El precio del oro ha registrado en 2025 y 2026 la mayor subida sostenida de su historia moderna. El metal cerró 2025 con un avance del 65% –el mayor avance anual desde 1979– y alcanzó su máximo histórico de 5.602 dólares por onza el 29 de enero de 2026.
Desde entonces ha corregido hasta los 4.100 dólares en julio de 2026, pero sigue en niveles que hace cinco años habrían parecido ciencia ficción. ¿Qué hay detrás de esta escalada? La respuesta combina geopolítica, cambio en el sistema monetario global, inteligencia artificial y la paradoja más cruel del capitalismo contemporáneo: cuanto mayor es la inestabilidad del mundo, más vale el oro.
Los bancos centrales, principal motor de la demanda
El factor más determinante de la subida del oro en los últimos años es la compra masiva por parte de los bancos centrales. En 2025, los bancos centrales del mundo compraron 863 toneladas netas de oro –más del doble del promedio de la década anterior–, y la demanda total superó por primera vez las 5.000 toneladas, con un valor de 555.000 millones de dólares, según el World Gold Council (1). China, Polonia, India, Turquía y varios países del Golfo lideran las compras. El objetivo es reducir la dependencia del dólar como reserva de valor.
El dólar ha pasado de representar el 71% de las reservas globales en 1999 a alrededor del 56% hoy. Esta desdolarización progresiva, acelerada por las sanciones financieras impuestas a Rusia tras la invasión de Ucrania, ha convertido el oro en el activo de reserva preferido por los países que quieren diversificar fuera del sistema financiero occidental. La razón es simple: no se puede sancionar el oro. No tiene emisor, no tiene contrapartida, no puede ser bloqueado en una cámara de compensación. Es el único activo financiero global que no es, al mismo tiempo, el pasivo de nadie.
Guerras, incertidumbre y la función refugio del oro
El oro tiene una relación histórica directa con la incertidumbre geopolítica: cuando el mundo se vuelve más inestable, los inversores buscan activos que preserven el valor al margen de los mercados financieros convencionales. La guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Próximo, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y la fragmentación del orden internacional han alimentado esta demanda de forma sostenida desde 2022. Según el Banco Mundial (2), la escalada del precio del oro en 2025 coincidió exactamente con los picos de incertidumbre geopolítica medidos por los principales índices de riesgo global.
En 2026, Estados Unidos lo refrendó poniendo en marcha el Project Vault, una reserva estratégica de 12.000 millones de dólares en minerales críticos –incluido el oro– para reducir su dependencia de proveedores externos. La iniciativa confirma que el metal ya no se percibe únicamente como un activo financiero, sino como un recurso estratégico de primer orden, comparable al petróleo o al litio.
Inteligencia artificial y transición energética: la nueva demanda tecnológica
Más allá de su función como reserva de valor, el oro tiene una demanda tecnológica creciente que pocas veces se menciona. Cada servidor de inteligencia artificial contiene oro físico en sus conectores y circuitos: el metal es el mejor conductor eléctrico resistente a la corrosión, insustituible en los componentes de alta precisión. La explosión de la infraestructura de IA en 2025 y 2026 ha añadido un nuevo vector de demanda al mercado. Según el informe del World Gold Council (4) del primer trimestre de 2026, la demanda de oro para tecnología creció un 1% interanual, impulsada en gran medida por el crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial.
A esto se suma la transición energética. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (por sus siglas en inglés, UNCTAD) publicó en junio de 2026 que la demanda de minerales críticos –litio, cobalto, níquel y oro– se disparará en las próximas décadas impulsada por la fabricación de baterías, paneles solares y aerogeneradores. La demanda de litio crecerá un 353% entre 2024 y 2040. El oro, presente en todos los dispositivos electrónicos, seguirá siendo un insumo industrial esencial en la economía de la descarbonización.
La paradoja del oro: el precio sube, los mineros siguen en la miseria
Hay una paradoja brutal en el centro de esta historia. El mismo conflicto que destruye la vida de los mineros artesanales del Sahel es el que dispara el precio del metal que ellos extraen con las manos. En Burkina Faso, más de 430.000 personas trabajan en condiciones infrahumanas para extraer el oro que alimenta esta escalada de precios. Una docena de ellos tarda dos días en obtener un gramo de metal: unos 38 euros a repartir entre todos.
Con el precio actual de 4.170 dólares por onza, ese gramo vale en el mercado de futuros de Chicago más de 130 euros. La diferencia entre lo que cobran y lo que vale se diluye en la cadena de intermediarios, refinerías y mercados financieros que conectan los pozos del Sahel con las bóvedas de los bancos centrales del mundo.
Referencias
- (1)World Gold Council. Gold Demand Trends Full Year 2025. Enero de 2026.
- (2)Banco Mundial. Perspectivas de los mercados de productos básicos. Octubre de 2025.
- (3)EXIM Bank / Casa Blanca. Project Vault and Strategic Critical Mineral Reserve. 2026.
- (4)World Gold Council. Gold Demand Trends Q1 2026. Abril de 2026.
- (5) Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (por sus siglas en inglés, UNCTAD). Actualización sobre el Comercio Mundial: las dinámicas cambiantes del comercio de minerales esenciales. Junio de 2026.
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