Los agentes del medio natural de Cantabria han recogido más de 2.100 peces muertos en los ríos Pisueña y Llerana después de que el viernes se detectara en Saro un vertido de origen ganadero que ha afectado a 6.000 metros de cauce y que llevará al Gobierno autonómico a abrir un expediente de infracción administrativa contra el responsable.
Seis kilómetros contaminados
El episodio ha afectado a 4.500 metros del río Pisueña, hasta el puente colgante de Ruda, situado en Santa María de Cayón, y a otros 1.500 metros del río Llerana, afluente en el que se ha localizado el origen del vertido.
La contaminación ha tenido consecuencias especialmente graves en el Llerana. Según el director general de Montes y Biodiversidad, Ángel Serdio, este río ha quedado «totalmente arrasado y sin vida» como resultado de la llegada de los residuos ganaderos a sus aguas.
En el río Pisueña, el impacto ha sido menor debido a que dispone de mayor anchura y más caudal, aunque las autoridades autonómicas realizarán una valoración más detallada para conocer el alcance de los daños provocados por el vertido.
Los agentes del medio natural han retirado hasta el momento 1.998 truchas y 49 anguilas muertas. A estos ejemplares se suman peces de menor valor, como los picardos, y numerosos alevines que no han podido ser contabilizados.
La cifra total de animales afectados podría ser, por tanto, superior a los más de 2.100 peces recogidos, debido a la imposibilidad de determinar el número exacto de ejemplares pequeños presentes en los tramos contaminados.
La afección se extiende por dos cursos fluviales conectados. El vertido se originó en el río Llerana y avanzó posteriormente hacia el Pisueña, donde los agentes han continuado con las tareas de inspección, retirada de peces y evaluación de daños.
Las autoridades también están analizando la cantidad de purines que permanece retenida, especialmente en la presa del Pisueña, ante la posibilidad de que esos residuos vuelvan a desplazarse y provoquen nuevos daños ambientales.
El Gobierno cántabro estudia si un eventual aumento del caudal del río podría movilizar el material contaminante acumulado. También se está valorando la posibilidad de realizar una extracción del agua contaminada para evitar que continúe afectando al ecosistema fluvial.
Multas e indemnizaciones
La Consejería de Desarrollo Rural abrirá un expediente de infracción administrativa contra el responsable del vertido de purines una vez constatados los daños ocasionados en los ríos Pisueña y Llerana.
La infracción podría implicar una multa de entre 3.000 y 60.000 euros. Además, el responsable podría tener que afrontar una indemnización ambiental que, según las primeras estimaciones, podría superar los 300.000 euros.
La cuantía final dependerá de la valoración de los daños causados en los cauces, de la fauna piscícola afectada y de las actuaciones que sean necesarias para recuperar los tramos contaminados.
A la vía administrativa se suma la investigación abierta por la Guardia Civil, que deberá determinar si los hechos pueden constituir un delito ecológico y si procede trasladar las actuaciones al ámbito penal.
En caso de que se abriera una causa penal por un posible delito contra el medio ambiente, el procedimiento administrativo quedaría paralizado mientras se resolviera la investigación judicial.
De este modo, el expediente sancionador impulsado por la Consejería de Desarrollo Rural quedaría condicionado a las conclusiones de las diligencias desarrolladas por la Guardia Civil y a la posible apertura de un proceso penal.
El Gobierno de Cantabria considera que la afección es grave, tanto por la extensión del tramo contaminado como por la elevada mortandad de peces registrada en los dos cursos fluviales.
El impacto más severo se ha producido en el río Llerana, donde la desaparición de la vida acuática obligará a desarrollar actuaciones específicas para favorecer la recuperación de las condiciones ambientales previas al vertido.
Recuperación durante varios años
Ángel Serdio ha advertido de que el tramo afectado va a «tardar varios años en recuperarse». La contaminación no se limita, por tanto, a la mortandad inmediata de peces, sino que tendrá consecuencias prolongadas sobre los ecosistemas de ambos ríos.
La Consejería de Desarrollo Rural iniciará un programa de recuperación y regeneración de los tramos dañados, con el objetivo de restablecer las condiciones ambientales y favorecer el retorno de la fauna a las zonas afectadas.
Las actuaciones se desarrollarán en un espacio de especial relevancia ambiental, ya que los tramos contaminados forman parte de la Zona de Especial Conservación Pas-Pisueña.
La recuperación deberá abordar especialmente la situación del río Llerana, donde el vertido ha eliminado la vida presente en el cauce afectado, según la valoración trasladada por el director general de Montes y Biodiversidad.
En el Pisueña, las autoridades continuarán evaluando tanto la mortandad registrada como el riesgo asociado a los purines retenidos en la presa, cuya movilización podría ampliar la contaminación si se produjera un incremento del caudal.
La posible extracción del agua contaminada es una de las medidas que está siendo estudiada para evitar nuevos efectos sobre el río, aunque el Gobierno autonómico todavía debe determinar si esta intervención resulta necesaria y viable.
Mientras avanzan las investigaciones y las labores de evaluación, los agentes del medio natural mantienen el recuento de animales muertos y el seguimiento de los 6.000 metros de cauce afectados.
El episodio ha dejado hasta ahora cerca de 2.000 truchas, medio centenar de anguilas y un número indeterminado de picardos y alevines muertos, además de un río Llerana sin vida en el tramo alcanzado por el vertido.
La apertura del expediente, la investigación de la Guardia Civil y el futuro programa de regeneración marcarán los siguientes pasos para determinar responsabilidades y comenzar la recuperación de unos cauces que, según el Gobierno de Cantabria, necesitarán varios años para restablecerse.
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