Los envases de comida y bebida dominan la contaminación plástica en las costas de todo el mundo, según un estudio internacional publicado en la revista científica One Earth tras analizar más de 5.300 estudios de residuos marinos en 112 países.
La investigación concluye que los plásticos vinculados al sector alimentario aparecen entre los tres residuos más abundantes en el 93% de las naciones estudiadas, por delante de las bolsas de plástico y las colillas. Los autores consideran que estos resultados evidencian la necesidad de impulsar medidas específicas dirigidas a reducir los productos de un solo uso.
Basura global persistente
El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Plymouth y desarrollado a partir de datos recopilados entre 1992 y 2024, identifica a los envases alimentarios, tapas, tapones y botellas de plástico como los residuos más habituales en playas y litorales del planeta.
Las bolsas de plástico ocuparon el segundo lugar entre los residuos más frecuentes, presentes en el 39% de los países, mientras que las colillas aparecieron en el 38%
Según el análisis, las bolsas de plástico ocuparon el segundo lugar entre los residuos más frecuentes, presentes en el 39% de los países, mientras que las colillas aparecieron en el 38%.
La investigación se basa en una metodología de clasificación armonizada que permitió comparar estudios realizados con técnicas diferentes en distintos países y regiones. Para ello, el equipo agrupó los residuos según su uso y aplicó simulaciones de Monte Carlo para evaluar el nivel de confianza de los resultados obtenidos.
Los autores subrayan que la contaminación por plásticos constituye un problema ambiental global asociado a impactos sobre los ecosistemas marinos, la fauna, la salud humana y las economías costeras. El estudio recuerda que cada año se producen alrededor de 460 millones de toneladas de plástico y que unos 20 millones de toneladas terminan en el medio ambiente.
Además, advierten de que la acumulación de plásticos en los océanos podría alcanzar los 145 millones de toneladas en 2060, una tendencia que, según el trabajo, no puede frenarse únicamente mediante mejoras en la gestión de residuos.
Dominio del sector alimentario
El análisis revela que los residuos asociados al sector de la alimentación y las bebidas son los más frecuentes en prácticamente todas las regiones analizadas. Dentro de esta categoría destacan los envoltorios de comida, las tapas y tapones de plástico y las botellas.
Estos resultados coinciden con los datos globales de producción y consumo de plásticos, ya que los envases alimentarios representan alrededor del 20 % de todos los plásticos fabricados y gran parte de ellos están diseñados para un único uso
Los investigadores señalan que estos resultados coinciden con los datos globales de producción y consumo de plásticos, ya que los envases alimentarios representan alrededor del 20% de todos los plásticos fabricados y gran parte de ellos están diseñados para un único uso.
Según el estudio, la producción masiva de plásticos de vida corta, junto con la densidad de población y la urbanización, explica la elevada presencia de estos residuos en las costas del planeta.
El trabajo también detecta diferencias regionales. En Oceanía, por ejemplo, los residuos alimentarios representaron la mayor proporción de objetos registrados, mientras que en la Antártida no aparecieron entre los tres residuos más abundantes en ninguno de los estudios revisados.
En las regiones polares sí destacó la presencia de residuos vinculados a la pesca y al transporte marítimo, así como de botellas de plástico, debido a la capacidad de estos materiales para desplazarse largas distancias mediante las corrientes oceánicas.
Los autores indican que los residuos relacionados con la pesca y el transporte marítimo fueron especialmente frecuentes en el océano Ártico y en el océano Austral, mientras que las colillas tuvieron una presencia más elevada en Europa y en el Mediterráneo.
Medidas y tratados internacionales
La investigación sostiene que los resultados ofrecen una base científica para orientar políticas internacionales y nacionales destinadas a reducir la contaminación plástica. En particular, los autores consideran que los productos vinculados a alimentos y bebidas deberían incluirse entre los artículos “problemáticos y evitables” en el futuro tratado global sobre plásticos impulsado por Naciones Unidas.
El estudio defiende la adopción de medidas “aguas arriba”, centradas en la reducción de la producción de plásticos de un solo uso y en cambios en el diseño de productos y envases.
Los investigadores destacan además que algunas medidas específicas ya han mostrado resultados positivos. Entre ellas citan los impuestos y prohibiciones sobre las bolsas de plástico implantados en distintos países, que han contribuido a reducir su presencia como residuo.
Advierten de que sustituir determinados productos por materiales supuestamente biodegradables no siempre garantiza una reducción real del impacto ambiental
Sin embargo, advierten de que sustituir determinados productos por materiales supuestamente biodegradables no siempre garantiza una reducción real del impacto ambiental. Según recuerdan, algunos materiales alternativos no se degradan fácilmente en el medio natural.
El estudio también señala que ciertos residuos aparecen vinculados a problemáticas muy concretas. Por ejemplo, las chaquetas salvavidas figuraron entre los residuos más frecuentes en Grecia, mientras que los cartuchos de munición aparecieron entre los principales objetos hallados en Islandia.
La investigación identifica igualmente importantes diferencias en la disponibilidad de datos entre países. Mientras que algunas naciones cuentan con numerosos estudios y niveles de confianza superiores al 90%, otras apenas disponen de información, especialmente en regiones menos pobladas.
Para paliar estas carencias, los investigadores interpolaron datos de países vecinos en algunos casos y elaboraron una clasificación global que cubre el 86% de la población mundial.
Los autores sostienen que la metodología desarrollada permite comparar estudios muy diferentes y proporciona una herramienta útil para orientar futuras políticas ambientales. No obstante, reconocen que el sistema empleado no permite medir con exactitud la cantidad total de residuos presentes, sino únicamente identificar cuáles son los tipos más frecuentes.
Los resultados muestran de forma consistente que los residuos vinculados al consumo de alimentos y bebidas representan la principal fuente de contaminación plástica en las costas del mundo
Aun así, concluyen que los resultados muestran de forma consistente que los residuos vinculados al consumo de alimentos y bebidas representan la principal fuente de contaminación plástica en las costas del mundo y que actuar sobre estos productos podría generar reducciones significativas de la basura marina.
El estudio añade que las playas y costas funcionan como un “barómetro” fiable para identificar las principales fuentes de contaminación y ayudar a priorizar intervenciones tanto a escala nacional como internacional.
Según los investigadores, centrar las medidas en los productos alimentarios, las bolsas de plástico, las colillas y los residuos de pesca y transporte marítimo permitiría reducir de forma sustancial la contaminación plástica global.
Referencias
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