono progresivo de los combustibles fósiles– no se evalúa, por tanto, como un bloque único, sino aspecto por aspecto y en función de lo ambiciosa que sea la política climática de cada país.

La primera de esas maneras es la que implica pérdidas: la política climática reduce la demanda de combustibles fósiles, lo que potencialmente conlleva una caída de los ingresos del petróleo, el gas y el carbón. Es el lado de la balanza en el que algunos países tienen más que perder.

Las otras tres juegan, en cambio, a favor. La segunda es que la política climática reduce el daño relacionado con el clima en la economía nacional, es decir, los daños climáticos que sufre cada país. La tercera es que crea nuevas oportunidades económicas para el desarrollo de la energía solar y eólica.

La cuarta es que aumenta el valor de la capacidad de un país para absorber y almacenar CO₂ de la atmósfera, ya sea de forma “natural” a través de los bosques o de forma “gestionada” mediante la administración de áreas naturales.

Los autores no se limitan a contar pérdidas y ganancias. “Exploramos las tensiones geopolíticas que pueden surgir si algunos países experimentan pérdidas, pero también mostramos cómo los intereses nacionales pueden fomentar la cooperación internacional”, añade Pan, que subraya que esa cooperación puede reforzarse aún más mediante incentivos específicos.

 

Cinco grupos con intereses similares

 

Para entender mejor las posibles ganancias y pérdidas, el equipo ha identificado clústeres, es decir, grupos de estados en los que la política climática genera oportunidades y riesgos económicos similares y, potencialmente, intereses compartidos. El primer grupo reúne a los 19 países dependientes de los combustibles fósiles, que se opondrían a las medidas ambiciosas.

Los tres grupos de países que se benefician especialmente de la protección climática representan solo el 13 % en conjunto

Los tres grupos de países que se benefician especialmente de la protección climática representan solo el 13 % en conjunto, según el estudio. Se trata, en primer lugar, de 51 países del Sur Global, que tienen un gran interés en una transición climática rápida porque, de lo contrario, sufrirían daños climáticos particularmente graves.

Los otros dos grupos son los de 13 países con un alto potencial para las energías renovables –la mayoría de ellos en África– y los de 17 países con una alta capacidad de captura de carbono. Ambos favorecerían, de forma natural, una acción rápida en la lucha contra el calentamiento global.

Sin embargo, estos cuatro grupos no tienen mucha influencia política. Los países dependientes del petróleo, el gas y el carbón representan solo el 6 % de la producción económica mundial. Los tres grupos que se benefician especialmente de la protección climática suman el 13 % entre todos.

El 81 % restante corresponde al quinto grupo: las 69 “economías con impactos moderados”, entre las que figuran la UE, China y EE UU. Es el grupo que concentra el grueso de la economía mundial y el que sitúa a Estados Unidos, Europa y China en una posición parecida.

En estos países, los beneficios económicos de la política climática son, en términos absolutos, considerables en muchos casos, sobre todo por la reducción de los daños climáticos. Calculados como porcentaje, sin embargo, no son tan elevados como en los tres grupos de grandes beneficiarios. Dicho de otro modo: ganan mucho en cifras absolutas, pero menos en proporción a su tamaño.

 

Pactos para reforzar la cooperación

 

En resumen, el equipo de investigación señala que la humanidad en su conjunto debe mostrar un interés colectivo en la acción climática, pero que es necesario comprender plenamente las diferencias en ganancias y pérdidas entre países. El estudio proporciona, según sus autores, la orientación necesaria para lograrlo.

La política climática revaloriza el capital de las economías de una forma novedosa y sostenible, salvaguardando así la prosperidad a largo plazo

OTTMAR EDENHOFER, Instituto de Potsdam (PIK)

“La política climática revaloriza el capital de las economías de una forma novedosa y sostenible, salvaguardando así la prosperidad a largo plazo”, sostiene Ottmar Edenhofer, director del PIK y uno de los coautores del trabajo. Con esa frase resume la idea central del estudio: la política climática no destruye valor sin más, sino que lo reparte de otra manera.

“Ante el resurgimiento de la oposición a una política climática comprometida, es importante reconocer que dicha política no se limita a devaluar ciertos activos, concretamente los de los proveedores de combustibles fósiles”, subraya Edenhofer. “Nuestro estudio demuestra, además, con gran precisión cómo se están generando nuevos activos simultáneamente”.

Cuando los intereses divergen, el equipo recomienda reforzar la cooperación climática mediante acuerdos integrales. Esto significa que las concesiones en materia de protección climática para los países reticentes deben vincularse con promesas en materia de comercio o de investigación y desarrollo.

También podría implicar, simplemente, compensar las pérdidas mediante transferencias financieras. La conclusión del mapa es que los intereses nacionales, bien entendidos, pueden empujar en la misma dirección que el interés colectivo.

 

Referencias

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