A finales de 2025, la Asociación Vida Sana (AVS) sustituyó a Ángeles Parra por Montse Escutia al frente de la organización que impulsa BioCultura. El relevo, presentado públicamente como una transición natural tras décadas de liderazgo continuado, dejó intacta la estructura histórica de la entidad. Escutia –ingeniera agrónoma, exregidora de Políticas Ambientales y Sostenibilidad y excandidata autonómica de ICV-EUiA, espacio político hoy integrado en Catalunya en Comú y En Comú Podem– lleva vinculada a la denominada "organización Vida Sana" desde mediados de los años noventa. La nueva presidenta, Escutia, resumió el cambio en una sola palabra: “Continuidad”.

Sumario

 

Tres décadas de denuncias documentadas sobre explotación laboral de menores y abusos de sexuales, control coercitivo y – dentro del entorno de lo que expertos y víctimas denominan “organización Vida Sana”, y la única respuesta pública ha sido un cambio de cara en el organigrama

Para las víctimas y para las organizaciones especializadas en sectarismo y protencción de menores consultadas, esa "continuidad" tiene un nombre preciso: "Impunidad". Tres décadas de denuncias documentadas sobre explotación laboral de menores y abusos de sexuales, control coercitivo –dentro del entorno de lo que expertos y víctimas denominan “la organización Vida Sana”

Para las víctimas y para las organizaciones especializadas en sectarismo y protencción de menores consultadas por EcoAvant.com, esa "continuidad" tiene un nombre preciso: "Impunidad". Tres décadas de denuncias documentadas sobre explotación laboral de menores y abusos de sexuales, control coercitivo –dentro del entorno de lo que expertos y víctimas denominan “la organización Vida Sana”–, y la única respuesta pública ha sido un cambio de cara en el organigrama.

Entre la documentación consultada por este medio figuran diligencias policiales de los Mossos d'Esquadra, testimonios formalizados ante letrado, publicaciones históricas de asociaciones especializadas en sectarismo y comunicados suscritos por organizaciones nacionales e internacionales que reclaman la retirada de la Declaración de Utilidad Pública (DUP) y la apertura de investigaciones independientes.

Nadie en la organización ha pronunciado una sola palabra de reconocimiento hacia quienes aseguran haber sufrido abusos o explotación en las comunidades vinculadas históricamente a la entidad.

 

Una regidora de medio ambiente al frente de una feria con pseudoterapias

 

Stand de CPB (Central de Productos Biológicos, actualmente Biocop S.A.) en la feria de BioCultura, organizada por la Asociación Vida Sana (AVS) / Foto: FA

Existe una raya difícil para determinar qué terapias pasan el filtro [...] ninguna queja de ningún usuario, nadie nos ha dicho que tenga un problema de salud [...] Los dispositivos cuánticos funcionan desde hace mucho tiempo en terapia y la física cuántica es una realidad. Muchas cosas que no podemos explicar, funcionan

MONTSE ESCUTIA, presidenta de la Asociación Vida Sana  (AVS) y directora de BioCultura. Declaraciones recogidas por Crónica Global.

Recientemente, en pasadas ediciones, Montse Escutia declaraba para Crónica Global que "existe una raya difícil para determinar qué terapias pasan el filtro [...] ninguna queja de ningún usuario, nadie nos ha dicho que tenga un problema de salud [...] Los dispositivos cuánticos funcionan desde hace mucho tiempo en terapia y la física cuántica es una realidad. Muchas cosas que no podemos explicar, funcionan"

En 2010, Montse Escutia fue candidata autonómica de ICV-EUiA en las elecciones al Parlament de Catalunya. Ese mismo año figuró como número dos de la lista ECE-EPM en las elecciones municipales de Castelló d'Empúries. Entre 2008 y 2011 ejerció como regidora de Políticas Ambientales y Sostenibilidad en ese municipio del Alt Empordà. Su trayectoria pública ha estado ligada al ecologismo institucional, la agricultura ecológica y los programas de sostenibilidad educativa. Precisamente por ello, su llegada a la presidencia de la Asociación Vida Sana (AVS) es la contradicción más difícil de ignorar.

Hoy, esa misma dirigente encabeza BioCultura Barcelona 2026, una feria presentada como referente del consumo ecológico y la vida sostenible, pero donde, según un análisis previo publicado por EcoAvant.com, en su última edición, 75 de las aproximadamente 116 actividades del programa incorporan pseudoterapias, pseudociencias, técnicas sin evidencia clínica o discursos contradictorios con el consenso científico. El 64,7% del total. Entre las actividades analizadas figuran propuestas relacionadas con geobiología, biodescodificación, medicina ortomolecular, naturopatía, sonoterapia, cuencos tibetanos, constelaciones familiares, agua estructurada, terapias cuánticas, biofrecuencias, flores de Bach, ayurveda, quiropráctica alternativa y postulados próximos a la Nueva Medicina Germánica.

La situación resulta aún más llamativa porque la edición de 2026 cuenta con patrocinio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El problema, por tanto, no es solo qué se programa, sino bajo qué halo de legitimidad se presenta ante miles de visitantes.

 

La "izquierda feng-shui": ecologismo institucional y pensamiento new age

 

¿Cómo es posible que un sector de la izquierda política se haya apartado tanto del camino de la razón y el conocimiento que le dieron origen en el siglo XVIII, como para asumir la visión mística del new age, el rechazo a la ciencia, el relativismo posmoderno y las teorías de la conspiración?

MAURICIO-JOSÉ SCHWARZ, La izquierda feng-shui (Editorial Ariel, 2017)

La contradicción recuerda lo que el periodista y divulgador científico Mauricio-José Schwarz definió como "izquierda feng-shui" en su ensayo homónimo (Editorial Ariel, 2017): sectores del pensamiento progresista que, según el autor, han abandonado el racionalismo ilustrado para abrazar discursos asociados al misticismo new age, el relativismo posmoderno y el rechazo a consensos científicos.

Lo que Schwarz describía como fenómeno cultural e ideológico adquiere aquí una dimensión concreta y judicial: la misma organización que ha construido durante décadas su legitimidad sobre el ecologismo institucional y la educación ambiental acumula diligencias policiales, testimonios formalizados ante letrado y comunicados de siete organizaciones especializadas que la señalan por explotación laboral de menores, sectarismo y abusos.

BioCultura funciona, en ese sentido, como un mecanismo de legitimación. El prestigio del consumo ecológico certificado y de la sostenibilidad actúa como cobertura simbólica para contenidos que no pertenecen al ámbito de la evidencia científica, sino al de la pseudomedicina, la espiritualidad terapéutica o el pensamiento mágico. Un visitante puede acudir a la feria atraído por la alimentación ecológica y encontrarse, en el mismo recinto, con discursos sobre "accesorios cuánticos", "agua estructurada", "geometría sagrada", "biorresonancia" o supuestas interpretaciones emocionales del cáncer. Esa convivencia no es anecdótica: forma parte del modelo de feria.

El perfil político e institucional de las personas que hoy dirigen la organización hace la paradoja aún más difícil de sostener. La legitimidad construida durante décadas sobre programas educativos, ferias ecológicas y colaboraciones con administraciones públicas ha servido de cobertura para una estructura que, según los testimonios y la documentación recogida por este medio, funcionó durante años de espaldas a los principios que proclamaba, tambíen denominado sectwashing. Parte de esas denuncias fueron registradas ante los Mossos d'Esquadra, la Fiscalía de Menores y organizaciones especializadas en prevención del sectarismo. Sin embargo, la organización ha mantenido públicamente una estrategia de silencio sobre el fondo de las acusaciones.Una exregidora de Políticas Ambientales y Sostenibilidad que defiende los "dispositivos cuánticos" y preside una organización que no ha respondido en treinta años a denuncias de explotación de menores. La izquierda feng-shui no es una abstracción: es esto

Lo que Schwarz describía como fenómeno ideológico, el caso Escutia lo encarna con nombres, cargos y diligencias policiales. Una exregidora de Políticas Ambientales y Sostenibilidad que defiende públicamente los "dispositivos cuánticos" y preside una organización que no ha respondido en más de treinta años a denuncias documentadas de explotación de menores. La izquierda feng-shui no es una abstracción: es esto

 

De las denuncias de explotación infantil a los huertos escolares

 

Varios menores, en edad de escolarización obligatoria, llevan a cabo trabajos de limpieza del zonas arboladas de la propiedad de la "agrupación Vida Sana" / Foto: FA

Montse Escutia es autora de El huerto escolar ecológico, una obra distribuida en centros educativos públicos con el aval de la Generalitat de Catalunya. La asociación que hoy preside ha impulsado además los Premios Huertos Educativos Ecológicos –junto con Triodos Bank– y coordina el espacio infantil MamaTerra dentro de BioCultura. La imagen pública de la organización está profundamente ligada a la educación ambiental, la alimentación ecológica, la infancia y la sostenibilidad.

No deja de resultar paradójico que la misma organización que hoy impulsa huertos escolares y proyectos educativos –y cuyo espacio infantil MamaTerra está patrocinado por Biocop– sea descrita por antiguos integrantes como un entorno donde menores trabajaban para la Asociación Vida Sana (AVS) y las ferias BioCultura bajo la fórmula de los llamados “talleres laborales”.

El psicólogo clínico especializado en sectas Miguel Perlado, fundador de la AIIAP, con amplia experiencia atendiendo a más de una decena de pacientes y familiares vinculados al grupo, sostiene que la denominada “organización Vida Sana” funcionaba como un “entramado comercial y mercantil” vinculado históricamente a proyectos como la Asociación Vida Sana (AVS), BioCultura y Biocop.

Montábamos y desmontábamos los stands de BioCultura. Preparábamos los materiales durante semanas. Trabajábamos en las empresas de la organización hasta altas horas de la noche. Todo bajo el nombre de 'talleres laborales'. Todo en lugar de ir a la escuela

Testimonio de exmiembros que era menor de edad en el entorno de la Asociación Vida Sana (AVS) y BioCultura, recogido por EcoAvant.com. Documento en poder de este medio.

Varios exmiembros describen que, siendo todavía menores de edad, “montaban y desmontaban los stands de BioCultura”, “preparaban materiales durante semanas” y “trabajaban en las empresas de la organización hasta altas horas de la noche”, todo ello bajo la denominación interna de “talleres laborales”. Los testimonios relatan además tareas de limpieza, etiquetado, inventarios, trabajos de panadería y bollería, envasado y ensobrado de mailings “hasta altas horas de la noche”, además de una “activa participación” en las ferias BioCultura celebradas en distintos puntos de España. Según sostienen, esas tareas vinculadas a la Asociación Vida Sana (AVS) y a BioCultura acabaron ocupando parte del tiempo que debería haberse destinado a su escolarización reglada.

Diversos testimonios recogidos ante letrado describen además una estructura comunitaria marcada por el aislamiento, la disciplina interna, el control grupal y la dependencia psicológica respecto al liderazgo de la organización. Para quienes crecieron dentro de aquellas comunidades, la continuidad de la organización en espacios públicos y educativos representa una forma de invisibilización del daño sufrido.

 

Las diligencias previas de 1995: menores en la "secta comuna Vida Sana"

 

El tal Abel es el presidente de Vida Sana, y su papel dentro del Grupo es como el GURÚ [...] una veintena de menores de edades comprendidas entre un año y diecisiete años [...] diariamente recibían un fuerte lavado de cerebro en la COMUNA

Declaración de una exmiembro ante la Central de Policía de Menores / Mossos d'Esquadra, octubre de 1995. Diligencias Previas, asunto: COACCIONES. Documento en poder de EcoAvant.com.

En octubre de 1995, una exmiembro compareció ante la Central de Policía de Menores de los Mossos d'Esquadra acompañada de dos menores. El documento judicial identifica como parte acusada a Vida Sana, domiciliada en una finca a las afueras de Barcelona, y a su presidente, Abel González Martín. En su declaración, la exmiembro describía a González como el líder de la comunidad –al que la declaración se refiere literalmente como "el GURÚ"–, señalando que no tenía ninguna propiedad inscrita a su nombre y que algunas estaban registradas a nombre de Vida Sana. Relató que había "una veintena de menores de edades comprendidas entre un año y diecisiete años" y que "diariamente recibían un fuerte lavado de cerebro en la COMUNA". Describió los castigos físicos impuestos a los menores:

Les hacían hacer flexiones en el patio en plena noche, los dejaban sin comer, los encerraban en la habitación.

Declaración de una exmiembro ante la Central de Policía de Menores / Mossos d'Esquadra, octubre de 1995. Diligencias Previas, asunto: COACCIONES. Documento en poder de EcoAvant.com.
Varias niñas y niños pertenecientes a la "comuna Vida Sana", en las instalaciones de la misma / Foto: FA

Aquella misma noche, parte de los menores fueron derivados a la Fiscalía de Menores de Protección y el caso quedó bajo seguimiento de la DGAIA. La documentación oficial revisada por EcoAvant.com muestra que la DGAIA mantuvo posteriormente seguimiento sobre menores vinculados al entorno de la denominada "organizacilon Vida Sana". En informes internos de 1996 y 1998, los servicios de atención a la infancia de la Generalitat describían la existencia de un “comportamiento sectario” y recogían testimonios de presuntos malos tratos físicos y psicológicos dentro de la comunidad..

Uno de los menores declaró meses después ante la policía catalana haber sufrido “malos tratos físicos y psicológicos” y una “presión psicológica muy fuerte” dentro de la denominada "secta Vida Sana". Los informes sociales incorporados al expediente señalaban un contexto de fuerte presión grupal y control psicológico.

Décadas después, antiguos responsables de AIS Pro Juventud, asociación especializada en sectarismo y manipulación psicológica, siguen recordando varios de los casos.

La psicóloga clínica especializada en sectas Margarita Barranco, responsable del servicio psicológico de AIS Pro Juventud entre 1987 y 2000, asegura que durante ese periodo atendieron a varias personas adeptas de la denominada “secta Vida Sana”, una organización en expansión que seguían y monitoreaban de cerca

La psicóloga clínica especializada en sectas Margarita Barranco, responsable del servicio psicológico de AIS Pro Juventud entre 1987 y 2000, asegura en conversación con EcoAvant.com que durante ese periodo la entidad atendió a varias personas adeptas de la denominada “secta Vida Sana”, una organización en expansión que seguían y monitoreaban de cerca.

El Dr. Josep Maria Jansà, exresponsable médico de AIS Pro Juventud durante las décadas de 1980 y 1990, confirma para este medio el carácter manipulativo que observó en la organización a partir de su experiencia tratando a familiares y exmiembros del grupo.

Según el Dr. Josep Maria Jansà, exresponsable médico de AIS Pro Juventud durante las décadas de 1980 y 1990, muchas de las personas que acudían en busca de ayuda, –de la comuna de la "organización Vida Sana"–, relataban experiencias de manipulación psicológica, aislamiento social y control sobre sus vidas, ocultos bajo una fachada de promoción de hábitos saludables

Según Jansà, muchas de las personas que acudían a AIS Pro Juventud, –de la comuna de la denominada "organización Vida Sana"–, relataban experiencias de manipulación psicológica, aislamiento social y control sobre sus vidas, ocultos bajo una fachada de promoción de hábitos saludables.

“Utilizaban un discurso de vida sana para atraer a personas vulnerables, pero detrás había estrategias de dominación y sumisión propias de un grupo de manipulación psicológica”.

El médico subraya además las graves consecuencias psicológicas y emocionales que sufrían muchas de las personas que conseguían abandonar la influencia del grupo.

Ese mismo año, 1995, Montse Escutia realizó su primer curso en Vida Sana. En 1996 ya figuraba como coordinadora del Departamento Técnico. Las oficinas de la Asociación Vida Sana (AVS) y de BioCultura estaban ubicadas en la misma finca que aparece en las diligencias policiales como domicilio de la parte acusada.

Algunos de esos menores fueron derivados esa misma noche a la Fiscalía de Menores de Protección. La DGAIA realizó seguimiento del caso.

 

De un curso de agricultura ecológica a la presidencia

 

Finca de explotación agraria relativa al "grupo Vida Sana" en la década 1990 / Foto: FA

Cuando en 1995, recién acabados mis estudios de ingeniería agronómica, me apunté a un curso de especialización en agricultura ecológica organizado por la Asociación Vida Sana, no imaginaba que algún día me llegaría la oportunidad de ponerme al frente de esta asociación

MONTSE ESCUTIA, nota de prensa oficial de la Asociación Vida Sana

Cuando en 1995, recién acabados mis estudios de ingeniería agronómica, me apunté a un curso de especialización en agricultura ecológica organizado por la Asociación Vida Sana”, recuerda Montse Escutia sobre el inicio de una trayectoria que acabaría convirtiéndola en presidenta de la Asociación Vida Sana (AVS) y BioCultura casi tres décadas después. Apenas un año más tarde, en 1996, ya figuraba como coordinadora del Departamento Técnico y de Actividades Formativas de la AVS y formaba parte del equipo de redacción de The Ecologist.

La coincidencia temporal resulta especialmente significativa porque ese mismo año, 1995, la Central de Policía de Menores de los Mossos d'Esquadra abrió diligencias por presuntas coacciones relacionadas con la denominada “secta comuna Vida Sana”, domiciliada entonces en una finca situada a las afueras de Barcelona. Las diligencias recogían declaraciones de exmiembros que describían una comunidad cerrada con menores sometidos presuntamente a dinámicas de control psicológico, aislamiento y castigos físicos.

En una de esas declaraciones, una exmiembro describía al entonces dirigente de la organización como una figura de autoridad absoluta y afirmaba que existían menores sometidos a castigos físicos y presiones psicológicas.

Parte de esos menores fueron derivados aquella misma noche a la Fiscalía de Menores de Protección y el caso quedó bajo seguimiento de la DGAIA.

La intervención en grupos sectarios como Ceis o Vida Sana se ha producido por delitos como la no escolarización de menores o por estafas fiscales

MOSSOS DE ESCUADRA , Declaraciones para el reportaje Cerebros en peligro, La Vanguardia

Meses después, en febrero de 1996, La Vanguardia publicó el reportaje Cerebros en peligro: Más de 15.000 jóvenes, víctimas de las sectas que actúan en Cataluña, donde los propios Mossos d'Esquadra afirmaban: “La intervención en grupos sectarios como Ceis o Vida Sana se ha producido por delitos como la no escolarización de menores o por estafas fiscales”.

La coincidencia temporal resulta relevante: mientras Escutia realizó en 1995 un curso de especialización en agricultura ecológica organizado por la propia AVS, ese mismo año la policía catalana investigaba denuncias relacionadas con la comunidad Vida Sana. Y en febrero de 1996, según el reportaje "Cerebros en peligro: Más de 15.000 jóvenes, víctimas de las sectas que actúan en Cataluña", publicado por La Vanguardia el 23 de febrero de 1996 y firmado por los periodistas Carles Escolà y Pep Mateu –el primero, actual secretario de Medios de Comunicación del Govern de la Generalitat de Catalunya–, los propios Mossos d'Esquadra declaraban: "La intervención en grupos sectarios como Ceis o Vida Sana se ha producido por delitos como la no escolarización de menores o por estafas fiscales."

Las oficinas de la Asociación Vida Sana, BioCultura y The Ecologist estuvieron durante años ubicadas en la misma finca que aparece en las diligencias policiales y en diversos expedientes administrativos vinculados a la comunidad investigada.

El recorrido de Escutia dentro de la entidad ayuda a entender el sentido de la palabra “continuidad” utilizada por la propia organización para describir el relevo presidencial. No alude únicamente a una transición administrativa: también describe la permanencia de una estructura, de un mismo núcleo dirigente y de décadas de silencio público frente a denuncias de explotación infantil, control coercitivo y dinámicas sectarias.

 

Treinta años dentro de la “organización Vida Sana”

 

Montse Escutia –presidenta de la Asociación Vida Sana (AVS) y BioCultura–, Juan Carlos Moreno –actual director técnico y comercial de BioCultura y responsable del área fiscal y laboral de la AVS–, Mónica Ramos –responsable de Tesorería, Administración y Atención a socios–, Pedro Burruezo –director de The Ecologist y principal responsable de comunicación de la organización– o Marga Roldán –coordinadora del proyecto Menu daTierra– llevan más de treinta años vinculados al entorno de la denominada “organización Vida Sana” y hoy siguen ocupando cargos relevantes dentro de la Asociación Vida Sana y BioCultura.

Durante años, las oficinas de la Asociación Vida Sana, BioCultura y The Ecologist estuvieron ubicadas en la misma finca situada a las afueras de Barcelona donde se encontraba la denominada “secta comuna Vida Sana”, descrita por numerosos exmiembros como el núcleo central de la organización

Durante años, las oficinas de la Asociación Vida Sana (AVS), BioCultura y The Ecologist estuvieron ubicadas en la misma finca situada a las afueras de Barcelona donde se encontraba la denominada “secta comuna Vida Sana”, descrita por numerosos exmiembros como el núcleo central de la organización.

El psicólogo clínico especializado en sectas Miguel Perlado –fundador de la AIIAP– sostiene que la denominada “organización Vida Sana” funcionaba como un “entramado comercial y mercantil” alrededor del cual se articulaban distintas empresas, proyectos y actividades vinculadas, como las de la Asociación Vida Sana (AVS) y BioCultura.

El psicólogo clínico experto en sectas, Miguel Perlado, y fundador de AIIAP / Foto: EA

La estructura de relaciones y grados de implicación descrita por diversos exmiembros evocaba modelos presentes en otras organizaciones cerradas, con núcleos de dedicación plena –asimilables a “numerarios”– y perfiles periféricos o de vinculación parcial –equivalentes a “no numerarios”–, ya fuera mediante cargos remunerados, colaboraciones estables, convivencia comunitaria o afinidad ideológica.

Los testimonios describen una estructura marcada por la obediencia al liderazgo, el fuerte control interno y la desaparición progresiva de las fronteras entre vida personal, trabajo y pertenencia al grupo. Todo acababa girando alrededor de la organización.

Según declaraciones recogidas ante letrado, dentro de la denominada “secta comuna Vida Sana” se organizaban y supervisaban directamente las tareas de menores y adultos, tanto en la finca como en actividades relacionadas con la Asociación Vida Sana (AVS), BioCultura y otras empresas vinculadas al entorno.

Diversos exmiembros sostienen que menores en edad de escolarización obligatoria realizaban de forma habitual tareas de logística, montaje de ferias, etiquetado, inventarios, envasado, preparación de materiales, panadería o ensobrado de mailings, trabajos que –por sus horarios, continuidad y nivel de exigencia– correspondían en realidad a empleos propios de adultos.

Según esos testimonios, parte de ese trabajo se realizaba en beneficio de las empresas integradas en el entramado económico descrito por Perlado. Los exintegrantes describen además situaciones de aislamiento, presión psicológica, dependencia del grupo y distintos abusos cometidos dentro de la comunidad.

La presidencia cambia, pero el núcleo histórico de relaciones, influencia y capacidad de decisión dentro de la organización permanece intacto

EXMIEMBRO DE LA "ORGANIZACIÓN VIDA SANA", consultado por EcoAvant.com

“La presidencia cambia, pero el núcleo histórico de relaciones, influencia y capacidad de decisión dentro de la organización permanece intacto”, resume un exmiembro consultado por EcoAvant.com sobre el relevo entre Ángeles Parra y Montse Escutia.

Hasta donde ha podido reconstruir EcoAvant.com, la Asociación Vida Sana (AVS) estaría dirigida por una junta de socios con derecho a voto, integrada por personas vinculadas históricamente al entorno Vida Sana, entre ellas Ángeles Parra, Juan Picazos –relacionado con Biocop– y Teresa do Carmo, además de miembros del actual equipo directivo y administrativo de la AVS.

Para los antiguos integrantes, ahí reside la verdadera clave del relevo: cambia la persona que ocupa la presidencia, pero las mismas estructuras, las mismas relaciones internas y el mismo núcleo de poder siguen intactos. También, sostienen, continúa el silencio sobre décadas de denuncias relacionadas con explotación infantil, control coercitivo y dinámicas sectarias.

 

Un relevo sin explicaciones: ni reconocimiento ni "perdón"

 

Meses después de que EcoAvant.com publicara sus primeros reportajes de investigación sobre la denominada “organización Vida Sana”, el principal cambio visible dentro de la estructura de la entidad ha sido el relevo en la presidencia de la Asociación Vida Sana (AVS).

La expresidenta Ángeles Parra reconoció públicamente haber cometido “errores”, aunque sin concretar a qué hechos se refería, sin mencionar a las víctimas y sin anunciar ningún mecanismo de reparación o revisión interna. La nueva presidenta, Montse Escutia, reivindicó en cambio la idea de “continuidad”

La expresidenta Ángeles Parra reconoció públicamente haber cometido “errores”, aunque sin concretar a qué hechos se refería, sin mencionar a las víctimas y sin anunciar ningún mecanismo de reparación o revisión interna. La nueva presidenta, Montse Escutia, reivindicó en cambio la idea de “continuidad” y definió a Parra como una figura “insustituible”. No hubo referencias públicas a las denuncias históricas ni a los testimonios de antiguos integrantes.

Para organizaciones como RedUNE, AIS Pro Juventud, Red Parental Europa, APETP o ARP-SAPC, el relevo constituye un ejemplo de lo que definen como “cosmética institucional”: cambios de imagen que no implican revisión estructural, reconocimiento del daño ni rendición de cuentas.

María Rosa Boladeras –fundadora de AIS Pro Juventud, cofundadora de la federación europea FECRIS y una de las principales pioneras en España en la denuncia y estudio de las sectas coercitivas– lleva décadas documentando el caso Vida Sana. En 1990 publicó en la revista Infosect el testimonio de una exmiembro que relataba haber permanecido durante más de quince años dentro de una “secta” vinculada a la Asociación Vida Sana (AVS).

Maria Rosa Boladeras, pionera y reconocida experta en sectas, fundadora y exdirectora de AIS Pro Juventud / Foto: EA

La respuesta de la organización fue inmediata: demandas civiles y penales contra Boladeras y contra la autora del testimonio. Las acciones judiciales no prosperaron, pero, según las organizaciones consultadas por este medio, marcaron un patrón que se habría repetido durante décadas: responder a las denuncias mediante presión legal en lugar de mediante investigación interna, transparencia o reconocimiento público.

Boladeras sostiene que ningún proceso real de reparación puede existir sin reconocimiento previo del daño, escucha a las víctimas y revisión interna de lo ocurrido. Nada de eso, subrayan las organizaciones consultadas, se ha producido hasta ahora dentro de la Asociación Vida Sana (AVS)

Boladeras sostiene que ningún proceso real de reparación puede existir sin reconocimiento previo del daño, escucha a las víctimas y revisión interna de lo ocurrido. Nada de eso, subrayan las organizaciones consultadas, se ha producido hasta ahora dentro de la Asociación Vida Sana (AVS).

Ese patrón, sostienen, continúa vigente. BioCultura ha amenazado con acciones legales a la redacción de EcoAvant.com y ha solicitado la identidad de redactores para “iniciar las acciones que correspondan”, una petición que contraviene el secreto de las fuentes periodísticas, protegido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos como “piedra angular de la libertad de prensa”.

“La nueva dirección habla de ‘continuidad’. Las víctimas siguen esperando otra palabra: "perdón", resume una de las personas consultadas para este reportaje al valorar el relevo entre Ángeles Parra y Montse Escutia.

Logotipo de la Asociación Vida Sana (AVS), organizadora de BioCultura, y un antiguo integrante de la denominada “secta comuna Vida Sana” al fondo / Foto: EA

Mientras tanto, BioCultura continúa celebrándose con apoyo institucional, presencia de administraciones públicas, patrocinadores privados, medios colaboradores y programas educativos dirigidos a familias y menores. Una organización señalada durante décadas por exmiembros, especialistas y asociaciones de prevención sectaria por denuncias relacionadas con explotación infantil, abusos sexuales a menores, control coercitivo y dinámicas sectarias continúa presentándose públicamente como referente ético, educativo y social.

Continúa accediendo a fondos públicos. Continúa entrando en escuelas y espacios educativos. Continúa proyectando una imagen de sostenibilidad, consumo responsable y pedagogía ambiental.

Y continúa sin responder a las preguntas que antiguos integrantes, especialistas y organizaciones de prevención sectaria llevan más de treinta años formulando.

 

Notas metodológicas
  • Los testimonios de exmiembros han sido recogidos directamente por EcoAvant.com de fuentes identificadas. La documentación que los respalda obra en poder de este medio y no se publica por razones de protección de datos, pero está disponible para su aportación en caso de procedimiento judicial.
  • Los redactores trabajan bajo seudónimo a petición propia. La notificación formal de BioCultura solicitaba revelar su identidad para "iniciar contra los mismos las acciones que correspondan", petición que contraviene el secreto de las fuentes, protegido por el TEDH como "piedra angular de la libertad de prensa".
  • No se incluyen direcciones ni indicios gráficos para proteger la privacidad de personas que puedan residir en esos lugares. No se enlazan los documentos originales por contener datos personales protegidos.
Agradecimientos
  • A todos los testimonios por su valentía.
  • María Rosa Boladeras, fundadora y exdirectora de AIS Pro Juventud.
  • Margarita Barranco, psicóloga clínica, miembro de RedUNE.
  • Miguel Perlado, psicólogo clínico, fundador de la AIIAP.
  • Michel Gilbert, presidente de Red Parental Europa.

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